‘Akira’, de Katsuhiro Otomo, 40 años después

Hace poco tiempo Akira volvía renovado, con una nueva edición de Norma para la celebración de su 35 aniversario en la que se recuperaba el orden de lectura original en japonés, la imagen sin colorear y las portadas originales del manga.

Portada del primer volumen de Akira.
Portada del primer volumen de Akira.

Unos cuantos años ya en los que se ha convertido, casi desde el inicio, en una obra de culto, ya sea el manga o su versión animada, estrenada en el 88 y que volvía a los cines en 2020.

Akira supuso un cambio en la percepción del manga y el anime fuera de Japón. Desde su estreno en 1988 empezaría a cambiar el panorama en cuanto a la recepción del manganime y también la imagen del cyberpunk empezaría a asentarse.

Recordemos que fue uno de los primeros mangas con más reconocimiento fuera de Japón, también debido a la repercusión que tuvo la película. Asimismo se empezó a entender de otra forma porque la animación estaba claramente dirigida a adultos. La narrativa y los temas complejos, las escenas llenas de violencia y de momentos explícitos o las referencias literarias. Estaba claro que el target no era juvenil.

Akira.

Neo Tokio, la nueva megápolis

Dentro de los grandes hits del cyberpunk, atendiendo a cualquier manifestación o medio, está sin duda la obra de Katsuhiro Otomo (ya sea manga o película). Sentó un poco las bases para que luego se generase esa imagen del cyberpunk situado en ciudades que recordaban al Tokio futurista, la ciudad decadente de neones, los edificios enormes y el exceso tecnológico. Una atmósfera que nos remite inmediatamente a Blade Runner.

Por entonces Japón se empezaba a convertir en una metrópolis masiva llena de luces y oscuridad y el futuro empezaba a poder tocarse con las manos. Ese futuro tan de ciencia ficción. Es lógico que sirviera de inspiración para muchas obras, entre ellas, el Neuromante de William Gibson, que llegaría a Japón unos años después de que Akira comenzara a publicarse.

Para quien no sepa todavía de qué va el asunto en Akira, esto es lo que sucede: La escena se sitúa treinta años después de una guerra nuclear provocada por el avance tecnológico, sobre las ruinas de la antigua Tokio convertida ahora en una ciudad futurística, de luces de neón, en plena inestabilidad y falta de seguridad. Es la situación perfecta para que la violencia campe a sus anchas, las opresiones, manipulaciones y todo tipo de represiones sobre el ser humano. Es la ciudad distópica perfecta.

Akira.
La bomba de la guerra nuclear que destrozó Tokyo. Akira.

En este escenario son frecuentes las peleas, los altercados entre bandas y las carreras de motos. En una de estas carreras Kaneda y Tetsuo se ven envueltos en un accidente que acaba llevando al segundo al despertar de poderes psíquicos. Y a partir de ahí se desata todo. Sectas, gobierno represivo y niños con poderes psíquicos con los que se experimenta.

El poder visual tanto de la historia como de la película es muy potente. Se puede decir que afianzó la imaginería en torno al cyberpunk con esa monstruosa ciudad tan bien perfilada en cada momento de la historia, dibujada al detalle y con enormes paneles en esa edición coloreada de Norma. Es un personaje más que rema a favor de la historia. Pero, más allá de la ciudad, el hilo conductor de la primera parte y lo que resuena durante buena parte de toda la historia es Akira. Pero, ¿qué es Akira?

Akira: la construcción de Dios

Akira es una especie de combinación de todo. Para empezar es un personaje in absentia (ausente) perfecto desde el inicio y que viene a ser el leitmotiv de gran parte de la historia: ¿Quién es Akira?

Akira que da nombre a la obra, Akira que aparece mencionado en todas partes, Akira que infunde miedo, Akira que es un recuerdo, Akira que queda en una especie de nebulosa indefinida y que toda esta especie de personaje reconstruido a partir de lo que nos cuentan recuerda mucho a cómo se construye a Dios. Se ceba el relato para que busquemos nosotros también desesperadamente qué es Akira.

Todo gira en torno a una obsesión, ya sea para los personajes o para el lector. La historia empieza a crear expectativas desde el principio y la primera parte se fundamenta en eso, unas ganas de saber que se van alimentando a medida que se desarrolla la línea argumental de Tetsuo, Kaneda y Kei, los tres personajes principales.

Sin embargo el protagonista, el que se come toda la obra, sin estar presente, es sin duda Akira. Probablemente los mejores creadores de historias sean aquellos capaces de construir algo complejo sin que aparezca, como los monstruos de las buenas películas de terror, como construir a Dios. Y a fin de cuentas eso es lo que hace Katsuhiro Otomo. Toda la sombra de lo que se supone que puede ser Akira está siempre presente y marca el ritmo generando una tensión y un ansia por saber más.

Más allá del gran personaje ausente, los personajes femeninos que en según que géneros muchas veces se veían reducidos a un papel meramente secundario, algo así como por hacer acto de presencia o como complemento de los protagonistas, en este caso pasan el test de Bedchel del tirón (a pesar de que no sean ellas las que han quedado en la memoria) y se alejan de estereotipos. Kei, lidera gran parte de la obra donde Kaneda queda casi fuera del plano. De hecho, donde más se cae en tópicos parece ser en Kaneda, uno de los protagonistas principales. 

Entonces, a nivel narrativo y construcción de personajes por un lado lo borda, pero por otro tampoco se puede negar que cae en algunos tópicos. Sin embargo la buena construcción de todo lo demás hace que esto pierda importancia.

Kaneda y Kei en Akira.
Kaneda y Kei en Akira.

¿Qué es Akira?

Este pasado 2022 la obra cumplía ya los cuarenta años desde los inicios de su publicación y se puede entender porque se ha convertido en una obra de culto. En realidad, salvando unos cuantos tópicos que no lo serían tanto en su momento, Akira es una maravilla a nivel narrativo y en cuanto a atmósfera. Una inmersión en ese mundo de ciencia ficción de neones, oscuridad, decadencia y luz. Una vez que estás dentro la acción avanza tan rápido por momentos que te mantiene ahí. 

Cierto es que lo bueno que tiene el dibujo en los escenarios a veces no acierta tanto en los personajes, sobre todo por la falta de diferencia en las expresiones entre unos y otros. Akira puede que sea el más identificable visualmente, pero entre los demás muchos rasgos son semejantes y no solo por el estilo del dibujo. Aunque no creo que sea algo que realmente interfiera en la lectura. 

Entonces, ¿qué es Akira? Akira es la construcción del niño-dios, la ambientación, los espacios dibujados al detalle, las bases del cyberpunk, los villanos complejos, los personajes inesperados, las sectas, los experimentos secretos, la ciudad del futuro de neón y miseria y, también, la ciudad apocalíptica en ruinas. Todo tiene su lugar, de forma orgánica, de manera natural la historia va pasando por lugares comunes de la ciencia ficción y construyendo la imagen que con el paso del tiempo se ha afianzado. Se puede decir con seguridad que cuarenta años después sigue fascinando como al principio

Akira (アキラ?) es un manga de más de dos mil páginas escrito y dibujado por Katsuhiro Otomo entre los años 1982 y 1990. Credito: Kōdansha.