Mister Miracle, escapismo del bueno

Sergio Márquez

 Scott Free es uno de los miembros destacados de los “Nuevos Dioses” ideados en los 70 por el famoso Jack Kirby. Más de cuarenta años después, un nuevo autor de moda recogió a Mister Miracle y lo incluyó en una historia íntima y desgarradora: el número de escapismo más difícil de su carrera.

El Dios de los cómics

 Sería imposible hablar de Mister Miracle sin mencionar a Jack Kirby. Si existiese un Monte Rushmore de la Historia del cómic, él estaría incluido, sin duda.

 Kirby nació en 1917, de padres judíos ortodoxos de origen austríaco. Se crio en el Lower East Side de Manhattan, un barrio pobre, sucio, en el que a menudo tenías que defenderte usando los puños. La vocación artística le llegó muy pronto, empezando a dibujar en cuanto que pudo agarrar una tiza y llenar de rayajos las paredes de los oscuros pasillos de su bloque de pisos.

 Posteriormente, se curtió trabajando para estudios de animación y realizando tiras cómicas en distintos periódicos. Su considerable talento viró hacia los cómics cuando conoció a Joe Simon a principios de los años 40. Juntos crearon al Capitán América, un éxito inmediato en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Dicho éxito les valió la entrada en “National Comics”, la editorial que se conoce hoy en día como “DC”. Ahí revitalizaron al personaje de tradición pulp “Sandman”, y crearon otros nuevos tales como el “Manhunter”, los “Boy Commandos”, o la “Newsboy Legion”.

 Después, Kirby se unió a un tal Stan Lee para construir una editorial de cuyo nombre no me acuerdo. ¿”Morbid Comics”? ¿”Marble”? No me viene ahora mismo. El caso es que tuvieron una cierta repercusión cultural, por lo visto, y amontonaron unos buenos dólares.

 En la década de los 70, sin embargo, Kirby volvió a “DC” con un buen saco de ideas. Ahí le esperaba Carmine Infantino (el editor jefe de por aquel entonces) con los brazos abiertos y un cheque creativo en blanco.

El cuarto mundo

 Ya desde su época en la acera de enfrente, a Kirby le rondaba por la cabeza una epopeya cósmica. La Distinguida Competencia le otorgó libertad absoluta para desarrollar su ansiada cosmogonía. “El Cuarto Mundo” fue el tejado bajo el que se asentaron tres series guionizadas y dibujadas por Kirby. La más importante de ellas fue la primera, la de los “New Gods”, los nuevos dioses de la extensa mitología de “DC Cómics”.

 Ahí se relataba, en esencia, el conflicto entre dos planetas gemelos: la idílica Nueva Génesis y la distópica Apokolips. Para acabar con la guerra, los líderes de ambos planetas llegaron a un curioso acuerdo: intercambiarse a sus primogénitos. De esta forma, el hijo del benévolo Alto Padre pasó al cuidado del tiránico Darkseid, y viceversa.

 Y he aquí el origen de Mister Miracle.

Por fin libre

 Darkside, al que aquel rollo de la paz no le iba en exceso, centró sus esfuerzos en quebrantar la voluntad del primogénito de su archienemigo y sumarle a su búsqueda de la Ecuación Antivida (un asunto jodidísimo). Para ello, dejó al muchacho sin nombrar, procurando arrebatarle toda identidad propia, y le sometió durante años a una variedad de sádicas torturas.

 El chico, sin embargo, demostró ser un hueso duro de roer. Su espíritu permaneció intacto, fortalecido por la esperanza de huir de Apokolips y el amor de Big Barda, otra de las cautivas de Darkside. Después de muchos intentos infructuosos, el joven escapó y se bautizó a sí mismo (muy apropiadamente) como Scott Free.

 Una vez libre, huye a la Tierra, donde conoce a Thadeus Brown. Este es un escapista profesional, al estilo de Harry Houdini, que actúa con un colorido disfraz bajo el pseudónimo de Mister Miracle. Espero que no os hayáis mareado aún, estoy intentando resumir.

Scott Free y Thadeus Brown.

 Free aprende el oficio de Brown, para el que tiene un talento natural. Por primera vez en su corta vida, alcanza la felicidad. Pero los cómics son como son y, pasado un tiempo, alguien asesina a su amable mentor. Entonces, Scott se enfunda el disfraz de Mister Miracle y utiliza sus notables habilidades para dar caza al asesino de Brown.

 De este modo empiezan sus andanzas como superhéroe. Scott Free asume la identidad del Hombre Milagro e inicia un camino que le enfrentará a distintos aliados de Darkside, reunirá con Big Barda, e incluso integrará en las filas de la Liga de la Justicia Internacional.

 Mientras toman parte en multitud de eventos cósmicos del Universo DC, Free y Barda contraen matrimonio e intentan llevar una rutina más o menos normal en un suburbio americano. Y esto es de lo que va el cómic que tenemos entre manos.

Un clásico moderno

 La etapa del guionista Tom King al frente del personaje se extendió a través de doce números publicados entre 2017 y 2018, y fue recogida en un lustroso volumen en castellano por la editorial “ECC”.

 Pese a su temática fantástica, “Mister Miracle” es una historia hondamente personal. Si la reducimos a su núcleo, trata acerca de los esfuerzos de un hombre joven por vencer sus miedos y mantener su vida en pie. Nada excesivamente superheroico, en principio.

 El cómic arranca con el intento de suicidio de Scott Free, que padece un trastorno depresivo mayor, y su posterior ingreso en un hospital. La serie lo acompaña mientras intenta poner su mente en orden, con la ayuda inestimable de su mujer. Al mismo tiempo, ambos se ven envueltos en el conflicto de sus lugares de origen (intrigas palaciegas, asesinatos, traiciones, etc.).

 Esta dualidad entre lo descarnadamente verosímil y lo estrafalariamente fantástico domina el cómic por entero. Esto se consigue, en gran medida, gracias al estilo de su dibujante, Mitch Gerards. Las páginas están divididas en estrechas viñetas uniformes que emulan celdas de las que Free busca escapar. Al lector le embarga una sensación claustrofóbica y de ganas de huir. Mister Miracle se enfrenta al número de escapismo más difícil de su carrera: la guerra definitiva entre Nueva Génesis y Apokolips, así como su propia ansiedad.

 La acción es representada en todo momento desde el punto de vista de los dos personajes principales, lo cual la hace todavía más visceral. La zozobra que padece Free y los esfuerzos de Barda por ayudarlo encogen el corazón. Al mismo tiempo, los horrores del conflicto entre los Nuevos Dioses impactan y mantienen al lector intrigado hasta que descubre su ambigua resolución. Pese al tono serio de la obra, también deja lugar para el humor. Los momentos de levedad cómica se agradecen, diseminados ingeniosamente por ahí.

 Este cómic parece diseñado para personas que no suelen sentirse atraídas por los superhéroes. Para los aficionados al género, sin embargo, contiene multitud de referencias y guiños al universo DC en su extensión, y a Jack Kirby en particular. Lejos de intentar competir con el legado de Kirby, Tom King lo homenajea de muchas formas, reflejando su amor por las series del Cuarto Mundo.

 Por todo ello, “Mister Miracle” es uno de los mejores cómics de la última década, galardonado con dos premios Eisner.

El exagente comiquero

 El guionista de “Mister Miracle” parece un tipo bastante interesante y particular. Licenciado en Historia y Filosofía por la Universidad de Columbia, Tom King ejerció también como agente de la CIA, lo cual inspiró su primera novelaA Once Crowded Sky”.

 Sin embargo, la notoriedad le ha llegado como autor de cómics, y suya es una de las etapas más recientes y celebradas de Batman, así como las novelas gráficas “Héroes en Crisis” (también para “DC Cómics”) y “El Sheriff de Babilonia” (publicada por “Vértigo”).

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Redacción Las Furias Cultural Magazine
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