Sylvie Rancourt: Stripper de noche. Dibujante de día

Al fin se publicó en castellano Melody. Diario de una stripper, la obra de Sylvie Rancourt pionera de la autoedición y del género autobiográfico. Un relato de sinceridad e inocencia en un submundo marginal.

Melody. Diario de una stripper, editado por Autsider Cómics.

Sylvie Rancourt

A principios de los años 80, Rancourt se instala en Montreal, procedente de la zona rural de Abitibi, área depauperada por la reconversión minera en Canadá. Ante la falta de expectativas en la gran ciudad y empujada por su pareja, comienza a trabajar como estríper. Melody es uno de los sobrenombres que utilizó Sylvie Rancourt durante los casi diez años en los que trabajó como bailarina de estriptis. Una experiencia, que, a pesar de gestionarla con aparente indiferencia y normalidad, la marcará para siempre.

Sylvie Rancourt.
Sylvie Rancourt.

A modo de vía de escape y necesidad de autoexpresión, en su tiempo libre dibuja cómics. Unos cómics en los que cuenta sus propias vivencias y lo hace con un enfoque insólito y entrañable. De pura expresión. De una potencia comunicativa que surge de una mirada limpia y de una originalidad total ante la falta de referentes. Dando lugar a una obra de un poder lingüístico visual que lo convierte en una pieza única.

Bailarina de noche y dibujante de día. Ella (Sylvie – Melody) es la protagonista de esas historietas rebosantes de verdad. La acompañan los clientes, encargados y jefes de los garitos en los que trabaja, sus compañeras –muchas de ellas menores de edad– y el caradura de su novio, Nick, un delincuente y traficante de poca monta de lo menos recomendable.

Melody. Diario de una stripper
Melody. Diario de una stripper.

Su trabajo y su vida, unas circunstancias duras y en muchas ocasiones desagradables, se convierten en cotidianeidad neutra a través de la mirada inocente y amable de una casi adolescente Sylvie Rancourt. Afronta momentos incómodos, irritantes o directamente repugnantes sin, aparentemente, inmutarse.

Melody. Diario de una stripper

Tras varios meses desarrollando su primer cómic, una vez terminadas las 36 páginas que lo componían, Rancourt fotocopia, dobla y grapa los 500 ejemplares de esa primera tirada para vender ese humilde folleto manufacturado. Mesa por mesa; entre baile y baile; en su lugar de trabajo. Se convierte así en la primera mujer en autoeditar su obra en Canadá.

Con un dibujo inocente y sencillo, casi infantil, las situaciones sórdidas que recrea generan una inquietante sensación. Abusos, clientes desequilibrados, redadas policiales, orgías… su día a día es, desafortunadamente, un gran generador de historias tremendas que Rancourt necesita expulsar o como mínimo, compartir.

Sylvie Rancourt.
Sylvie Rancourt.

El cómic es bien acogido por los parroquianos del club de estriptis. La tirada se agota en unas semanas, y decide reeditar su primer número. Reinvirtiendo los beneficios para dar el salto en los siguientes a un formato más cuidado. Con cubiertas a color y distribución convencional para que su inclasificable cómic estuviera presente en todos los quioscos de la región de Quebe y acabase causando gran revuelo.

Rancourt escribe y dibuja siete números de su serie entre 1985 y 1986 (el séptimo quedó dibujado, pero no llegó a ver la luz en su día) que son los que recopila Melody, diario de una stripper (Autsaider Cómics). Una obra sorprendente y emocionante. Naif en su representación gráfica pero perfectamente narrada en el lenguaje del cómic. Con un particularísimo tono amable que contrasta poderosamente con los acontecimientos que se recogen en sus páginas.

Una pionera a reivindicar

A pesar de carecer de una experiencia previa en el mundo del cómic, sus historietas fluyen con absoluta naturalidad. Resultan adictivas y, dentro de su sencillez, encantadoras y escalofriantes. No en vano, Chris Ware, autor del prólogo de esta edición y dibujante reconocido por su extremado perfeccionismo y meticulosidad, califica la experiencia de la lectura de Melody para él como «reveladora». Desmontando en cierto modo ese prejuicio-requisito de un dibujo excelso para obtener un «buen» cómic. En este caso, alaba ese estilo «básico» como potenciador del fondo. Gracias a su simplicidad, “el libro es más inteligente, interesante y sofisticado de lo que podría haber imaginado.”

Melody. Diario de una stripper.
Melody. Diario de una stripper.

Sylvie Ramcourt ha pasado a formar parte de la Historia del cómic por ser también la primera autora de género autobiográfico. Si bien el establishment cultural se encargó durante años de restarle importancia a su trabajo, «las élites habrían preferido que Rancourt formara parte de un gremio más honorable», como apunta Bernard Joubert en el epílogo.

Ya en los años 90, tras la publicación de sus cómics en Canadá con una importante repercusión, fueron descubiertos por los popes del underground estadounidense, publicando su obra en inglés con gran éxito. Alcanzando los 125.000 ejemplares vendidos. Años después fue editado en Francia, y en 2014 su trabajo estuvo nominado en el Festival de Angulema al Premio del Patrimonio, que reconoce el valor de obras no recientes. Ahora por fin ha sido traducido al castellano, en una cuidada edición de la mano de Autsaider Cómics de casi 400 páginas.

Sylvie Rancourt.
Sylvie Rancourt,

En la actualidad Sylvie Rancourt reside en una granja en Abitibi, retirada del mundanal ruido. Con sus hijos y nietos y, según sus palabras, “esta vez con un buen hombre”. Sylvie Rancourt sigue pintando, escribiendo y dibujando historietas autobiográficas. Muchas de ellas sobre su época como stripper, pero también sobre otros momentos de su vida, recuerdos de infancia o su vida en pareja.

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