Lazzaro Feliz: una devastadora metáfora sobre la pobreza y la bondad

Silvia Panadero

Lazzaro Feliz, dirigida por Alice Rohrwacher, es una película italiana estrenada en 2018. Fue presentada al festival de Cannes de ese año donde ganó el premio al mejor guion de largometraje.

Este film no está recomendado para un público hipersensible o sensible a secas. Casi cada escena muestra lo desgarradora e injusta que puede ser la vida siempre para el mismo grupo social, que está condenado a la eterna ignominia.

Lazzaro Feliz cuenta la historia de un campesino realmente bondadoso y puro que vive en Inviolata, hacinado con otros campesinos que trabajan para una marquesa. Estos son explotados en sus plantaciones de tabaco, no cobran un salario y, no se sabe cómo, todos los meses acaban debiéndole a la marquesa dinero o enseres de algún tipo.

Lazzaro gira en medio de todo eso siempre dispuesto a ayudar y sin decir una mala palabra. De hecho, es un protagonista bastante silencioso porque lo que importa no son sus palabras sino sus acciones.

Adriano Tardiolo interpreta a Lazzaro

Lazzaro Feliz, realismo mágico

Es sencillamente mágico cómo Rohrwacher ha sido capaz de crear un personaje así, tan entrañable y tan completo, sin necesidad de que existan diálogos profundos a su alrededor. Algo que también hay que concederle a Adriano Tardiolo, quien interpreta a este protagonista.

El hijo mimado de la marquesa decide escaparse de su palacete y refugiarse en la montaña. Lazzaro le ayuda, le lleva comida y pasa tiempo con él, incluso, cuando el marqués es desairado y desagradable y le explota como hace su madre, a la que tanto critica.

La segunda mitad de la película es brutal y desgarradora. El tiempo pasa, mucho tiempo, muchos años, pero los campesinos de Inviolata, en otro contexto, siguen siendo pobres como las ratas. Mientras que, el marqués, pese a estar un poco arruinado y loco, sigue siendo marqués y teniendo un techo sobre su cabeza.

El marqués y Lazzaro

Así, se refleja perfectamente cómo los pobres siempre serán pobres, da igual el contexto o el lugar. No obstante, Lazzaro es la pieza que aporta algo de luz con su eterna sonrisa y su predisposición a hacer lo que sea para ayudar. Es una suerte de santificación de la bondad más pura y desinteresada.

Al final, Lazzaro se libera tras haberse llevado una gran decepción con el ser humano y haber aprendido que no hay lugar para una pureza como la suya en un mundo tan macabro como este.

Lazzaro Felice se puede ver en Netflix
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