‘La extraordinaria playlist de Zoey’: la catarsis de expresar lo inexpresable

Y como no, es con música. La extraordinaria playlist de Zoey es una serie estadounidense emitida por la NBC desde el 7 de enero de 2020 hasta el 16 de mayo del 2021, fecha en la que se anunció que no habría una tercera temporada. Aquí la podemos ver en HBO Max.

Y a diferencia de otros cierres más controvertidos, no creo que haya sido una mala decisión; la serie probablemente no daba más de sí.

Aun así, no considero que sea una mala elección para gastar la moneda del tiempo de visionado seriéfilo. En cierta forma, es todo un debes verla según respondas a estas sencillas preguntas: ¿Cuál es tu etapa vital? ¿Cómo expresarías como te sientes? ¿Sabes siquiera como te sientes?

Si las respuestas, sean las que sean, te parecen simples de contestar, plantéate si te merece la pena. Hay series de más altura en el entertainment.

Te llegará, sí. Pero como una comedia musical con conceptos interesantes que no acaban de cristalizar del todo. Ligera como una cola light, excepto en sus puntos más dramáticos. Divertida, pero con oscilaciones de calidad en el guion y en los números.

Jane Levy es Zoey en La extraordinaria playlist de Zoey. (c) Sergei Bachlakov/NBC.
Jane Levy es Zoey en La extraordinaria playlist de Zoey. (c) Sergei Bachlakov/NBC.

Aderezada con el gran carisma de sus protagonistas y su gran integración en muchos aspectos. Cuando no se nota el sobreesfuerzo de algunos capítulos de la segunda temporada, eso sí. Muy moderna, divertida, con una estética alegre y llamativa, de seis a siete palomitero.

Si, como decíamos, las preguntas fueron fáciles, aún te falta para que llegues al punto de la vida en el que la apures al máximo. Podrías prescindir.

Pero si las preguntas no te han resultado tan sencillas, sigamos…

La extraordinaria vida de Zoey Clarke

La sinopsis es peculiar, pero simple: la actriz Jane Levy interpreta a Zoey Clarke, una mujer del siglo XXI que intenta compaginar su trabajo como programadora, su vida íntima y la futura pérdida de un ser querido.

Tras un inverosímil accidente, la protagonista descubre que puede ver los auténticos sentimientos de la gente expresados en forma de número musical sin que estos sean conscientes de ello.

A partir de ahí, e incapaz de ignorar esta nueva percepción de los demás, Zoey se va acercando a las personas de su entorno para intentar ayudarlos o recibir ayuda.

Cerrando amistad, por ejemplo, con su vecina de género fluido Mo, su jefa o sus compañeros de trabajo, y conociendo el amor.

Zoey con su vecina Mo (Alex Newell) en La extraordinaria playlist de Zoey.
Zoey con su vecina Mo (Alex Newell) en La extraordinaria playlist de Zoey.

Pero sigue teniendo un gran puzle vital que componer de la mejor manera posible y un gran drama en perspectiva que afrontar

Entre la aparente ligereza de un montón de números de vodevil, eso sí.

Aparente es la clave.

Y para comprender esa clave es necesario que hayas llegado a un punto vital por el que todos, salvo con mucha, mucha suerte, (o muy poca, depende de cuál sea el motivo), tenemos que pasar. Y solo entonces nos llega el impacto emocional de lo que la serie pretende.

Dime, ¿te costó contestar esas sencillas preguntas?

Entonces, quizás te pase como a mí.

La extraordinaria (ir)realidad de Zoey

Como con tantas cosas en la vida, lo que esperes ver en la serie va a ser determinante en como la percibas.

Para tí, será la realidad absoluta. Si esperabas un sencillo entretenimiento, así lo mides.

Puede que te decepcione porque no es su punto fuerte, aunque se reviste de ese formato para entrar con suavidad del mismo modo que una píldora se recubre de azúcar.

Es algo parecido a leer un libro en épocas distintas. El libro parece tener otros significados, pero siempre contuvo las mismas palabras e ideas. Lo apreciamos en nuevos aspectos porque los que tenemos un software actualizado somos nosotros.

Mucho ojo pues. Este, normalmente, es un proceso normal del ciclo vital llamado aprendizaje, y nos enriquece.

Pero también nos lo pueden, o podemos actualizar, con propaganda. Y corremos el riesgo de no percibir ya ni las partes buenas, o incluso de que nos disguste sin base real.

Ha pasado en todas las épocas, pasará aún.

La extraordinaria playlist de Zoey.
La extraordinaria playlist de Zoey.

La percepción no modifica LA realidad, pero si MI realidad, y por extensión- y a veces por desgracia-, la ajena.

No podemos estar tan seguros de ese algo que ahora vemos con tanta claridad, hasta no conocer todos los detalles que envuelven la situación real.

Y a veces, eso es muy complicado, porque algunos se ocultan y otros se magnifican.

Incluso lo que vemos está muy modificado, a la hora de almacenarlo en el recuerdo e interpretarlo, por lo que creemos saber, porque con ese metro lo medimos.

Es algo en lo que me hizo pensar mucho tanto La extraordinaria playlist de Zoey como otras experiencias. A veces es algo aterrador, pero también curioso.

Si yo hubiera visto la misma serie hace dos años, mi crítica sería muy distinta, sería como la de más arriba.

Pero la he visto en 2022, compañeros y coetáneos postpandémicos. Bienvenidos al futuro, es nuestro presente. Seguro que sabéis a qué me refiero.

No solo eso, la vi en crisis casi total, en un momento emocional muy parecido al que narra La extraordinaria playlist de Zoey, que parte con el diagnóstico reciente del padre de Zoey de parálisis supra nuclear progresiva (PSP), una enfermedad mortal de evolución lenta.

Zoey con su padre (Peter Gallagher).

Mi padre murió en 2020 tras 3 años de batalla contra el cáncer; mi madre fue diagnosticada de Alzheimer poco después.

Por desgracia, muchos habréis pasado por experiencias parecidas: la pérdida lenta y progresiva, pero inevitable, de un ser querido. Y sus procesos de asimilación.

No es por morbo insano por lo que lo sacó a relucir, sino porque eso es lo que transformó para mí su nota de siete, en once.

La extraordinaria inteligencia emocional de Zoey

Perdón por la seriedad momentánea, volvemos a la luz.

Ahí es donde quería llegar: La extraordinaria playlist de Zoey la aporta a raudales desde ese prisma. Solo alguien que ha pasado por lo que se narra desde la perspectiva de Zoey podría crear tal obra de amor puro.

Comparte lo que es decir adiós con lentitud y a alegrarnos de lo compartido. Comprendiendo lo que nos pasa, y que es un sentimiento comunitario, el ciclo de la vida. Con una aproximación desde el lado opuesto, llena de momentos alegres y de fácil digestión. Y en un formato al que ya estamos acostumbrados en la pequeña pantalla, pero rara vez con esta temática, una comedia romántica llena de música y american way of life. Por difícil que sea, lo consigue.

La extraordinaria playlist de Zoey.
La extraordinaria playlist de Zoey.

La extraordinaria playlist de Zoey restablece un poquito de alegría y cordura, obviando los momentos duros que también son inevitables y la llenan de todo su sentido: la aceptación. Porque está hecha como pensada para los demás, los que pasan por esto y los que lo observan, y quiere facilitar.

En ese sentido, la primera temporada es redonda.

Consigue con delicadeza hablar de todas las fases emocionales de un proceso semejante sin enfatizarlas ni trivializarlas, y así hace comprender su normalidad.

Es curativa. Aunque no una panacea, si una catarsis.

El formato ligero en el que se envuelve se agradece mucho, evita disparar demasiada de la angustia emocional no liberada usual en un largo proceso de duelo.

Y ey, risas, música, creación, amor y algo de liviandad, son la belleza de la vida misma.

Catártico también, probablemente, para el guionista. Precioso su trabajo de visibilización de esta rara enfermedad, que, como tantas otras cosas, necesita visibilidad para poder combatirse.

La extraordinaria playlist de Zoey.

La extraordinaria empatía de Zoey

Si, también va de eso.

La capacidad de Zoey de, repentinamente, observar los sentimientos de los demás, aunque sea en forma de TOP 20, es en esencia eso: empatía.

Tiene sus peligros, y hay momentos en los que la distancia de su entorno.

Pero por lo general, el asombroso poder de Zoey adquirido al pasar durante una etapa de intensos sentimientos contenidos propios, hace que ya no pueda ignorar lo que de verdad se reservan los demás. Inmediatamente siente la necesidad, la obligación, de hacer algo al respecto.

Nos ha ocurrido a casi todos, estar en un lado de esa cuerda o en otro. O en ambos. A demasiada gente. Tiene una belleza naif ese canto a la solidaridad humana que es otro punto fuerte de la serie.

Es un instinto generalizado, intentar ayudar a sanar al otro cuando creemos saber lo que es sentirse así. Y tal vez, curar nosotros mismos en el proceso. Si nada sale mal.

La extraordinaria playlist de Zoey. (c) Sergei Bachlakov/NBC.
La extraordinaria playlist de Zoey. (c) Sergei Bachlakov/NBC.

Y un tema clave, la expresión de los sentimientos. ¿Recordáis las preguntas? Las recordaréis también en cada capítulo.

Otro gran mensaje de La extraordinaria playlist de Zoey: identificar y expresar los propios sentimientos, compartirlos, es importante a la hora de solucionar los problemas y evitar que se enquisten como crónicos.

Y no es fácil, la sociedad nos entrena prácticamente a justo lo contrario. Pero eso sí, con amigos, familiares, gente de confianza. Hay un motivo por el que escondemos vulnerabilidades, y es demasiado real en ocasiones.

Por lo demás, los números musicales son divertidos y agradables, y la banda sonora escogida muy popular, salvo excepciones.

Aunque podrían ser mejorables y hay capítulos donde se notan los altibajos o desciende la calidad de las coreografías.

Y hablando de visibilidad, la forma en la que se integran de forma natural temas como la integración laboral de la mujer en ámbitos tradicionalmente masculinos, las cuestiones de género y +LGTBI con la genial Mo o la integración racial, me parece uno de los puntos fuertes de La extraordinaria playlist de Zoey. Aunque en la segunda temporada, no es en absoluto tan sutil en ocasiones.

La extraordinaria playlist de Zoey.

En cuanto a la segunda temporada, puede que ahí estuviera el problema que provocó su cierre.

Los altibajos de calidad números musicales y puntos del guion que a veces apuntaban en la primera, se convierten en la segunda en una montaña rusa, haciéndola menos consistente. Aunque no deja de ser divertido ver como continúan las vidas de los protagonistas y siga teniendo algunos consejos muy buenos para el duelo y sobre como la vida sigue, aderezados con gente vestida en vivos colores bailando por todas partes.

La vida misma… ejem.

Si al final tras darle una oportunidad, la disfrutáis y os apena su cierre, os comento:

Hay anunciada una futura película navideña de ella con sus protagonistas y su mismo creador y guionista, Austin Winsberg.

¿Será extraordinaria? seguramente no, pero si nos saca unas risas y algo de fe en el futuro, o simple entretenimiento, será más que suficiente… ¡Furiosos saludos!

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