‘Iluminada’: el golpe de lucidez de Mary Karr

Sergio Márquez

Si algo nos ha quedado claro a estas alturas, es que la única forma de escribir una novela autobiográfica sin quedar como un completo gilipollas es hacerlo como Mary Karr.

Antes de la publicación de Iluminada, la autora tejana nos había soltado un gancho con el truculento relato de su niñez en El club de los mentirosos. Luego otro con el recuento de sus experiencias adolescentes en La flor.

Su mejor golpe, sin embargo, se lo reservaba para el final. Que suene la campana, pues ha habido un nocaut.

Mary Karr y su Iluminada.
Mary Karr

Esperando a Godot

Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Mejor de nuevo. O mejor, peor. Fracasa peor de nuevo. Aún peor de nuevo. Hasta que enfermes del todo. Vomites del todo. Marches del todo.

Samuel Beckett

Iluminada (Lit, en inglés, que también podría haberse traducido como “encendida” o “prendida”) fue publicada originalmente en el año 2009, por la editorial neoyorquina HarperCollins. Doce años después, su edición en castellano corrió a cargo (al igual que sus dos predecesoras) de Periférica & Errata Naturae.

Iluminada nos cuenta la historia de su autora desde que empezó a estudiar en la Macalester College de Minnesota hasta rondar la cincuentena. A lo largo de estas tres décadas, Karr hace amistades que la acompañarán durante el resto de su vida, conoce a mentores académicos, se casa, tiene un hijo, y alcanza una cierta notoriedad literaria.

Por el camino, se encontrará con valles, hondonadas, y precipicios. A lo largo del libro, Mary intenta ser madre, esposa y poeta a la vez que lidia con su alcoholismo. Los fantasmas del pasado se le presentan en forma de botella, sumiéndola en una profunda melancolía. En un momento dado, hasta llega a coquetear con el suicidio, dando con sus huesos en un hospital psiquiátrico.

La única solución a sus problemas parece pasar por un más que improbable viaje espiritual. Pero Mary es una atea recalcitrante que, además, perdió hace tiempo toda esperanza en la humanidad.

Iluminada: Una vida en llamas

Cuenta tus historias, y tu historia se revelará sola. No tengas miedo de mostrarte irritada, mezquina, obtusa, vil, inmoral, amoral, calculadora, ni cualquier otra cosa. No mires por tu dignidad.

Tobias Wolff

En Iluminada, Mary Karr nos relata su travesía adulta a través de la oscuridad. Y lo hace con una sonrisa mellada y el aliento apestando a alcohol. Nos cautiva por su verborrea y su capacidad para expresar los sentimientos más profundos de la forma más chabacana posible, al más puro estilo de Texas.

Haciendo alarde de su habitual desprecio hacia las convenciones sociales, Mary habla sin tapujos acerca de asuntos tales como la vida en pareja o la maternidad. También sobre la adicción a la bebida que heredó de su madre (entre otras cosas). Igualmente, nos detalla sus dilemas relativos a la espiritualidad y al concepto de Dios. El lector o lectora empatiza con ella en todo momento, a su lado en un coche que pasa por una carretera mojada a toda velocidad.

De rodillas ante el retrete, y con la bilis en la garganta, comparte con nosotros una desesperada oración. Huyendo de la moralina religiosa, Mary nos detalla su búsqueda de un poder superior.

Iluminada, como su autora, es elocuente y malhablada. Repleta de contradicciones (como cualquier ser humano), alterna momentos de reflexión con otros de pura visceralidad. Mary es un faro de intelectualidad y también (según sus propias palabras) “la peor hija de puta que hay”.

En lo que a mí respecta, es una de las escritoras que más me ha hecho pensar, reír y llorar.

Una vez concluida su trilogía de novelas, podemos disfrutar de sus cinco libros de poemas (disponibles fácilmente en inglés), y su obra divulgativa The Art of Memoir.

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