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Peores finales de series: ‘Breaking Bad’

Puede que muchos me crucifiquen al leer este artículo, pero allá va. Breaking Bad es uno de los clásicos de la ficción seriada y normalmente la gente que la ve la idolatra. Es una muy buena serie, eso está claro, ¿pero qué me decís del final? Flojo, escaso y, sobre todo, rompiendo totalmente con el desarrollo del personaje.

Unas clases de guion: el arco dramático del personaje

Cuando uno ve una película o una serie con un protagonista está viendo la evolución (que puede ser positiva o negativa) del personaje a medida que avanza el metraje. El sujeto en cuestión va cambiando, modificando su conducta a medida que le pasan cosas, tal y como sucede en la vida.

Este desarrollo del personaje se suele denominar arco dramático. Al principio de la película o serie empezamos con el mundo en equilibro, normalmente, y la rutina habitual del protagonista, pero de repente ese equilibrio se rompe y hay que hacer algo. Ahí es donde comienza la transformación y el arco del personaje empieza a desarrollarse.

En ocasiones ese arco puede hacer que el sujeto se reafirme en lo que ya era o que cambie radicalmente, pero en toda película o serie existe cierto aprendizaje emocional o crecimiento psicológico en el protagonista.

Así mismo, puede no haber un arco dramático claro o que sencillamente la ficción explique la vida de una persona que, a pesar de que le pasan cosas, es tan fuerte mentalmente o está tan enraizado que no cambia con el devenir de los acontecimientos y no hay arco. Esto puede hacerse de manera intencionada, aunque no es lo más típico.

El arco dramático de Walter White

En Breaking Bad, un profesor al que le diagnostican un cáncer terminal (se rompe el mundo en equilibrio) da un giro a su vida y decide, como químico que es, ponerse a fabricar metanfetamina.

¿Cuál es el arco del personaje en este caso? Básicamente lo explica el título: Breaking Bad (que viene a ser algo así como “volviéndose malo”, “escoger un mal camino”, “descarrilarse en la vida”). Es decir, el viaje personal de Walter White es pasar de ser un buenazo-calzonazos a ser malvado e, incluso, matar si es necesario. Su arco dramático es bastante brutal porque pasa de un extremo al otro.

Bryan Cranston en el personaje de su carrera, Walter White.

Al principio de la serie White es un hombre que trata de ser el mejor padre, el mejor esposo, el mejor profesor y la mejor persona. Entonces la vida le da una hostia con la mano abierta (que es el cáncer) y él dice: a la mierda. ¿Para qué huevos voy a intentar ser el mejor si aún así me pasan cosas malas? Y es ahí cuando, más o menos conscientemente, decide actuar sin seguir el código ético y moral al que todos estamos obligados, haciendo honor al título de la ficción.

Breaking Bad: Aciertos que son casualidad y otros que no

Es una serie con multitud de referencias, en la que muchas cosas están medidas al detalle y otras no tanto. Es cierto que hay algunas tramas muertas, como la de la cleptomanía de la cuñada del protagonista, pero también que sin querer, crearon uno de los personajes más odiados de la ficción moderna, que no es otro que Skyler.

La idea de los guionistas era que Skyler fuera una contraposición a Walter White. Es decir, White pierde su moral y el espectador no va a poder empatizar con él, entonces tenemos a Skyler que va a ser el adalid de lo éticamente correcto y va a hacer que se pueda empatizar con las locuras que hace el prota.

Esto en la práctica no fue así. A pesar de su maldad el espectador empatiza cien por cien con Walter White porque, además de ser malo, también es humano y no es un personaje blanco o negro, sino con multitud de matices de gris, por tanto nos identificamos con él. Esto provocó que Skyler fuera un impedimento para que nuestro prota pudiera lograr sus objetivos y, por tanto, caía mal a casi todo el mundo que veía o vio la serie.

Este fue un acierto sin querer, como creo que muchas cosas en Breaking Bad. Aunque no todo puede ser fruto del azar obviamente. Los personajes tan bien hechos que crearon tanto del cuñado Hank, Gus Fring, de los Pollos Hermanos, Jesse Pinkman, el abogado Saul Goodman, Skyler o el propio Walter White no son casualidad, son fruto de un trabajo bastante excepcional y que es difícil ver en la mayoría de series actuales.

El problema con el final de Breaking Bad

Sin embargo, todo esto se caga al final. ¿Por qué? Fácil. El viaje de Walter White, su arco dramático, era pasar de buenazo a malvado, camello y asesino, de calzonazos a no tener sentimientos porque estaba precisamente Breaking bad, pasando de bueno a malo. En este caso, siguiendo con la coherencia del resto de temporadas de la serie, no cabía una redención, no cabía que Walter White en el último momento hiciera bien las cosas, lo único que cabía era que se confirmara que se había transformado en malvado, no que se cagara en los pantalones en el último momento como un cristiano que se confiesa de todos sus pecados justo antes de morir.

No juzgo que el final sea mejor o peor cinematográficamente hablando, simplemente no es coherente y no es el final que se merecía la serie. Una serie que ha sido un hito y que ha marcado tendencia en lo que ha venido después, no podía acabar con una bajada de pantalones del protagonista después de haber hecho de todo.

Walter White en Felina, el último episodio de Breaking Bad.
Walter White en Felina, el último episodio de Breaking Bad.

Eso sí, también hay que ser justos y decir que un final malo no puede destrozar por completo una buena serie. Ni siquiera una temporada final mala (guiño para los que renegaron de Juego de Tronos) puede borrar lo bueno que una serie ha dado en el resto de temporadas. Es cierto que Breaking Bad se merecía otro final bajo mi punto de vista, pero sigue siendo una de las mejores series de los últimos años, convertida ya en un clásico.