‘Tierra de caimanes’: en las fauces de Karen Russell

Tierra de caimanes no es un drama, tampoco una novela de terror, ni de realismo mágico. Y, aun así, se las apaña para vadear entre estos tres géneros, como un experto domador de aligátores.

Su autora es Karen Russell, una mujer de Florida con cara de no haber roto nunca un plato, pero que comenzó su carrera literaria con un libro que tiene una mordida de tonelada y media.

Espantando mosquitos a diestro y siniestro nos metemos hasta las rodillas en un agua de más de veinte grados de temperatura. Bajo la negra superficie acecha un peligro prehistórico.

Ya sabíais a lo que veníais…

Karen Russell.
Karen Russell.

Bienvenidos a Swampilandia

Al sur de nuestra isla, los mangles crecían en laberintos impenetrables. Las raíces que los sostenían se alzaban del lodo como en un ballet, como si cada árbol fuese a dar un paso al frente y a meterse en el agua.

Tierra de caimanes.

Ernest Achedrach se mudó de Ohio a Florida en 1932. Ahí colonizó una pequeña isla a no mucha distancia de los famosos Everglades. Fue aquí donde se cambió de nombre y fundó Swampilandia, una granja de caimanes.

Sawtooth Bigtree se apropió de la larga tradición de los indios seminolas para montar el espectáculo más terrorífico del mundo. Su hijo Samuel recogió su testigo años después, bajo el pseudónimo de “El Jefe”. Se ganó la vida entre unos animales que apenas han evolucionado desde el periodo Jurásico.

Hilola, su esposa, es la atracción principal de Swampilandia. Morena y robusta como una auténtica nativa norteamericana, se zambulle noche tras noche un pantano bullendo de caimanes, saliendo ilesa al otro lado, para asombro de su público.

Tierra de caimanes.
Tierra de caimanes.

Mediada la treintena, sin embargo, Hilola sucumbe a un cáncer de ovarios, dejando huérfanos a tres hijos: Kiwi, Ossie, y Ava (de diecisiete, dieciséis y trece años, respectivamente).

Por si esto fuera poco, en el vecino condado de Loomis, una corporación millonaria inaugura “El universo oscuro”, un moderno parque temático que acapara la atención de los turistas.

Tierra de caimanes es la historia de una familia rota por la tragedia, que intenta recomponerse reuniendo sus pedazos en la densa oscuridad del pantano.

Tierra de caimanes: Creciendo entre monstruos

Pero el hecho es que sí era como Ossie, al menos en este aspecto: me consumía un amor impotente y con frecuencia furioso hacia un fantasma.

Tierra de caimanes.

Ava Bigtree es el personaje principal de la novela. Pese a ser la más joven de su clan, es también la más preparada para recoger el testigo de su madre, tanto dentro del espectáculo como afuera.

El Jefe anda perdido, completamente superado por una tragedia que le cogió por sorpresa. Y el orgullo de su profesión le impide enfrentarse a la realidad de Swampilandia.

Kiwi, por su parte, está decidido a marcharse a “tierra firme”. Después de años de haber sido educado en casa, quiere aprovechar sus considerables dotes académicas para buscar una estabilidad afuera. Pero el mundo no un sitio amable, y Kiwi se ve enzarzado en una rutina de situaciones sórdidas y empleos de mierda.

Tierra de caimanes, de Karen Russell.
Tierra de caimanes, de Karen Russell.

Ossie es la que más desentona en el conjunto de su familia. Rubia y de piel clara, no puede pasar por india por muchas onzas de maquillaje que se ponga. Pero añora a su madre igual que el resto, y esto la empuja a hacerse con un viejo libro de tradición espiritista del sur de Estados Unidos.

Intentando contactar con el fantasma de Hilola, termina entablando relación con varios espectros, y es aquí donde la trama echa a andar.

Con su padre y su hermano mayor ausentes (cada uno a su manera), las dos mujeres Bigtree se encuentran solas ante una macabra encrucijada para la cual no están preparadas. Y es que enfrentarse a la adolescencia puede ser mucho peor que cerrarle las mandíbulas a un caimán con una cinta de pelo.

Una lectura sobrenatural

Me dije que yo no creía en fantasmas, o al menos no con el fervor de mi hermana, pero las inmensas polillas blancas como el papel alzaban el vuelo por la noche y chocaban o besaban con sus alas las mosquiteras de nuestro dormitorio, y hasta el roce más imperceptible me daba ganas de chillar.

Tierra de caimanes.

Tierra de caimanes es, en esencia, un drama familiar tan sencillo y cotidiano como cualquier otro, pero que se desarrolla en el escenario más inusual posible.

Nacida el 10 de julio de 1981, Karen Russell es una de las escritoras contemporáneas más interesantes e ingeniosas. La novela que tenemos entre manos le valió el premio Pulitzer de Ficción en 2012, y no es para menos.

Pese a la profundidad de algunos de los temas que trata, constituye una lectura amena y digerible a lo largo de sus 416 páginas (en la edición española). Lejos de un tono trágico, engancha desde el comienzo y se vuelve potencialmente adictiva en cuanto que comienza a empantanarse con cuestiones de índole sobrenatural y ocultista.

Tierra de caimanes, de Karen Russell. Editorial Tusquets.
Tierra de caimanes, de Karen Russell. Editorial Tusquets.

La línea entre lo real y lo imaginario se vuelve difusa entre la bruma subtropical de Florida. Los personajes encajan en el duro realismo del gótico sureño americano, con claras reminiscencias de Las aventuras de Huckleberry Finn o Al este del Edén. El contexto en que se mueven, sin embargo, bebe del folklore de su húmeda geografía, con la presencia de seres que bordean lo fantástico: un draguero fantasma, un hombre-pájaro con dobles (o quizá triples) intenciones, Mamá Hierbas (una víctima del pantano que resurge de la tumba), un caimán de escamas rojas que solo es visto por la protagonista… etc.

Tierra de caimanes fue editado originalmente en 2011 por el Knopf Doubleday Publishing Group, y traducido al castellano por la editorial Tusquets en octubre de 2012.

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