‘The Wilds’: Cómo sobrevivir a la adolescencia

El sueño de la razón produce monstruos

Rose Walker

La adolescencia es el tema central de The Wilds, (o Salvajes, como se llamó en Sudamérica). Sí, es uno de los temas “de moda”, pero no por serlo es menos interesante.

The Wilds es la serie creada por Sarah Streicher para Amazon Prime cuya primera temporada se emitió en 2020 y de la que se espera segunda para finales de este año o principios del siguiente.

Serie The Wilds.
The Wilds.

La serie nos cuenta como nueve chicas adolescentes, durante el viaje a un evento vacacional en Hawái llamado El Amanecer de Eva, quedan vendidas tras un accidente de avión a la necesidad de sobrevivir y escapar de una isla desierta y sus misterios.

Porque no todo en ella es tan sencillo como parece, y la traición puede acechar entre cualquiera de las compañeras.

La adolescencia, enfrentada a las presiones y los errores del mundo adulto. La necesidad de pura y llana supervivencia en él. Incidiendo en hacernos mirar más allá de una serie de seguros clichés de los que se reviste el adolescente de cara a observadores casuales (y el adulto, porque no) para no exponer sus vulnerabilidades y su inestabilidad a amenazadores extraños.

El resto es escenografía y una excusa para generar cliffhangers que mantengan el interés en lo que ocurre a los personajes mientras te los describen. Que oye, no es que no lo consigan.

Su parecido con la serie de culto de J.J. Abrahams, Perdidos, es evidente en su formato y mucha gente la trata como una especie de copia de la misma, sin más sustratos. Aunque erróneo, es comprensible.

Hablemos de supervivencia

Para fans de las películas de supervivencia en ambientes extremos e islas desiertas, cumple muy bien con el mantenimiento del interés. Dan ganas de coger desde ya el manual de cómo hacer fuego en tres fáciles pasos y construir refugios con hojas de palmera. No vaya a ser.

También es muy fácil acordarse mientras la vemos de otra pieza sobre supervivencia iniciática juvenil en islas desiertas como es El Señor de las Moscas (1990).

Están ahí, no nos engañemos, ambas predecesoras, agazapadas en el desarrollo. Pero a veces solo en cuestión de puesta en escena. Mientras desarrollan otro tema, cuya importancia ha saltado a la palestra con bastante fuerza en el pasado 2020 y el 2021: la conservación de la salud mental.

Especialmente cuándo se lucha por la propia existencia, cuándo lo inesperado aparece, cuándo sentimos que la vida es no ya un desafío, sino una amenaza.

Enfrentarse a los eventos traumáticos no sale gratis. Y The Wilds trata este tema con magistral acierto. 

De hecho, es lo mejor del show: hacer que te des cuenta de que las personalidades en principio marcadamente reconocibles y todas distintas entre sí de las nueve chicas no son más que la máscara detrás de las que se esconden un conjunto de traumas y vulnerabilidades psicológicas profundas, aunque también de inteligentes estrategias de supervivencia.

Cláusula de Jenna y Erana James en The Wilds.

Nos exponen, en definitiva, a personalidades intensamente heridas por su entorno, tratando de autodefinirse y obtener lo que necesitan para sobrevivir en la vida.

Intentando proyectar un aura de seguridad frente a los otros como escudo contra las ansiedades y problemas del mundo. En absoluto son lo que parecen ser… como todos nosotros.

The Wilds: ¿Ver o no ver?

Y eso es lo divertido de la serie: darte cuenta de que realmente lo difícil para ellas fue sobrevivir al instituto y a sus hogares, y que la isla es tan solo otro escenario más, por mortal que pueda ser.

No deja de haber, por supuesto, misterios. Subtramas en la sombra. Topos. Eventos de supervivencia extrema y demás parafernalia de este tipo de series. Y la verdad, bastante interesantes aun con sus altibajos.

Donde realmente se logra el interés, es en el seguimiento de la evolución de las relaciones entre personajes y de sus personalidades. Además de la supervivencia en la isla…

Cuando entra a meta-temas de oscuros planes futuros en la sombra pierde bastante fuelle, pero siempre quieres ver quien vive y quien muere, y como… porque desde el principio te anuncian tragedias en el horizonte.

Pero sin duda, lo más original y refrescante es enseñarnos los traumas bajo la superficie y la ruptura de la cordura ocasional. Todo generado por la presión en esta pecera de pirañas demasiado pequeña en la que nos tenemos que desenvolver improvisando desde que somos pequeñas y frágiles.

Y cómo eso nos fortalece y nos rompe a la vez de mil maneras mientras intentamos proyectar una imagen de estabilidad y triunfo de cara a la galería.

En definitiva, la serie goza de personalidad propia pese a inevitables comparaciones a las que da una vuelta de tuerca muy interesante.

Resulta entretenida y mientras no pierda fuelle, es un visionado muy recomendable que se disfruta y da hasta para reflexionar sobre temas sociales muy relevantes.

Espero con ganas la segunda temporada…

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