‘Muñeca Rusa’: el gato de Schröndiger oculto bajo la matryoshka

La serie de Netflix Muñeca Rusa, creada por Leslye Headland, estrena en el presente 2022 su segunda temporada. Si bien la primera parte fue una genuina y fresca creación audiovisual. Esta nueva temporada es una muestra paradigmática de que “segundas partes nunca fueron buenas”.

En la primera temporada de Muñeca Rusa (2019) se aborda una temática conocida, pero desde una perspectiva original. La protagonista, Nadia, se observa en un espejo de un cuarto de baño. Interpretada por una sublime Natasha Lyonne. La ubicación principal, la casa de su amiga, donde se celebra su 36 cumpleaños. Ese mismo día, muere atropellada. En la siguiente secuencia, se repite la misma del inicio. Construyendo así una narrativa cíclica donde la protagonista muere y vuelve a revivir el día de su cumpleaños una y otra vez.

Natasha Lyonne en Muñeca Rusa.
Natasha Lyonne en Muñeca Rusa.

En la serie de Netflix esta fórmula que podría parecer agotada se lleva a cabo de forma sobresaliente. Siguiendo el juego de un título adecuado para el subtexto que se presenta. Donde la muñeca rusa juega el papel de la vida. La cual alberga las distintas opciones que la persona puede elegir. Para vivir su día a día de una manera u otra. Una dentro de la otra. Iguales, pero diferentes al mismo tiempo. Sin la posibilidad de saber qué aguarda la última opción, sin antes haber experimentado las anteriores. Un gato de Schrödinger con forma de Matryoshka.

En la actual temporada, este juego entre universos y líneas temporales se traslada a los viajes en el tiempo. Forzando una segunda parte que se convierte en una continuación tediosa y densa. Que incluso en su corto formato de 25 minutos se hace demasiado pesado. 

El hastío vital esbozado a través de una acertada narrativa audiovisual

La fórmula desarrollada por la serie de Netflix no es totalmente genuina. La aclamada cinta de Harold Ramis Atrapado en el tiempo (1993) fue transgresora en este aspecto. Acuñando incluso la expresión de “el día de la marmota”. La cual hace referencia a esa sensación donde la persona siente que está reviviendo el mismo acontecimiento una y otra vez.

Atrapado en el tiempo (Groundhog Day), con Bill Murray y Andie McDowell.

Este hastío vital ya representado en el filme de los años 90 renueva su sentido en la actualidad. Donde la monotonía y la rutina más anestesiante se convierten en el día a día de muchas personas. La sociedad contemporánea y neoliberal se descubre el escenario perfecto para la construcción de una historia entroncada en dicha concepción. Algo que también retomó la serie, no muy exitosa, Forever (ABC, 2014-2015).

En Muñeca Rusa (2019-2022), Nadia tiene la oportunidad de evolucionar como persona. De encontrar el sentido de su existencia. Siendo este uno de los objetivos principales de esa repetición cíclica de su día. Idea principal que también fue esbozada en el filme de Harold Ramis.

En este sentido, se construye una representación ficticia brillante sobre la realidad más monótona. El déjà vu constante del individuo posmoderno que siente que sus días se reiteran de forma inevitable a lo largo del tiempo. Cuya única vía de escape reside en la entropía que rompe con el orden establecido. E incluso con el concepto de tiempo establecido.

Muñeca Rusa: Nadia y Alan, el tándem perfecto sustentado en la amistad

La aparición del personaje de Alan, encarnado por el sobresaliente actor Charlie Barnett, es clave para la historia. Abordando así el individualismo característico de la sociedad actual. Y el valor de volver a vivir en comunidad. De apoyarse el uno en la otra. Y poder así experimentar situaciones mucho más enriquecedoras.

Nadia y Alan conforman una pareja excelente para los roles seleccionados. Alejándose de las relaciones románticas. Forjando una amistad irrompible a lo largo del tiempo, y del espacio. En todos los universos planteados, ambos están unidos de una forma u otra. Como el hilo rojo que une a las almas destinadas a estar juntas. Según relata el mito asiático, este hilo une a dos personas a través de un sino ya escrito. Hilo que, en el caso de la serie, mantiene unidos a los personajes más allá del espacio/tiempo.

Nadia y Alan. Muñeca Rusa 2ª temporada.
Nadia y Alan. Muñeca Rusa 2ª temporada.

El planteamiento de un multiverso también se vio ya esbozado en otras creaciones audiovisuales. Como en The Flash (DC, 2014-) o la saga fílmica de Marvel de los X-Men (2000-2020). Donde se juega con el tiempo y los universos de forma evidente. Construyendo así un diálogo interdiscursivo utópico donde diversos universos albergan a la misma persona, en distintas situaciones.

Algo que parecía totalmente surreal hasta que el concepto de metaverso irrumpió en los telediarios. Hablando de la posibilidad de desdoblarnos en un mundo real. Donde nuestro avatar haría nuestras funciones en el mundo virtual. Explorando así las distintas posibilidades que el mundo contemporáneo ofrece. Intentando escapar del hastío en el que la monotonía actual nos absorbe. Buscando la respuesta a algunas preguntas existenciales que no tienen respuesta.

En el pasado, las respuestas se buscaban en conceptos como la religión. Con la decadencia de esta a lo largo de los años, las tecnologías y el mundo virtual se erigen ahora como uno de los lugares más transitados en busca de respuestas.

La segunda parte: el viaje en tren hacia la nostalgia

En la segunda temporada de Muñeca Rusa se percibe un evidente declive en la calidad. Tratando de explotar el éxito de la primera parte. Se convierte en una extensión totalmente prescindible de la teleserie.

Uno de los pocos rasgos destacables reside en la subversión de los roles de género a través del personaje de Alan. El cual viaja al pasado encarnando a su abuela. Una construcción aparentemente bizarra e incluso freudiana. Que termina por ser fresca y acertada. Siendo este uno de los pocos enfoques enriquecedores de la segunda temporada de la serie.

La entropía y la exploración de otras posibilidades eran la vía de escape de la rutina más insoportable en la primera parte. En este 2022, la entropía que se despliega ante nuestros ojos no consigue ordenarse para mantenerse en pie. Manteniendo a ambos protagonistas, Nadie y Alan. Ahora el universo juega con ella y él a través de las líneas temporales. Viajando del presente al pasado en el metro de Nueva York.

Muñeca Rusa season 2

Este viaje nostálgico es también metadiscursivo. Dado que la propia creadora Leslye Headland recupera fórmulas ya utilizadas. Como ya hizo en su día la aclamada serie alemana Dark (Netflix, 2017-2020). Donde se esbozaba una trama compleja, pero perfectamente entretejida de principio a fin.

En definitiva, Muñeca Rusa resulta ser un ejemplo paradigmático del aburrimiento neoliberal y el agotamiento de las fórmulas actuales. El cual se traduce en la vuelta a recursos utilizados en el pasado. Ese viaje nostálgico hacia cualquier tiempo pasado que, ¿fue mejor?

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