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Premios Goya 2026: ‘Sirat’ vs. ‘Los domingos’, ¿quién se llevará el premio a Mejor Película?

La cuenta atrás para la próxima edición de los Premios Goya, que se celebrará el 28 de febrero de 2026 en Barcelona, ya ha comenzado. Y si algo ha quedado claro tras el anuncio de las nominaciones, es que esta será una gala marcada por un duelo simbólico y estético. Dos películas muy distintas, pero igualmente ambiciosas, lideran la conversación crítica y mediática: Sirat, de Oliver Laxe, y Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa.

Ambas parten como grandes favoritas, no solo por el número de nominaciones (once para Sirat y trece para Los domingos) sino porque representan dos maneras casi opuestas de entender el cine contemporáneo español, aunque pensamos que muy complementarias. Mientras una apuesta por lo sensorial, lo físico y lo espiritual desde el viaje y el paisaje, la otra se adentra en el territorio íntimo de la familia, la fe y las decisiones vitales que pueden marcar una vida.

Premios Goya 2026: Los domingos

Los domingos confirma la consolidación de Alauda Ruiz de Azúa como una de las voces más sensibles y precisas del cine español reciente. Tras el impacto de Cinco lobitos, la directora vuelve a situar la cámara en el interior de una familia atravesada por el desconcierto. En este caso, la historia gira en torno a Ainara, una adolescente que anuncia su decisión de ingresar en un convento de clausura, una elección que actúa como detonante de un conflicto emocional profundo.

La película, ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, evita cualquier lectura simplista sobre la fe. Aquí, la religión no es el tema central, sino el marco desde el que se exploran otras temáticas como la autonomía personal, el duelo, las expectativas familiares y el miedo a perder a quien se ama por hacer valer lo que realmente queremos. Con Los domingos, Ruiz de Azúa vuelve a demostrar una habilidad excepcional para filmar los silencios, los gestos mínimos y las tensiones familiares que pocas veces se verbalizan y pasan a formar parte de un ambiente cada vez más pesado.

Los domingos
Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, cuenta con 13 nominaciones en los Premios Goya 2026.

Premios Goya 2026: Sirat

En el extremo opuesto del espectro formal se sitúa Sirat, una obra que nos regala una experiencia casi mística. Oliver Laxe propone un viaje físico y espiritual por paisajes desérticos en los que un padre busca a su hija desaparecida, acompañado por su hijo y por una comunidad itinerante marcada por la música electrónica y la vida nómada. Más que narrar una historia cerrada, Sirat invita al espectador a atravesarla.

El cine de Laxe no se conforma con contar: convoca, sacude y descoloca. El sonido, el cuerpo y el paisaje funcionan como elementos narrativos de pleno derecho, construyendo una experiencia que ha sido celebrada en el circuito internacional tras su paso por Cannes, donde obtuvo el Premio del Jurado.

Sirat es una película hecha para trascender. Posiblemente, estemos ante una de las obras artísticas contemporáneas que mejor refleja la decadencia del mundo moderno, el agotamiento de un sistema que ya no se sostiene. Y en este contexto de asfixia y desilusión, el movimiento rave es, cada vez más, una respuesta a un sistema asfixiante; un movimiento con valores que posiblemente compartas, aunque ni te lo imagines. Por todo eso Sirat se ha convertido en un clamor popular.

Después de su éxito internacional, la película Sirat de Oliver Laxe, ha recibido 11 nominaciones para los Premios Goya 2026.

Intimidad familiar frente a experiencia sensorial

Uno de los grandes aciertos de Los domingos es su capacidad para convertir un conflicto íntimo en una pregunta universal. La película observa a su protagonista con respeto, sin juzgar su decisión ni romantizarla, y desplaza el foco hacia el impacto emocional que esa elección tiene en quienes la rodean. La interpretación de Blanca Soroa destaca por su contención, y el conjunto se sostiene sobre una puesta en escena sobria, casi invisible, que refuerza la sensación de estar asistiendo a algo profundamente real.

Los domingos no es solo una película sobre religión o, mejor dicho, sobre nuestra relación con la fe, sino sobre cómo convivimos con decisiones que no entendemos pero que debemos respetar. Esa mirada empática, alejada del conflicto grandilocuente, explica en buena parte su fuerte conexión con el público y su liderazgo en las nominaciones.

Sirat, en cambio, plantea una experiencia radicalmente distinta. Aquí no hay respuestas claras: el relato se fragmenta, se expande y se repliega al ritmo del viaje. El duelo, la pérdida y la búsqueda de sentido se expresan a través del cuerpo, del cansancio y de la inmensidad del paisaje. El espectador no observa desde fuera, sino que se ve empujado a compartir la travesía.

Esta apuesta formal, que ha generado tanto entusiasmo como debate, convierte a Sirat en una de las películas más arriesgadas del año. Su fuerza reside precisamente en esa incomodidad: en la negativa a explicarse del todo, en la confianza en que el cine puede ser también una experiencia física y emocional, no solo un relato cerrado. De ahí su presencia destacada en categorías técnicas como fotografía, sonido o montaje

Qué está en juego en los Goya 2026

Más allá de quién se lleve el cabezón a Mejor Película, el enfrentamiento entre Sirat y Los domingos simboliza algo más profundo: el momento de pluralidad creativa que atraviesa el cine español. Por un lado, un cine íntimo, social y emocionalmente reconocible; por otro, una apuesta autoral que dialoga con el cine fronterizo y arriesgado.

La Academia de Cine tendrá que decidir si premia la cercanía y la identificación emocional de Los domingos o la ambición estética y sensorial de Sirat. No sería extraño que el palmarés termine repartiendo galardones, reconociendo virtudes distintas en cada propuesta (sin mojarse demasiado, como de costumbre). En cualquier caso, ambas películas ya han ganado algo fundamental: formar parte de una conversación cultural viva, que demuestra que el cine español sigue siendo capaz de incomodar, emocionar y pensar el presente.