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‘Miedo y propaganda’ de Sara Rebollo-Bueno: la manipulación de las emociones, ¿también en política?

La investigadora y docente universitaria Sara Rebollo-Bueno publica Miedo y propaganda,su primer libro en solitario. La autora se aleja de la mirada estrictamente académica para acercarse a la audiencia de forma fresca y divulgativa, sin perder la rigurosidad. ¿Qué relación tienen las emociones con la política? ¿Qué relación tiene el miedo con los medios y la propaganda política? Una serie de preguntas que la autora resuelve de forma excepcional para acercarse a un público muy diverso.

Portada de Miedo y propaganda, de Sara Rebollo-Bueno.
Portada de Miedo y propaganda, de Sara Rebollo-Bueno.

Miedo y propaganda: ¿quién teme al lobo feroz?

En la primera parte del libro la autora reseña la importancia de la emoción del miedo como una que todo el mundo comparte. Una emoción colectiva que es compartida entre distintos grupos, hacia distintas situaciones o sujetos. Todo el mundo conoce el género del terror y el horror en el cine, las series o la literatura. Géneros narrativos que someten a la audiencia en una situación de expectación ante lo que viene, asustarle y, en propias palabras de la autora, mantenerle en alerta.

Bien es sabido que una de las temáticas más recurrentes en el cine de terror es la maternidad. Véanse películas como Devuélvemela, Undertone, Y todos arderán, Mamá, Tully, Ave María, Goodnight Mommy o incluso, Psicosis…y un larguísimo etcétera. De este modo, podemos observar cómo hay temáticas que se convierten en miedos sociales que terminan por enseñar a la ciudadanía lo que está bien y lo que está mal.  

En relación con este asunto, Sara Rebollo-Bueno destaca la creación de grupos sociales que son temidos, frente a otros que se consideran víctimas. Así es como ciertos discursos —como hemos visto actualmente que hacen algunos partidos políticos de extrema derecha—, que culpan a la inmigración de asuntos sociales que generan miedos sociales como son la vivienda, la sanidad pública, el trabajo, la violencia de género, etc.

Así, la emoción del miedo se vincula de forma directa con el odio, con el rechazo al diferente y a esa “otredad monstruosa” que es creada como una amenaza. En esta línea, los medios de comunicación se convierten en una de las principales herramientas que construyen este tipo de figuras y perpetúan estos discursos.

Miedo y propaganda: espejito, espejito, ¿quién da más miedo?  

Los medios de comunicación son concebidos como espejos que reflejan la realidad. No obstante, tal y como destaca la autora, estos en realidad funcionan como “espejo deformador” de la realidad. Y es que estos, cuando seleccionan de qué hablar y cómo hablar de ello, están indicándole al público desde qué perspectiva debe mirar hacia ciertos asuntos y grupos sociales. Entre los recursos que los medios utilizan para construir la realidad está el miedo como uno de los más eficaces para atraer al público.

Tal y como indica Sara Rebollo, el consumo de violencia, que genera miedo, es una forma de que la audiencia se anticipe a los riesgos, evite daños futuros o se prepare para posibles amenazas, como ha ocurrido a lo largo de la historia con las catástrofes, y como vimos claramente con la pandemia del Covid-19.

En las series y la cinematografía, e incluso los podcasts, es llamativo cómo el género del true crime se ha convertido en uno de los más consumidos. Algo que sirve como ejemplo de lo que la autora explica a la perfección en el libro: “El miedo atrae a la audiencia a la vez que destruye su certidumbre y seguridad”.

Para cerrar este capítulo, Sara enlaza el poder de los medios de comunicación a la hora de construir la realidad y su relación con la propaganda y los discursos políticos.

Miedo y propaganda: pan, circo, miedo y un atisbo de esperanza

La expresión “pan y circo” (panem et circenses) existe desde el siglo I. Una idea que hacía referencia a cómo la sociedad se conformaba con comida y entretenimiento para no quejarse de lo que realmente le preocupaba. Este pan y circo, podría unirse perfectamente al miedo como otro de los recursos que mantienen a la ciudadanía sumisa al poder.

En el libro de Sara Rebollo-Bueno encontramos un rico y preciso recorrido sobre el término propaganda. Un concepto que, de forma inevitable, tiene relación con el poder, la ideología y el control, estando el miedo en el centro de las técnicas comunicativas principales.

Aunque la autora habla sobre distintos ámbitos donde la propaganda se utiliza, centra su relato en el concepto de la propaganda política: “la política democrática ha utilizado la propaganda como un instrumento para lograr la adhesión de la ciudadanía a ciertas posiciones ideológicas, las cuales implican en sí mismas un control y un poder entre grupos”.  

En estos discursos políticos que instrumentalizan el miedo para llegar al poder, esta emoción no se fomenta en soledad, sino que va de la mano de la esperanza. Lanzar una amenaza, comúnmente, viene de la mano de una solución. Es decir, el partido político que crea un enemigo y lo convierte en el monstruo al que temer, se presenta como principal protector de la ciudadanía ante dicho peligro, ofreciendo la solución a los problemas. La esperanza ante el miedo infundido.

Una de las principales técnicas de este tipo de propaganda reside en convertir a ciertos grupos sociales, partidos políticos o, incluso, ideas o ideologías, en el enemigo. En ese “otro” al que hay que temer y que el “nosotros” eliminará de la ecuación trayendo paz y tranquilidad a la sociedad. De este modo, se aprovecha un miedo que puede estar anteriormente en la sociedad para potenciarlo, construyendo un grupo exógeno para temer y, aportando el partido político que crea el discurso, la solución para eliminarlo.

En la actualidad podemos ver múltiples ejemplos de este tipo de relatos: véanse las acusaciones constantes a que las violaciones y el acoso sexual es siempre perpetrado por personas extranjeras o inmigrantes, cuando los datos no demuestran estos hechos.  

Sara Rebollo-Bueno.
Sara Rebollo-Bueno.

Miedo y propaganda: ¿es el enemigo?

Esta creación de enemigos que amenazan el bienestar social ha sido llevada a cabo históricamente de la mano de distintos partidos políticos, desde la derecha a la izquierda, generando una polarización en la ciudadanía que a día de hoy es tan palpable como preocupante.

Sara Rebollo-Bueno, para concluir su relevante trabajo, aborda el uso de la propaganda y el miedo en el panorama español. Para ello, analiza la situación política en España de forma detallada y, al mismo tiempo, sintética, ofreciendo a la persona lectora una radiografía excelsa de la evolución política y democrática española.

Tras este análisis, la pregunta que la autora se plantea —y que responde con rigurosidad—, es si este nuevo panorama político actual protagonizado por nuevas formaciones recurre también al miedo en sus campañas propagandísticas. Y la respuesta es sí, se utiliza la fórmula del discurso basado en el miedo.

Observando los debates desde 2015 hasta 2023, los partidos políticos utilizan el miedo en sus discursos, tanto los de derecha como los de izquierda, aunque con una mayor preeminencia en el ala derecha: “el miedo continúa ocupando un lugar central en los discursos propagandísticos de la política española actual, aun en el marco del panorama multipartidista”.

Esta polarización es la que nos ha llevado a la situación actual donde la extrema derecha ha emergido en todos los países de forma brutal, con una oleada de discursos donde la creación de un enemigo al que hay que temer se ha convertido en la principal baza para captar votantes. Pero tal y como Sara se cuestiona en su libro y deja como pregunta abierta al final de este: ¿realmente esta forma de hacer propaganda, basándose en una emoción como el miedo y suponiéndose la vulnerabilidad de la ciudadanía, es algo lícito dentro de un sistema democrático?

Vale la pena pararse a pensar, pararse a leer a la autora y reflexionar si realmente estamos dejándonos llevar por una emoción que nos están haciendo sentir los más poderosos a su favor.