‘Tully’, locura en la soledad de la maternidad

En 2018, la fantástica guionista, Diablo Cody parió una historia sobre una madre perdida en el medio del mar. Tully es una bella fábula dramática con tintes de humor negro sobre la maternidad y el reconquistarse a uno mismo.

Me siento como un contenedor abandonado de basura… En los 80 había un barco enorme lleno de basura que estuvo varado, yendo de arriba a abajo de la Costa Este, durante semanas. No tenían ni idea de dónde volcarlo. Llegó un momento, en el que lo anclaron en Brooklyn y quemaron toda la basura.

Tully.

No han pasado ni quince minutos de película y la protagonista de Tully, Marlo (Charlize Theron), ya ha realizado esta horrible declaración sobre ella misma. Y no es para menos: Marlo se enfrenta a su tercer embarazo; está de nueve meses y su cuerpo se ha vuelto gigantesco; uno de sus hijos, Jonah (Asher Miles Fallica), está teniendo problemas en el colegio; su marido viaja constantemente por motivos de trabajo y, cuando duerme en casa, se tira toda la noche jugando a la consola y su hermano y su cuñada son unos burgueses acomodados con niñeras para sus hijos las 24 horas del día.

Marlo, agotada después de  un día de m****a.
Marlo, agotada después de un día de m****a.

De repente, aparece Tully (Mackenzie Davis), una chica de veintipocos, guapa, delgada y llena de vida, que parece saberlo todo sobre criar bebés. Marlo la contrata como niñera y su vida cambia por completo.

No solo está consiguiendo superar los primeros meses de recién parida con dignidad, sino que Tully también le está enseñando a reconectar con ella misma, con esa parte alegre y juvenil que Marlo sentía varada.

AVISO DE SÚPER SPOILER

La parte agridulce es cuando descubrimos, al final de la película, y después de que Marlo sufra un accidente de coche, que esta maravillosa niñera solo existía en la imaginación de una Marlo cansada y enferma. Es decir, Tully nunca fue real.

Marlo: Un barco varado ¿O una sirena?

Todos los que conocemos la filmografía de Diablo Cody, sabemos que es una gran guionista que se caracteriza por dos cosas: una habilidad tremenda para ir de la comedia a la tragedia sin despeinarse y una gran capacidad para crear personajes deliciosamente imperfectos. Si encima están interpretados por la increíble Charlize Theron, apaga y vámonos.

Marlo, al igual que las protagonistas de Young Adult (2011) y Juno (2007), es una mujer en la mierda. Muy en la mierda. Se pasea en bata como un autómata de un lado a otro de la casa, sin comer ni dormir, sin cambiarse de ropa, simplemente siendo una máquina de cuidar y amamantar niños todo el santo día.

Si algo bueno tiene estar al límite y atrapado, es que tu mente pone en marcha mecanismos de defensa extraordinarios para salvarte. Así es como Marlo es rescatada por la mejor versión de ella misma, Tully (el verdadero nombre de soltera de Marlo).

Mientras que Marlo se ha vuelto un poco retrógrada, se avergüenza de sus gustos, está desencantada con la vida y ha normalizado el hecho de estar anulada y no cuidar de sí misma; Tully es curiosa, abierta, ambiciosa y sabe perfectamente lo que vale. Marlo se siente basura apalancada en el mar, Tully se ve como una ligera sirena.

Mackenzie Davis es Tully en, Tully.
Mackenzie Davis es Tully en, Tully.

Maternidad sí pero no a cualquier precio

A pesar de que Marlo parece mostrar desencanto con el hecho de ser madre de nuevo, ella, en realidad, adora a sus hijos y siempre ha soñado con tener una familia. Pero no en esas condiciones, claro.

La película comienza con Marlo cepillando el cuerpo de su hijo Jonah de arriba a abajo. No hay ninguna expresión de hastío ni aburrimiento, está disfrutando realmente del momento.

Las veces que habla con la directora del colegio, debido a las necesidades especiales de Jonah, Marlo es en todo momento una madre coraje que prefiere gritar que dejar que le digan qué es y qué no es su hijo.

Es decir, Marlo no es una madre a la fuerza, es una madre porque quiere. Es plenamente consciente de cómo son sus hijos, le encanta verlos crecer y sentir que crece con ellos.

Tully.

Pero, repito, ser madre no debería implicar esas condiciones. Tener hijos también lleva consigo un gasto brutal de energía. Razón por la cual la mayoría de las personas los tienen en pareja o con más gente (bueno, y también por el amor y todo eso). Claro que, si tu pareja es un hombre sin conciencia feminista que apenas se acuerda de que existes pues, prácticamente, es como tener hijos sola. Este es el caso del marido de Marlo, Drew (Ron Livingston).

Al principio, vemos como todo este tema del embarazo parece algo completamente ajeno a él. No solo no vemos ni una sola escena de él cuidando de Marlo embarazada, sino que, incluso, se queja de la cena que le ha hecho a sus hijos cuando la pobre está a punto de desmayarse sobre la mesa de la cocina de lo cansada que está. También vemos que en toda la película no se preocupa por conocer a esta supuesta nueva niñera de la que Marlo habla tanto.

Tully: La negrura interiorizada

En resumen, este señor como padre cumple de manera muy justita y como compañero emocional no cumple con nada directamente (de hecho, parece que hace años que prefiere jugar a la consola que hacer el amor con su mujer).

Charlize Theron y Mark Duplass en, Tully.
Charlize Theron y Ron Livingston en, Tully.

Sin embargo, lo más interesante de esta relación, es que Marlo tiene todo este machismo completamente interiorizado. Incluso, hasta el final de la película, ella cree firmemente que todo eso de tener hijos y estar embarazada es tarea solo de ella, y que su marido es maravilloso por darle de cenar a los niños dos veces a la semana.

Tully es la historia de una mujer que ha renunciado a todo su ser para ser madre. La crítica feminista es sutil pero maravillosa: aún a día de hoy, se piensa que la crianza de niños es algo que solo es responsabilidad de las mujeres. Tanto Marlo como su marido Drew tienen esto muy interiorizado. Él se da cuenta al final de que eso está mal, Marlo no.

Sin embargo, como en todas las historias de Diablo Cody, la negrura es la base de su universo. Está ahí, metida dentro, de forma inevitable. Pero, da igual, porque en la negrura es donde más fuerte brilla la luz, donde puede reaparecer una Tully y salvarnos de ser un barco varado. Y quizá no consigamos llegar a un puerto mejor, incluso podemos volver a un antiguo puerto, pero lo importante es no quedarse parado, sino estar en movimiento todo lo que podamos, durante el tiempo que podamos.

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