‘El ferrocarril subterráneo’: recordar el pasado para proteger el presente

La brillante serie El ferrocarril Subterráneo (Amazon, 2021) ha ganado el premio a Mejor Miniserie de Televisión en los Globos de Oro 2022. Dirigida por Barry Jenkins y distribuida por Amazon. Teleserie adaptada de la novela homónima de Colson Whitehead, ganadora del Premio Pulitzer de Ficción en 2017, entre otros premios.  

En la actualidad, la sociedad se encuentra inmersa en el denominado “síndrome de la rana hervida”. Poco a poco, la derecha acérrima vuelve a expandirse por todo el mundo. Debido al avance gradual y progresivo, la ciudadanía no reacciona de forma inmediata. Del mismo modo que la rana no salta del agua cuando esta hierve poco a poco. Hasta que finalmente, sin capacidad de reacción y de forma inevitable, termina muriendo. La serie originalmente denominada The Underground Railroad (2021) funciona como exquisito resorte para hacer saltar a la audiencia del agua que hierve. Una muestra incuestionable para provocar una reacción inmediata. Una mirada al pasado que insta a la sociedad a no perder de vista el presente. 

El ferrocarril Subterráneo: una ucronía tan real que duele

La esclavitud en Estados Unidos es un tema recurrente en la ficción. Películas como 12 años de esclavitud (Steve McQueen, 2013) abordan la materia desde una perspectiva que pone el foco en la crueldad y supervivencia. Otras como Django desencadenado de Quentin Tarantino (2012) transgreden la temática con un formato genuino, enmarcado además en el género western. La esclavitud en estos casos es abordada junto a la voluntad de escapar. Del mismo modo que recientemente hace Kasi Lemmons con la historia real de Harriet Tubman. Adaptada en la serie Harriet, en busca de la libertad (2019). Sin embargo, la recién galardonada El ferrocarril subterráneo no merece comparaciones. Una serie completa e inconmensurable que se sitúa entre las imprescindibles que abordan la temática mencionada.  

El argumento de la serie reconstruye experiencias ficcionales en un contexto histórico real. Un relato estremecedor que plantea cuestiones esenciales a la audiencia.

En el siglo XIX, una red clandestina se dedicó a ayudar a escapar a esclavo/as de las plantaciones del sur de Estados Unidos. Este recorrido por las distintas leyes estatales se representa de forma excelsa en la teleserie. Una travesía emprendida por la incuestionable protagonista Cora, interpretada por una más que sobresaliente Thuso Mbdu. La actriz se mete en la piel del personaje de forma excepcional, trasladando cada emoción más allá de la pantalla. Desde el sentimiento de mayor desesperación recogido en sus lágrimas. Hasta el regocijo más honesto, encontrado en el más nimio detalle. Cora escapa de la plantación donde es esclava en Georgia junto a César. Esta acción es detonante de un relato que abarca 10 episodios fascinantes. 

Thuso Mbdu interpreta a Cora en El ferrocarril subterráneo.
Thuso Mbdu interpreta a Cora en El ferrocarril subterráneo.

Una atmósfera narrativa poética

Uno de los rasgos más destacados de la teleserie es la construcción visual y sonora. Cada emoción y situación se transmite de forma impecable a través de la dirección de fotografía. Un deleite visual que es llevado al máximo exponente afectivo, sin llegar a ser ostentoso. Cada recurso cinematográfico es utilizado de forma exquisita y oportuna. La calidez de los rayos del sol traspasa la epidermis de la persona espectadora. Del mismo modo que el uso del cromatismo más frío traslada la angustia y desamparo. Con planos que abarcan paisajes pictóricos. Así como primeros planos que son esenciales para la transmisión de las expresiones y sentimientos de los personajes. Se consigue una inevitable inmersión espectatorial a través de la espectacular atmósfera sonora y visual construida.

Los directores de la también premiada Moonlight, constituyen un tándem perfecto. Barry Jenkins tras la dirección, junto a James Laxton en la fotografía.

El ferrocarril Subterráneo.
El ferrocarril Subterráneo.

La narración además se divide por capítulos, siguiendo la línea más literaria. Acercándose así al formato de la novela que adapta.

Junto a ello, se presenta un detalle brillante como es la recogida de testimonios. A lo largo de toda la serie, los esclavos y esclavas que escapan dejan sus memorias escritas en un libro. Se reseña así la importancia de escuchar las experiencias personales para poder entender lo ocurrido. Y es que los colectivos que han sido discriminados a lo largo de la historia deben tener su lugar para hablar. No hay que darles voz, sino darles el espacio para que sean ello/as los que cuenten su propia historia. El ferrocarril subterráneo es un hermoso, aunque cruel, relato repleto de experiencias.

Finalmente, otro de los aspectos más llamativos del formato es el uso de la música en los créditos finales. Cada episodio se cierra con una canción perteneciente a una época más cercana a la actual. Lo que provoca que la persona espectadora vuelva al presente de forma abrupta. Despierte de su letargo, salga de la historia narrada y sea consciente de la realidad que aconteció, y acontece.

La interseccionalidad y las mujeres como eje central

La protagonista Cora es una mujer de etnia negra. Además, no tiene la posibilidad de comprar su libertad, dado que pertenece a la clase baja. Pero, sobre todo, es un personaje que se construye de forma redonda. Todos los aspectos son abordados. Sus preocupaciones, alegrías, relaciones interpersonales e incluso sexualidad. Un amasijo de rasgos perfectamente esbozados que conforman la persona que es. En este sentido, la perspectiva de género de la teleserie es excelente. Perfectamente integrada, la interseccionalidad se sitúa como eje vertebrador de toda la historia. Tal y como explícitamente expresa una de las mujeres: “Es naturalmente cruel. Nacer esclava y también mujer”. Una muestra brillante del concepto de interseccionalidad.

El ferrocarril Subterráneo.
El ferrocarril Subterráneo.

Ese cruce de caminos que abordaba Gloria Anzaldúa en Borderlands / La Frontera: The New Mestiza (1987). Intersección que provoca que las discriminaciones no puedan considerarse del mismo modo. Algo que también se expone a través de las clases sociales y la posibilidad o no de comprar la libertad. El capitalismo y el dinero como única posibilidad de ser libre. Pero ¿realmente libre? ¿En qué consiste la libertad? ¿Dónde empieza y dónde acaba? Cuestiones esenciales que la teleserie plantea para hacer reflexionar a la audiencia.

No obstante, el objetivo de la obra no es responder a estas preguntas. Sino provocar que la persona espectadora se revuelva en el asiento.

Una obra audiovisual redonda y magnífica a todos los niveles. Demostrando que la crudeza de los hechos no está reñida con la ambientación narrativa sobresaliente. Que, a través de una cinematografía exquisita, también pueden removerse conciencias.

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