Cómo sacar adelante una película independiente

Sacar adelante una película independiente implica asumir riesgos, tener un discurso sólido y saber defender por qué una historia merece ser contada y por qué debe ser su propio autor quien la dirija. Un tipo de cine que, además, demostró ser esencial durante la pandemia al mantener viva la producción audiovisual cuando las grandes producciones se paralizaron.

No es casualidad que algunos de los directores y directoras más reconocidas del panorama actual, comenzaran su trayectoria con proyectos pequeños antes de dar el salto a grandes presupuestos y al éxito de público.

Imagen del rodaje de la película independiente 20.000 especies de abejas.
Imagen del rodaje de la película independiente 20.000 especies de abejas.

Las etapas de una película independiente

A pocas semanas de las grandes citas festivaleras de cine, recuperamos este artículo de los expertos de Treintaycinco mm, junto al director de cine Guillermo Arias-Carbajal Alonso, en el que analizan las etapas que debe recorrer una película independiente para dejar de ser una idea y convertirse en una realidad capaz de llegar al gran público. ¿Qué recorrido debe seguir una producción independiente para materializarse?

El punto de partida imprescindible es la elaboración de un dossier completo que recoja la sinopsis, el tratamiento del proyecto, la biofilmografía, el presupuesto, el plan de financiación y las notas del director. Así lo explica a Treintaycinco mm el cineasta Guillermo Arias-Carbajal Alonso, director de obras como Acaricie a Poupette o El poema, el cuadro, el disco, largometraje estrenado en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI).

Conseguir que se enamoren de tu película indie

“El dossier debe responder claramente a por qué esa historia, por qué en ese momento y por qué tú como director o directora”, señala Arias-Carbajal. “Si el autor/a no sabe contestar a esas preguntas, difícilmente podrá sacar adelante su película”. De ahí que resulte fundamental tener bien definido el discurso creativo antes de pasar a la siguiente fase: la búsqueda de una productora. En palabras del cineasta, se trata de “un documento vivo”, pensado para que quien lo lea “se enamore de la película”, aunque esté sujeto a cambios conforme el proyecto avanza.

Aunque algunos directores llegan a producción con una propuesta cerrada, Arias-Carbajal considera más recomendable partir de una idea inicial flexible. “Así el proyecto se construye de forma conjunta con el productor y se genera un compromiso real por ambas partes”, explica. Además, insiste en desterrar la visión del productor como un mero gestor económico y entender su papel desde una perspectiva más amplia, “administrativa y estratégica”.

Imagen del rodaje de la película independiente Las chicas están bien.
Imagen del rodaje de la película independiente Las chicas están bien.

“Estar dispuesta a que desmonten tu propuesta”

Una vez afinado el proyecto, el siguiente paso para ganar visibilidad es presentarlo en talleres y laboratorios especializados como Ikusmira Berriak, Cinema Pendent o Torino Film Lab. Para el director, acudir a estos espacios exige una actitud abierta: “Hay que estar dispuesto/a a que desmonten tu propuesta; es muy posible que salgas del taller con una película distinta a la que entraste”.

Las aportaciones recibidas en estos entornos suelen conducir a la solicitud de ayudas públicas, tanto nacionales como internacionales. Cuando esta financiación inicial está asegurada, la productora puede abordar la preventa a plataformas y cadenas de televisión, así como el acceso a otros mercados. Todo este trabajo de negociación y planificación se realiza antes del rodaje, tras el cual llegan la postproducción y la solicitud de las últimas ayudas, ya sea a través de festivales, laboratorios u organismos públicos y privados.

El papel de la IA en el proceso de lanzar una película independiente

Superadas todas estas fases, llega el momento del estreno y la distribución. Un recorrido complejo que demuestra que alcanzar la meta no es sencillo, pero sí posible. En este contexto, y pese al debate que generan los avances tecnológicos en la industria cinematográfica, Arias-Carbajal defiende una visión pragmática del uso de la Inteligencia Artificial.

La IA no interviene en la parte creativa (guion, dirección o montaje), pero puede ser una gran aliada en tareas burocráticas”, afirma. Entre sus usos, destaca funciones propias de una “secretaría avanzada”, como el análisis de bases de concursos o los requisitos para optar a determinadas ayudas.

Cinco lobitos
Fotograma de la película Cinco lobitos.

Una demanda que implica riesgo

Durante la pandemia y en los años posteriores, las producciones independientes jugaron un papel clave, al ser muchas de las pocas que pudieron rodarse y seguir ofreciendo contenidos audiovisuales al público. Esa resiliencia ha despertado el interés de una parte del público, como reflejan algunos datos del sector.

El sello independiente A24, por ejemplo, superó los 200 millones de dólares de ingresos en 2024, según diversas webs especializadas. Por su parte, el Festival de Sundance, dedicado al cine independiente, generó el año pasado un impacto de 132 millones de dólares en el PIB del estado de Utah (Estados Unidos), una cifra que da cuenta del volumen de personas y recursos que moviliza este tipo de cine.“Existe demanda de cine independiente, como muestran las cifras de las salas especializadas”, apunta Arias-Carbajal, aunque matiza que “sacar adelante estas películas implica asumir un riesgo que no todo el mundo está dispuesto a correr”.

Aun así, una parte de las producciones alejadas de las grandes productoras y distribuidoras logra trascender y alcanzar una repercusión a gran escala. Algunos de los directores más reconocidos del panorama actual comenzaron precisamente en ese ámbito. Una buena historia, talento, formación especializada y un recorrido estratégico pueden hacer posible sacar adelante una película independiente y alcanzar el éxito.