Terapia sonora a cargo de The Antlers

Jesús Santaella

Después de siete años en completo silencio y con todos pensando que no habría más, Peter Silberman y su banda, The Antlers, vuelven con Green To Gold. Uno de los álbumes más esperados por todos los amantes de lo orgánico.

Es que The Antlers son conocidos por su música catártica y espiritual desde su desgarrador debut, Hospice, un álbum conceptual que definió gran parte de lo que sería la banda de ahí en adelante.

Green To Gold es su nuevo disco, tras un paréntesis durante el cual su líder, Peter Silberman, publicó un álbum en solitario muy bien recibido. Se trata de un álbum con un sonido terapéutico y suave, que sintoniza perfectamente con el espíritu del tiempo actual.

Un disco tranquilo, pero poco profundo

Este álbum parte de las experiencias posteriores de Silberman como artista en solitario, en las que vivió un viaje espiritual sin igual. Algunas de las canciones aquí están claramente inspiradas en Impermanence, su disco en solitario.

Además, todas las canciones de este álbum comparten una especie de espíritu orgánico deslumbrante y reverberaciones de guitarras. Todo acompañado de los suaves murmullos o el falsete de Silberman, que contribuyen a la impresión de un álbum tranquilizador, que pretende proporcionar una especie de refugio seguro tras más de un año de sufrimiento.

Este álbum transmite una versión aún más aplacada de la música de Peter. Una versión llena de visiones de casas de campo, porches y mecedoras. Especialmente los sencillos. Estos temas transmiten esa sensación ‘campestre’ aparte de la música, de volver a un edén prístino donde la vida sigue siendo normal a pesar de todo.

It Is What It Is o Wheels Roll Home son temas alegres, pero, por supuesto, desprovistos de celebraciones de ‘los viejos tiempos’. Es más bien un enfoque diferente que nos invita a vivir la vida de forma un poco más estoica.  

Sin embargo, a pesar de las muchas canciones agradables del álbum y de la belleza de su sonido, que incluye algunos arreglos de jazz de cámara (Porchlight), el álbum resulta en general demasiado consolador y carece de la profundidad de los anteriores lanzamientos de Silberman/The Antlers. Pero esto no evita que sigan siendo un punto de referencia en la música contemporánea.

Imagen de portada: ©Shervin Lainet.

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