Matthew Sweet y su ‘Catspaw’: el regreso de las guitarras

Después de cuatro décadas haciendo música y 14 álbumes de estudio, se podría pensar que a un artista le queda poco por descubrir, poco por reinventar. Pero no para Matthew Sweet. Su decimoquinto álbum de estudio, Catspaw, es en cierto modo su debut como artista en solitario.

Un trabajo centrado en la guitarra y sin los colaboradores habituales (salvo el veterano baterista Ric Menck). Catspaw cuenta con la participación de Sweet en todos los instrumentos. Incluyendo la guitarra principal, el bajo e incluso los coros.

Matthew Sweet. Foto de Evan Carter
Matthew Sweet. Foto de Evan Carter

Una serie de instrumentos exuberantes y oscuros y las suaves armonías características de Matthew Sweet toman el relevo desde el primer golpe de guitarra en el primer tema del disco. Blown Away, y no se detienen ni una sola vez.

Aunque el disco se terminó completamente antes de la pandemia, hay un misticismo en las letras de Sweet sobre la desilusión, el terror que acecha en lo desconocido y una sensación apocalíptica de que el final está más cerca de lo que pensamos.

Catspaw, de Matthew Sweet: La guitarra como protagonista

Matthew Sweet da a cada tema de Catspaw un solo de guitarra, permitiendo aparentemente que el instrumento le guíe a través de cualquier estado de ánimo: salvaje y libre, duro y premonitorio, aireado y triposo.

La guitarra de Sweet adopta el papel de compañera de dúo, turnándose con su voz para entrar en el centro de atención, y flotando junto a ella como una voz complementaria.

Challenge the Gods, una llamada desafiante a crear tu propio destino, presenta uno de los mayores momentos de guitarra de Catspaw. Con la interpretación de Matthew Sweet como compañera perfecta de sus armonías en capas (literalmente).

Las guitarras de Hold On Tight bailan en círculos como un agente del bello caos. Coming Soon combina una estrofa repetitiva e hipnótica – And you’re dreaming – con un suntuoso shredding que hace girar la cabeza.

Es una maravilla que Sweet haya hecho este disco casi por completo en solitario -adecuado en tiempos de distanciamiento y cuarentena social- dado lo grande que es sónicamente. Al más puro estilo de Matthew Sweet, Catspaw está repleto del tipo de gusanos auditivos de pop melódico que llenan la atmósfera y que parecen arremolinarse a tu alrededor.

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