‘Mandíbulas’, la nueva locura de Quentin Dupieux

Xesco Simón

La segunda jornada del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya nos ofrece la nueva obra del inclasificable director Quentin Dupieux: Mandíbulas

Primero fue una rueda (Rubber), luego una chaqueta (La chaqueta de piel de ciervo), y ahora es un moscardón enorme. Nos encontramos ante una comedia con la que no te morirás de risa, pero sí que conseguirá sacarte una sonrisa. Aunque sea a golpes de repetir la misma broma hasta la saciedad. ¡Toro!

Después de ver la película no sé si he tirado poco más de una hora de mi vida o en cambio he nutrido mi imaginación de forma pasiva.

Grégoire Ludig y David Marsais en Mandíbulas de Quentin Dupieux
David Marsais y Grégoire Ludig en Mandíbulas.

La película va de dos amigos muy tontos, Jean-Gab y Manu, que se encuentran una mosca gigante dentro del maletero de un coche que, el personaje más tonto acaba de robar. El personaje menos tonto decide adiestrarla con la esperanza de ganar mucho dinero.

Mandíbulas y el  mundo de Mr Oizo

A partir de aquí, la película parece un subproducto del humor de los hermanos Farrelli. Cuesta creerse a dos personajes tan ingenuos y simples como los interpretados (de forma muy convincente) por Grégoire Ludig y David Marsais. Uno no entiende para qué la mosca cuando todo podría funcionar igual con un perro, gato, mofeta o rinoceronte. Pero cuando uno está a punto de tirar la toalla, aparece otro grupo de personajes encabezado por la maravillosa Adèle Exarchopoulos.

Aquí es cuando Dupieux muestra su absurdo y surrealista mundo. Antes ya lo hizo con la desaparición de un personaje sin ningún tipo de explicación. Pero es con el grupo de amigos de Adèle donde el sinsentido se empieza a apoderar de todo lo que ves y que mejor no pretendas de entender.

Adèle Exarchopoulos en Mandíbulas.
Adèle Exarchopoulos

A la película se le puede achacar que le falta mucha de la mala ostia que suele mostrar el cine de su director. Que por momentos parece un barco a la deriva al que le han tapado los ojos al capitán. No es así, el círculo se acaba cerrando y cuando alardeas de conocer su final, Mr Oizo te demuestra con no era así.

Sinceramente, es difícil encontrar a más de uno o dos amigos a los que recomendar la peli, pero lo que si tengo claro es que de mayor quiero una mosca como mascota y ponerme diamantes en los dientes.

Saludos furiosos.

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