‘Arcane’, de ‘League of legends’ a serie del año: Bienvenidos al campo de juego

Impresionante. De la mano de Netflix y con la realización de Fortiche Estudios, nos llega Arcane. La serie de animación 3D franco estadounidense llega de la mano de League of Legends, juego famoso entre los MOBA gratuitos que no obstante mueve millones gracias a su particular dinámica que lo ha convertido en la punta de lanza de los eSports, y se centra en sus personajes y lore.

Tres años llevaban sus acérrimos seguidores esperando su aparición después de su anuncio en eventos gaming, dado que la crisis del COVID retrasó aún más su producción.

Pero no es necesario ni intuir siquiera nada de esto o del contenido del videojuego para su disfrute, según afirman aquellos que la vieron en esa circunstancia.

Tras la conclusión de su primera temporada, consistente en 9 episodios de 40 minutos cada uno, desbanca del podio a las series más señeras de Netflix. Estos son sus números: un 98% de elogios del público frente al 100% de la prensa especializada.

Boom.

Y hablamos de una serie de animación, lo que lo hace aún más notable.

¿Cuáles son las claves de su triunfo cuasi-absoluto y porque merece tu atención?

El dominio de los arcanos

La serie recoge tan solo un puñado de los más de 140 personajes del juego, añadiendo pequeñas modificaciones a su historia. En esencia esto quiere decir dos cosas: quedan MUCHAS más historias potenciales que contar, y personajes que aporten sabor a la trama.

Y ambos sirven para comprenderse mutuamente en mayor profundidad… aunque se disfrutan bien de forma independiente.

Así que, es caer en el resumen fácil de la trama centrarse en el primer hilo conductor de alta carga emocional que se nos presenta: la difícil relación entre Vi y la pequeña Powder. Dos hermanas que crecen en las calles. De la serie de circunstancias y traumas que llevan a la primera a la cárcel durante años y a la segunda a convertirse en una mortífera criminal de apodo Jinx. Marcada por severos traumas infantiles que la conducen a la locura pese a todo su genio inventivo e inigualable talento para el caos. Muy a lo Harley Quinn.

Vi y Powder en Arcane.
Vi y Powder en Arcane.

Por algún motivo queda en la memoria, como una subtrama, toda la historia casi paralela de Jayce, el «chico de oro», y Viktor, brillante, pero con una enfermedad degenerativa que marca sus obsesiones. Su amistad los lleva a unir su creatividad obsesiva. Entre los dos consiguen un logro científico inigualable y trágico pese a tener la mejor de las intenciones: el invento de la tecnologia hex-tech.

Viktor y Jayce. Arcane.
Viktor y Jayce. Arcane.

Sin embargo, el mismo nombre de la serie nos da la pista.

Arcane en realidad gira en torno a un punto decisivo del lore del League. Ese que tiene como escenario el momento concreto en las dos ciudades vecinas en las que conviven todos estos personajes.

Historia de dos ciudades

Piltover, la ciudad del progreso: cuna de habitantes privilegiados por la riqueza y el acceso a los estudios; con una mejor tecnología, incluida la bélica, que vive a costa de la miseria de un ghetto de los trabajadores semi esclavizados de la clase baja que es su sombra: Zaun: cuyos pobladores están condenados desde la cuna al hambre; la explotación o directamente al crimen.

La interacción entre sus habitantes y sus violentos conflictos sociales marcan el nacimiento de la tecnología clave que definirá en un futuro a Piltover y marcará su destino: el Hextech (generando de paso un buen montón de campeones en el juego, al igual que el Shimmer, la droga mutágena que se produce en Zaun, genera otra tanda).

Zaun. Los suburbios de Arcane.
Zaun.

Se insinúan otras zonas que ya os digo yo que traerán cola, como la nación bélica de Noxus, o Stillwater, pero aún queda para eso.

En este universo, de marcado corte steam-punk, al menos en esta zona, existe la magia. La magia es una energía natural que está tradicionalmente guiada por un lenguaje base de arcanos rúnicos. Solo magos que hayan estudiado años y posean cierto talento natural la pueden intentar emplear.

Pero el pequeño Jayce la vive en su mejor vertiente cuando un mago salva a su madre de una muerte segura y se obsesiona. Dedicando su vida al estudio prohibido de contenerla en «piedras» que funcionan como baterías estables, de forma que cualquier persona puede usarla en piezas tecnológicas haciendo a las máquinas tremendamente potentes. En cualquier universo de fantasía, eso es el hextech: magia integrada con la tecnología.

Lo que es y lo que será

Hay otras subtramas: la de Vander, padre adoptivo de las niñas y hermano de Silco, el mafioso que a la vez que intenta la independencia de Zaun la esclaviza para sí con el tráfico de Shimmer;  Caitlyn, nacida niña bien que quiere aprovechar su extraordinaria puntería para hacer que la tomen en serio por fin, y que las fuerzas de seguridad de Piltover pasen de ser ejército privado corrupto a ejercer su trabajo capturando a Silco (sorpresa por ser el ya tradicional elemento integrador de la visibilidad LGTB. El juego tiene otros personajes que lo son, pero ella no había «salido del armario» en él); y muchos más, pero en definitiva, lo relevante de todas ellas es que se integran para contar la historia del nacimiento de esta creación arcana.

Caitlyn. Arcane.
Caitlyn. Arcane.

Aunque hay que conceder que la dramática emotividad de la historia de Vi y Powder y el enloquecido carisma de esta última se come con facilidad al resto de subtramas. Los personajes son redondos y la empatía, inmediata.

Pero ojo: todas las tramas, todas, son importantes. Ahora o en futuro.

La impresión es de una trama algo efectista, pero también tremendamente adulta. Una historia que atrapa a cualquier edad por su identidad propia y por como toca múltiples puntos de interés humano que funcionarían en cualquier escenario y problemas muy actuales.

Brecha social; la lucha de clases; la traición, en los puntos de inflexión implacables del conflicto de intereses en los que a veces nos pone la vida; el abuso; el trauma; los problemas mentales o la enfermedad.

O cómo las mejores intenciones pueden ser pervertidas por personas o circunstancias, sobre todo cuando del logro científico hablamos.

La llama imperecedera de la lealtad, el idealismo y el amor en sus múltiples manifestaciones: familiares, sentimentales o al prójimo. Todo eso y más la sazona.

Los leales seguidores

El League ha movido multitudes y ha sido decisivo en normalizar la idea de que el deporte electrónico puede mover multitudes a la par de deportes como el fútbol. Como él, sus finales se siguen por televisión o en pubs; tiene deportistas profesionales que ganan dinerales; y está claro que tiene una cantera mundial de decenas de miles de espectadores que sin duda también han contribuido al éxito de la serie. Ahí, Netflix ha jugado sobre seguro.

La serie está repleta de guiños al espectador gamer, por no mencionar el interés añadido de ver el desarrollo de personajes ya conocidos por él y sus sorpresas. Ver a Jinx entonando su propia canción mientras está en su taller ha sido un metajuego bastante simpático, por ejemplo. Y todo jugador/a habrá reconocido con emoción el clímax final de la serie diciendo: “¡ahí va la ulti de Jinx!»

Aunque también es muy probable que ese 2% de público disgustado pertenezca a fans radicales irritados por los ligeros cambios entre serie y juego. Las dos caras de la moneda.

Épica y estética

Vale, esto es algo que todo el mundo esperaba en una serie 3D, sobre todo una descendiente directa de un videojuego.

Fallar aquí no era una opción, aunque torres más altas se han visto caer en ocasiones.

La cadena solo ha tenido que escoger entre la reserva de estudios de animación 3D de extraordinario talento con los que suele colaborar Riot Games, estudio responsable del League, en sus promociones y videoclips publicitarios – otro tanto puede decirse de la excelente BSO -, escogiendo a Fortiche cuyo buen hacer ya estaba más que probado, aunque no es que no tuviesen otras muchas buenas opciones. Verbigracia:

La elección es perfecta y desde luego han aprovechado al máximo el largo tiempo de producción para demostrarlo. El apartado visual es apabullante.

No me refiero solamente a la espectacularidad de los combates, eso sería exclusivamente un gancho barato si no hubiese nada más detrás.

No, es todo su concepto.

La mezcla el modelado 3D con texturas pintadas a mano recuerdan el arte base del juego. Dando a los fotogramas la apariencia de un lienzo al óleo de colores exquisitos.

Es una obra de arte que conquista el ojo con una cromática y luz ambiental impresionante.

Sublime 3D

El modelado y la animación son de igual belleza.

Los escenarios transmiten al vistazo la esencia de Zaun o Piltover.

Y el aspecto entre cartoon y realista por el que se ha optado para los personajes es el gran acierto de la producción.

Los diseños huyen de la tendencia al clonado de modelos de la mayoría de estas producciones (no quiero mentar a Disney, pero sabéis a qué me refiero) y se aprecia el cuidadoso estudio de modelos reales para dotar a cada personaje de auténtica vida.

La captura del momentum y su naturalidad son soberbios. La expresividad también, cómo ocurriría con los mejores actores reales, o más, porque también ayuda el poder elegir el escenario y la música perfectos. Podemos leer sin necesidad de diálogo en todo su cuerpo los sentimientos, sensaciones, (¡o hasta la forma física y estilo de vida habituales para ellos!), las emociones de cada personaje. Hasta el punto de que olvidamos la sensación artificiosa que generan los «dibujitos» por lo común. Nos vemos arrastrados a la trama, al maelstrom de sus conflictos internos.

Comprendemos, empatizamos, al milisegundo.

No es fácil, es puro arte. Y tu ojo lo gozará.

Ya la mencionamos: la banda sonora

En serio, hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto una banda sonora al completo. En el apartado musical, la serie también usa a viejos colaboradores de Riot que siempre han arrojado grandes resultados – el juego en sí, cuenta con una BSO variada y de calidad desarrollada a lo largo de los años -, no decepcionan.

Bea Miller, Ramsey, Fantastic Negrito, y grupos como Imagine Dragons (mi debilidad) que han creado alguno de sus himnos más hipnotizantes, o el mismo Sting, vuelven a clavarlo con canciones tan alucinantes como la del opening de la serie. No solo generan una ambientación absorbente, sino que es una de esas BSO que se escucha con placer en bucle una y otra vez.

En definitiva, esperando la segunda temporada y cruzando dedos para no tardar tres años en ver como continúa este show que ha desbancado a series como El Juego del Calamar. Digna y madura en guion y espectacular en realización, Arcane es sin duda una de las sorpresas del año.

Y una de las buenas, para variar.

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