Entrevista a Julia de Castro: “Es un gran momento para las creadoras y hay que aprovecharlo”
Los Premios Feroz están a la vuelta de la esquina y Julia de Castro, actriz, guionista y directora, está de nuevo nominada a mejor actriz de reparto por su papel en la serie Poquita fe, que, si no la has visto, deberías hacerlo con una urgencia loca. Pero Julia de Castro no solo destaca en su faceta como actriz, es una artista multidisciplinar: escribe, dirige, produce, canta, pinta y hasta toca el violín.
Licenciada en Historia del Arte (UCM), graduada en Interpretación Textual (RESAD) y titulada profesional en la especialidad de violín (Conservatorio Profesional Arturo Soria), Julia es una creadora con una interesante trayectoria en cine, televisión, teatro y música. Destaca por ser la codirectora y coguionista, junto a María Gisèle Royo, de On the Go (2023), largometraje con mención especial en el Festival de Locarno, además de por su trabajo como actriz en Poquita Fe, Hildegart (2024), Teresa (2023) y en obras teatrales.
En 2026 Julia de Castro participará en la miniserie Por cien millones y se encuentra preparando el guion de su próxima película en las residencias de la Academia del Cine, donde desarrolla Azucena, un largometraje de ficción sobre la primera cantante heavy española. Convencida de que es un buen momento para las creadoras, defiende la importancia de ocupar espacios de dirección y guion, así como de construir redes y círculos creativos que permitan sostener nuevos proyectos.

Peluquería y maquillaje: Dior Beauty
Hablamos con Julia de Castro
– Tu personaje en Poquita fe te está dando muchas alegrías. ¿Seguiste algún método de trabajo para preparar a esa “cuñada” o fue algo más intuitivo?
Cada proyecto tiene su aproximación. La comedia, en concreto, es un trabajo muy fino, muchísimo más complejo que el drama. Funcione o no, depende mucho del trabajo con los compañeros. Esa cuñada no existe solo por mí, sino por el trabajo de todo el equipo.
Además, Poquita fe es bastante excepcional dentro de la comedia: por cómo están trabajados los diálogos, por cómo se colocan los puntos de vista. Tiene el sello muy claro de sus creadores. Yo tuve que entenderles primero para saber qué querían y, desde ahí, trabajar. Fue un trabajo muy aplicado, desde el análisis de guion hasta entender que, a veces, con una sola palabra estás dando toda una mirada sobre una situación. Analicé muy a fondo todos los personajes, porque desde ahí también entiendes cómo ir a decir tu frase, tu texto, entendiendo todo lo demás. Tu frase viene de una escena anterior, de un estado de ánimo de otro personaje, y según cómo la digas ayudas a contar la historia o no.
Y, bueno, estar nominada de nuevo por Poquita fe, por segunda vez con el mismo personaje, es algo increíble. Es un premio que viene de los informadores del audiovisual y me siento muy honrada.
– También me gustaría hablar contigo de la película On the Go (2023), que has guionizado y dirigido junto a María G. Royo. ¿De dónde nació la idea de este proyecto?
Bueno, la película, como igual has leído, es una película hecha totalmente a cuatro manos. María Giselle Royo y yo nos conocimos en Roma, en una beca de la Real Academia de España en Roma. Las residencias suelen ser espacios no solo para desarrollar proyectos, sino sobre todo para generar otros nuevos y para que sucedan cosas muy impresionantes cuando convives con personas tan talentosas.
En este caso, María y yo tuvimos mucha conexión. Durante nuestra estancia hablamos de una película muy concreta que se llama Corridas de Alegría, una película muy desconocida del año 82, de un cine andaluz muy bueno. María es sevillana y a ella le extrañó que una abulense como yo conociera esa película… Ese fue un detonante, porque cuando descubres algo así es como pasar muchos filtros: si te gusta esa película, claramente hay cosas muy grandes en común. Las dos queríamos hacer un homenaje a esta película tan particular. Esa conversación empezó en 2018, cuando estuvimos en la fábrica. Luego vino la pandemia, cada una estaba con sus proyectos, y retomamos la conversación en 2021. Ahí es cuando nos centramos firmemente en levantar el proyecto.
– Podríamos decir que hay una serie de grandes temas que atraviesan la película, como la maternidad o, más bien, el deseo de ser madre. ¿Cuáles dirías que son esos temas clave?
Creo que una de las cosas que hemos aprendido es que cuando haces una película tú crees que quieres hablar de una cosa concreta, pero luego el proceso te va llevando a otros lugares. En nuestro caso, estábamos al final de los treinta y teníamos ese gran dilema: somos o no somos madres. A nivel biológico, estás en un punto en el que tienes que tomar esa decisión.Es inevitable. Nosotras pensábamos que ese homenaje a Corridas de Alegría no tenía que estar tan actualizado musicalmente, pero sí queríamos contemporaneizar los temas.
Hay una estructura narrativa que no corresponde exactamente, pero sí hay escenas en las que nos inspiramos mucho. No es un remake, eso lo decimos siempre: es un homenaje. Dos mujeres haciendo un homenaje a una película muy tildada de machista, revisada cuarenta años después por dos mujeres.
Evidentemente, tratamos la maternidad, tratamos sobre la adicción a las aplicaciones de encuentros, como le ocurre a Jonathan, el mejor amigo de Milagros. Pero al final, cuando terminamos la película, entendimos que, aunque pensábamos que hablábamos de maternidad, en realidad hablábamos de la amistad. De la amistad intergeneracional, de una amistad por encima de todo.
Esa incondicionalidad no significa estar de acuerdo con todo. Aunque ella le propone ser el padre y él no quiere, aun así, la ayuda. Es una manera muy bonita de decir: no estoy de acuerdo con lo que vas a hacer, pero como amigo voy a estar ahí. Creo que, en profundidad, la película habla de eso, con mucha libertad y honestidad, desde un lugar muy cercano a nuestra realidad.

Peluquería y maquillaje: Dior Beauty
– En On the Go se nota mucho la presencia de la música como hilo conductor…
Sí, además soy música de formación. Tuve un proyecto durante diez años que se llamaba De la Puríssima. En la película las dos estamos muy implicadas en todo, pero es verdad que en la parte musical he estado quizá más presente. María es montadora de formación, y cada una ha aportado más en los ámbitos que dominaba. Ahí se nota un poco mi lado más musical.
Estoy trabajando en un proyecto musical sobre Azucena, la primera cantante heavy española.
Julia de Castro
– Hemos hablado de tu faceta como actriz, guionista y directora. ¿Te gustaría seguir compaginando ambos mundos?
Ahora mismo estoy en las residencias de la Academia de Cine, que son muy difíciles de conseguir. Somos veinte residentes. Estoy trabajando en un proyecto muy bonito y muy musical sobre Azucena, la primera cantante heavy española. Es un proyecto de largo de ficción con nueve meses de escritura y mentorías. Ahora mismo estoy completamente enfocada en el guion que habla del último concierto que da con su banda.
Así que sí, está claro que voy a compaginarlo. Creo que depende mucho del momento vital. Cuando estaba con la película me enfoqué muchísimo en la dirección, aunque rodé Poquita fe justo después, y fue un descanso quitarme la responsabilidad de dirigir.
Me siento cómoda en los dos lugares. Cuando estoy actuando, me pica el gusanillo de escribir o dirigir, y al revés. No hay una faceta en la que me sienta menos cómoda.
– ¿Crees que es un buen momento para las creadoras?
Sí, las cuotas han hecho una labor muy importante. Han permitido que ocupemos puestos de dirección y guion, y eso ha generado una confianza en la industria que antes no existía porque no teníamos la oportunidad. Creo que es un gran momento y hay que aprovecharlo para contar historias y poder quedarnos.

Peluquería y maquillaje: Dior Beauty
– ¿Qué temas crees que siguen siendo tabú en la cultura?
Todo lo que incomoda. El otro día, en un videopodcast llamado La cena de los idiotes, propuse un dilema basado en el libro Abolir la familia, de Sophie Lewis, y generó una polémica brutal e inesperada. Pensé: “Pero si este libro lo tengo desde hace años”. Cuando tocas ciertos temas incómodos, como la familia, siguen siendo especialmente peliagudos.
– A las actrices se os suele reclamar presencia activa en redes sociales. ¿Cómo es tu relación con ellas?
Tengo una dependencia total. Me gustaría que no fuera así, pero me cuesta muchísimo salir de ahí. Mi relación con las redes es bastante enfermiza.
– ¿Qué tipo de papeles te gustaría interpretar en el futuro cercano?
Todo lo que esté bien escrito. No me gusta limitarme. Un referente para mí es Carmen Machi: puede hacer drama y comedia. Evidentemente, hay que tener muchísimo talento, pero aspiracionalmente me gustaría poder hacerlo todo.
Formar grupo te coloca en un lugar menos vulnerable, porque activas proyectos y el resto te ayuda a crear los tuyos. Para mí, la clave es tener un círculo creativo.
Julia de Castro
– La precariedad en la cultura es un tema recurrente. ¿Cómo convives con esa incertidumbre?
Cuando decides dedicarte a esto, aceptas la incertidumbre económica. Desde ahí, creo que es importante generar grupo. Hay una frase de Tilda Swinton que me encanta: “Encuentra tu cruz, tu equipo, tu gente”. Si estás trabajando con gente con la que puedes crear, se genera un círculo. En la residencia lo veo mucho: los proyectos de mis compañeros son increíbles. Formar grupo te coloca en un lugar menos vulnerable, porque activas proyectos y el resto te ayuda a activar los tuyos. Para mí, la clave es tener un círculo creativo.
Cuestionario furioso de Julia de Castro
Película favorita: El sur, de Víctor Erice.
Serie preferida: Euphoria.
Libro de cabecera: leo tres a la vez, pero bajo todos siempre en la mesilla: Esculpir en el tiempo, de Tarkovsky.
Cómic favorito: no leo comics, pero ahora estoy justamente con uno: Heavy 1986.
Cantante/grupo de música: es difícil escoger, es como el estado de ánimo, cambia. Ahora mismo diría: Róisín Murphy.
Artista plástico favorito: Juana Francés.
Miedo tecnológico: la brecha digital me aterra. No integrarme en lo tecnológico y, en consecuencia, quedarme aislada.
