Cecilia sin censuras y despertando conciencias

Cristina Sierra

Fue una de las cantautoras españolas folk más queridas de los setenta. Ahora, encuentra millones de nuevos seguidores en plataformas como Spotify y YouTube. 44 años después de su muerte, sigue deslumbrando con temas e interpretaciones brillantes. Cecilia fue (y es) mucho más que canción folk melódica. Sus letras están cargadas de crítica, acidez e ironía. Nos damos un paseo por los setenta para hablar de ella: la cantautora y compositora Cecilia.

¿Se sigue escuchando a Cecilia en 2020? Sí (y mucho)

Este pasado verano se cumplieron 44 años de la muerte de la cantautora y compositora Cecilia. Murió en accidente de coche cuando regresaba a Madrid después de dar un concierto en Vigo. Más de cuatro décadas después del fatal accidente, Cecilia y su música continúan más vivas que nunca y han encontrado en plataformas como Spotify un nuevo escaparate para llegar a nuevas generaciones. El perfil de Cecilia en Spotify recibe alrededor de 215.000 oyentes mensuales y los vídeos de sus canciones en YouTube reciben millones de visitas. Y no nos extraña, porque es maravilla.

La cantautora Cecilia falleció sin haber cumplido los 28 años. Por aquel tiempo estaba trabajando en un álbum dedicado al poeta Valle Inclán. Su corta carrera fue muy prolija. De hecho, antes de morir ya había compuesto e interpretado casi un centenar de canciones.

Canciones de muy diversos estilos, desde tiernas baladas hasta temas con melodías de corte anglosajón que traían aires frescos a la España tardo-franquista de la década de los setenta; un país que trataba de despertar de su largo letargo. Cecilia exploraba todos los registros y fue una artista transgresora para su época. Sus letras se escuchan hoy en día, casi como si no hubiera pasado el tiempo…

Cecilia y la guillotina de la censura

Católica a su manera, como solía decir, tuvo problemas “administrativos” con el Régimen por las letras de algunas de sus canciones como Un millón de sueños (aquí la letra), inicialmente titulada como Un millón de muertos, que hacía referencia a los muertos durante la guerra civil y la dictadura franquista. También padeció el control y la censura por criticar en sus canciones las costumbres y maneras de un país retrógrado.

En su famosa canción Mi querida España, sin censura, sonaba en realidad como: mi querida España, esta España viva, esta España muerta (…) esta España en dudas, esta España ciega, cambiándose a letra por la siguiente: esta España mía, esta España nuestra (repetida en todas las estrofas). Cosas de guillotinas censoras. En alguna ocasión dijo, burlándose de la estupidez de los censores: estos idiotas… le cambio dos palabras a la canción, digo lo mismo y no se enteran.

En actuaciones como la del siguiente vídeo durante el Festival de Mallorca de 1975 se saltaba la censura en los directos cantando la letra original.

Hay que tener en cuenta que Cecilia había pasado su niñez y adolescencia en el extranjero. Su padre, militar de carrera, se retiró como diplomático y fue embajador en países como Jordania o la República Popular China, entre otros, por lo que ella pudo recibir una educación muy diferente a la que se daba en las aulas españolas. Fue una mujer privilegiada en ese sentido, y quiso reivindicar con su música lo que anhelaba como un nuevo país posible, un país que necesitaba explotar y deshacerse de vendas y ataduras.

La vida de Cecilia y su insatisfacción con la industria musical

Evangelina Sobredo Galanes era su nombre real. Nació el 11 de octubre de 1948 en Madrid. Vivió su infancia y adolescencia en distintos países y hablaba un perfecto inglés. De ahí que sus primeras composiciones con el grupo Expresión fueran en la lengua de Shakespeare: Have you ever seen a blue man? o Try and catch the sun. Años después, ya en solitario, publicó el álbum Cecilia (1972) con éxitos como Dama dama, Nada de nada, Señor y dueño o Fui. Ya en la segunda mitad de los setenta lanzó éxitos como Mi querida España o maravillas como Amor de medianoche.

Sin embargo, no estaba totalmente satisfecha con la música que querían producir las discográficas. Deseaba mayor naturalidad en sus canciones, más libertad y temas más íntimos. Así lo afirmaba Teresa Sobredo, hermana pequeña de Cecilia, cuando en 2011 se presentó, 35 años después de su muerte, un conjunto de canciones inéditas encontradas en un desván que ponían de manifiesto los deseos de la artista por hacer una música diferente.

Se trata de una colección de interpretaciones y versiones inéditas de Bob Dylan, Simon & Garfunkel y Pete Seeger como We Shall Overcome, Blowing in the Wind o Bridge Over Troubled Water. También se encuentra uno de sus primeros temas originales en inglés: Daddy, Don’t Close the Light. La recopilación corrió a cargo del sello independiente Ramalama, después de la negativa de Sony Music. En este disco se puede escuchar a una Cecilia desconocida y sin ataduras discográficas.

Quien relaciona a Cecilia con una cantante melódica, angelical y puritana es que solo la ha escuchado de lejos. Si te acercas a su música, descubrirás a una Cecilia brillante, crítica con la sociedad en la que le tocó vivir, feminista, combativa, ácida e irónica. Nunca se casó con ningún partido político ni movimiento social. Ella era libre, así murió y así sigue viviendo, aunque solo sea a través de sus canciones.

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