‘Bruised’: cuando la vida te pone contra las cuerdas

La actriz Halle Berry, también protagonista del filme, debuta como directora de cine en Bruised (Herida). Una película sobre la superación y el mirar a la cara a los obstáculos vitales que pueden hacernos caer. Una historia íntima e interseccional que transmite de forma sobresaliente un cóctel de emociones, desde las más angustiantes a las más esperanzadoras.

Existen múltiples obras cinematográficas que abordan la superación y crecimiento personal. Algunas con una perspectiva más social y familiar como En busca de la felicidad (Gabriele Muccino, 2006); u otras como Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2004), basada en la superación mental indivisible de la física. Esta última, enlaza de forma evidente con el primer largometraje dirigido por Halle Berry y guionizado por Michelle Rosenfarb.

Halle Berry dirigiendo Bruised.
Halle Berry dirigiendo Bruised.

Boxeadora retirada, y también madre

La sinopsis de la película versa sobre la vida de una boxeadora retirada, Jackie Justice. Tras un fracaso devastador en el ring, la protagonista se aleja del boxeo, cayendo así en una rutina y vida anodina. Un día, su pareja y también representante, decide llevarla a presenciar una pelea de boxeo. Así, Jackie revive la llama que hacía años había quedada relegada a las cenizas. No obstante, esa misma noche un acontecimiento hace tambalear de nuevo su vida. La aparición de su hijo de 6 años, cuyo padre ha fallecido. De este modo se introduce la maternidad como parte de la ecuación que da como resultado un filme rico y oportuno.

Entre el tsunami de obras que han abordado la figura de la mujer “empoderada”, la presente se erige como más real y positiva. En el caso de Bruised se esboza la vida de una mujer cuya profesión ha sido históricamente masculinizada, teniendo que compatibilizarla además con la maternidad. Películas brillantes como Tully (Jason Reitman, 2018) ya abordaron la maternidad desde una perspectiva cruda y realista.

En ambas obras se desmitifica al hecho de ser madre y se muestra la cara más dura de ello. Sin embargo, Bruised no solo refleja la dureza de la maternidad, sino que esboza la posibilidad de que sea compatible con un trabajo tan demandante como es el boxeo. Con esta fórmula, Halle Berry representa algo que es necesario mostrar a la sociedad como es la posibilidad de ser una mujer que vive de su fuerza física, al mismo tiempo que quiere e intenta ser madre.

Halle Berry y Danny Boyd JR en Bruised.
Halle Berry y Danny Boyd JR en Bruised.

Una perspectiva feminista e interseccional

El personaje de Jackie Justice encarna diversas categorías oprimidas en la sociedad. Ser mujer, de etnia negra, clase baja y bisexual. Junto a estas etiquetas, se podría añadir el hecho de ser madre y dedicarse al boxeo como modo de vida. La fuerza física ha sido históricamente asociada a la identidad de género del hombre cis.

Ya en películas como la mencionada Million Dollar Baby se representó a una mujer que dedicaba su vida al boxeo. No obstante, en el filme de Eastwood la superación personal de ella se veía siempre condicionada por la figura del hombre. Halle Berry le da la vuelta a la imagen estereotípica cinematográfica de la mujer y la construye con perspectiva de género. No existe ostentación o impostura en la representación, sino que la audiencia se sumerge en el argumento e identifica con el personaje de forma sencilla.

Halle Berry en Bruised (Herida en Netflix)
Halle Berry en Bruised (Herida en Netflix)

Esta construcción y evolución de la protagonista son la pieza esencial del filme. Más allá del argumento o subtramas, es el arco narrativo de Jackie y su personalidad la que enriquecen y conforman la película. En este sentido, el papel de Halle Berry como actriz es imprescindible. La misma actriz y cineasta confesó en una entrevista que le había supuesto un enorme esfuerzo el encarnar su papel. Poniéndose en forma del mismo modo que lo hace el personaje. Gracias a esta preparación física y mental, la interpretación de Halle Berry se eleva hacia un resultado exquisito.

Alejada de otros personajes como el interpretado en Catwoman (Pitof, 2004) o la saga X-Men, la actriz da un salto de calidad en el cine. Con la ardua tarea de dirigir y protagonizar, lleva a cabo un trabajo sobresaliente. Interpretación que refleja a nivel verbal y no verbal la evolución de la protagonista desde lo más hondo de la desesperación hasta lo más alto de la superación. 

Bruised: La vida más allá del cuadrilátero

El boxeo es el eje central de la vida de la protagonista. Pero si se mira más allá del propio deporte, se encuentra una hermosa metáfora para reflexionar. En una sociedad regida por la jerarquía heteropatriarcal, las personas se clasifican en cajas. Cajas que definen la manera en la que las personas van a tratar a otras. El cuadrilátero mantiene encerrada a las boxeadoras mientras se enfrentan entre ellas y el público jalea. Y cuando alguna termina contra las cuerdas tiene dos opciones, seguir luchando o caer.

Bruised.
Bruised.

Algo similar ocurre en la sociedad. Un espacio cuadriculado y normativo que expulsa a quien no acata las reglas, al mismo tiempo que asfixia a quien está dentro. No obstante, dentro de esa misma sociedad también hay lugar para la sororidad y el respeto.

En Bruised, Jackie Justice es una mujer cuya identidad se encuentra conformada por la intersección de diferentes categorías que son expulsadas hacia los márgenes. Sin embargo, decide levantarse, mirar los problemas a los ojos y entrenarse para recibir y devolver todos los golpes que sean necesarios. Porque, aunque nos tumben en varias ocasiones, seguimos luchando. Pero también es lícito no querer pelear y dejar de ser una mujer fuerte y “empoderada”. Y es que, a veces, es necesario descansar de los golpes recibidos para así retomar fuerzas antes de entrar de nuevo en el ring

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