Entrevista a Sara Sálamo: “La élite es un lugar lleno de miedo al error y a la opinión ajena”
Conocemos a Sara Sálamo, sobre todo, por su faceta como actriz. Sus rasgos rotundos y su saber hacer frente a la cámara deslumbraron a crítica y público con papeles en películas como El año de la furia (2020), Todos lo saben (2018), junto a Penélope Cruz y Javier Bardem, en series como El caso. Crónica de sucesos (2016) o Brigada Costa del Sol (2019) y en varios cortometrajes como Extraña forma de vida (2023) a las órdenes de Pedro Almodóvar.
Pero Sara Sálamo tiene también otra faceta menos conocida que es la de guionista, directora y también empresaria de su propia productora. Recientemente ha guionizado y dirigido el documental En silencio. La resiliencia de Isco Alarcón, en el que narra con maestría el proceso de recuperación de Isco Alarcón, actual jugador del Betis y de la Selección Española, durante una de sus últimas lesiones.
En este documental, la cineasta canaria muestra este proceso desde diferentes prismas con un elemento predominante: el silencio. Lejos de los ruidosos campos de fútbol, este documental nos enseña el difícil día a día de un proceso de recuperación con mucho de físico, pero sobre todo de mental. La introspección, el silencio, el diálogo interno con los pensamientos tejen la telaraña de este trabajo que, aunque no te guste demasiado el fútbol, merece la pena ver. Hablamos con Sara Sálamo, su directora, quien nos cuenta con más detalle cómo ha sido el proceso de creación y rodaje.

Hablamos con Sara Sálamo
– ¿Cómo surgió la idea de rodar este documental? ¿Isco estuvo de acuerdo desde el principio?
Nació del Betis. Tuvieron el impulso de grabar piezas cortas de la lesión… Isco pensó que sería buena idea proponerme como directora, pero si aceptaba el reto de retratar mi intimidad, y a mi marido, necesitaba que fuese de otra manera… Bajo el paraguas del cine y el arte, que es realmente mi oficio y mi pasión. Yo veía a alguien a quien amo derrumbarse en silencio mientras fuera todo era ruido, especulación, juicio… Y sentí que, si no lo registraba, si no lo miraba de frente, ese momento se iba a borrar como si nunca hubiera existido.
– ¿Cómo habéis compaginado la vida familiar con los meses de rodaje?
Con torpeza y con ternura, la verdad… Nada épico. Grababa entre meriendas, duchas, revisiones médicas y noches sin dormir. Nuestros hijos han ido creciendo viendo una cámara como si fuera otra parte más de la casa. Hubo días donde era imposible separar mi vida íntima de la profesional. Y otros donde la cámara me salvaba porque me obligaba a mirar con más calma lo que estaba pasando…
Amar a alguien no te convierte en su cronista oficial; te convierte en alguien que lucha entre sostener y narrar
Sara Sálamo, directora
– ¿Ha sido difícil manejar ser la mujer de Isco y, a la vez, la directora?
A veces sí, la verdad… Y a ratos ha sido incómodo para los dos. Como pareja quieres proteger. Como directora quieres mostrar. Esa tensión está en el documental y no quise suavizarla. Amar a alguien no te convierte en su cronista oficial; te convierte en alguien que lucha entre sostener y narrar. Y yo estaba en medio… Esa secuencia donde narramos una de las discusiones es sin duda la favorita del público, en las salas se mueren de risa, incluso hay aplausos… Creo que valoran mucho la honestidad de como hemos contado esta historia.

– ¿Qué le permite a Isco sobrellevar la presión, el dolor y la incertidumbre? ¿Qué fortalezas necesita alguien para eso?
Su capacidad de volver a empezar. Tiene una mezcla rara de fragilidad y terquedad que es oro. Se derrumba, pero no se queda ahí. Y, sobre todo, tiene una relación honesta con el trabajo: no se engaña, no busca atajos, no dramatiza… Él mismo dice que es importante no verse como una víctima.
Creo que para sobrevivir a la élite necesitas tres cosas: aceptar el dolor sin romantizarlo, rodearte de gente que te diga la verdad y mantener una vida real al margen del fútbol.
– ¿Cuándo llega la verdadera recuperación?
Cuando vuelve la calma. No cuando levantas trofeos, ni cuando te convocan, ni cuando te aplauden… La recuperación llega cuando puedes respirar sin miedo a que algo vuelva a romperse. Cuando ya no miras hacia detrás a cada paso. A mí me llegó cuando lo vi correr otra vez sin encogerse.
– Me parece muy revelador cuando uno de vuestros hijos pregunta: “¿Papi, ¿tú siempre vas a estar herido?” ¿Sentís que el dolor, la recuperación o los parones están muy presentes en vuestras vidas?
Sí. Y da rabia. Nuestros hijos han crecido viendo a su padre con hielo, vendas, agujas, médicos, rehabilitación… Y aunque ellos lo viven con naturalidad, a mí a veces me rompe que su imagen del deporte pase tanto por el dolor. Pero también creo que están aprendiendo que caerse no es el final de nada. Que se puede volver, e incluso ser mejor que antes. Pero que no hay que tirar la toalla.
Desde fuera todo parece glamour y foco. Pero la élite es un lugar estrecho, lleno de miedo al error y a la opinión ajena
Sara Sálamo
– El documental muestra lo que no se ve detrás del fútbol: dolor, miedo, presión. ¿Hay desconocimiento? ¿Hay más sufrimiento del que parece?
Muchísimo. Desde fuera todo parece glamour y foco. Pero la élite es un lugar estrecho, lleno de miedo al error y a la opinión ajena. Hay dolor físico que se normaliza de forma casi absurda. Y hay soledad. MUCHA. En la película creo que he conseguido reflejar todo esto. No he pretendido dramatizarlo, solo mostrarlo sin filtro.

– Te sorprendió el tema de las anestesias y jugar lesionado. ¿Qué más te llamó la atención del fútbol viniendo de la cultura?
La impunidad para insultar en los estadios. Es algo que no termino de digerir. Yo también soy forofa del fútbol: me levanto del asiento con una jugada que promete gol, un penalti me acelera el pulso, y cuando marca mi equipo se me enciende todo el cuerpo… Pero que alguien falle o que la jugada no salga como yo esperaba no me lleva a deshumanizar a nadie. Esa facilidad con la que se pasa del entusiasmo al insulto más bajo me sigue sorprendiendo, sobre todo porque hay niños.
– ¿Te apetece hacer ficción o seguirás con documentales?
Me apetece contar historias. Da igual el formato. Tengo un largometraje de ficción en desarrollo (desde hace seis años, que se dice pronto) que me arde en las manos, pero también estoy abierta a seguir explorando el documental si la historia lo pide… Me he sentido comodísima con la no ficción, y probablemente repita en el futuro. Es muy disfrutable.
– ¿Quiénes son tus referentes más claros a la hora de hacer cine?
Me inspiran cineastas que arriesgan con mirada propia: Julia Ducournau, Coralie Fargeat, Greta Gerwig, Sofia Coppola y Alauda Ruiz de Azúa. También admiro el trabajo de Moriarti y su manera de mover la cámara. Entre los autores que me han marcado están: Yorgos Lanthimos, Jaume Collet-Serra, Shyamalan y Almodóvar. Y como gesto de valentía creativa, siempre menciono a Charlize Theron produciendo Monster para construirse el personaje que nadie le iba a ofrecer.
– ¿Próximos proyectos? ¿También seguirás actuando?
Sí. Estoy desarrollando dos largometrajes y una serie desde nuestra productora Montauk Cinema, y también rodando ficción como actriz cuando el proyecto realmente me mueve. Me gusta vivir en varios lugares a la vez: detrás y delante de la cámara, escribiendo, produciendo. Me mantiene despierta. Me apasiona contar historias.
Cuestionario furioso de Sara Sálamo
Película favorita: Quemar después de leer, Closer, Bigfish, Demolition. El sacrificio de un ciervo sagrado, Ciudadano ilustre… Hay tantas.
Serie preferida: Bates Motel la disfruté mucho. Mi reno de peluche o Girls, también.
Libro de cabecera: La vegetariana de Han Kang.
Cómic favorito: Pepín y Olivia es un cómic que suelo leer en casa antes de dormir con mis niños y se mueren de risa… Es uno de los mejores momentos del día.
Cantante/grupo: Rosalía y Travis Birds suenan en bucle para mí.
Artista plástico favorito: Louise Bourgeois.
Miedo tecnológico: Que la velocidad nos arrastre antes de que podamos preguntarnos a dónde vamos.
