‘By Ana Milán’: guionizar la espontaneidad no suele salir bien

Silvia Panadero

Atresmedia sigue apostando por la producción propia. En cuestión de meses ha sacado a la luz una serie basada en los exitosos (y divertidísimos) directos que estuvo haciendo la actriz Ana Milán durante la cuarentena.

A la cadena, que no hace más que buscar oportunidades para enseñarnos nuevas series, no se le escapó el filón de los directos de la actriz y le propusieron realizar una serie de ficción.

Para mí, al principio, fue un poco confuso. No tenía claro quién había hecho la serie. No es lo más importante saber esto, ya lo sé, pero llamadlo deformación profesional si queréis, yo tenía que saber de dónde nacía esta serie.

Resulta que al final es un producto prefabricado y, si se me permite, algo encorsetado. Está escrita por cuatro guionistas (Almudena Ocaña, Aurora Gracia, Diego Pinillos y Javier Galán), con los que Ana Milán ha trabajado para la creación de la ficción.

By Ana Milán. El argumento

Como ya he apuntado, parte del argumento se basa en las anécdotas que Milán contaba en sus famosos directos. No obstante, hay una trama de ficción que no tiene nada que ver con eso. La verdad es que cuando vi el tráiler me llamó mucho la atención esta serie, habiendo visto, además, alguno de esos directos de la actriz.

En By Ana Milán (nombre cogido de la dirección de Instagram de la protagonista) Ana Milán se interpreta a sí misma, pero con matices, claro está. No olvidemos que estamos hablando de ficción.

La trama se basa en que su personaje, que obviamente también es intérprete, está a punto de casarse con un director de cine (y creo que también guionista) que la deja sin ningún tipo de explicación en el primer capítulo. Ella se queda destrozada y, sobre todo, sin entender nada porque él ni siquiera le ha mandado un mensaje o le ha dejado una nota.

Ana Milán se interpreta a sí misma en By Ana Milán.

Guionizar la realidad

Esa sería la trama de ficción de la serie, que se diluye un poco con el transcurrir de los capítulos. Sigue estando presente este desengaño amoroso, pero se mezcla con otras subtramas que no tienen nada que ver.

Así, hay un capítulo en el que Ana Milán se hace voluntaria en una iglesia en la que se le aparece el fantasma de Lope de Vega (algo que yo pensaba que tendría continuidad durante el resto de episodios, pero no), otro en el que su abuela se muere, otro en el que pierde la lívido… y así.

Es como si el argumento de cada entrega fuese autoconclusivo, pero al mismo tiempo no, porque se sigue mencionando, aunque sea de pasada, la rotura de corazón de la protagonista.

Entre medias de todas estas historias, que no vienen muy a cuento, se cuelan las anécdotas de los directos de Ana Milán. El día en que llamó a su portero en vez de a su ginecólogo por error o el día en que le dijo vaca a una fan suya que estaba a punto de hacerse una reducción de estómago.

Esto, contado por la actriz, era tremendamente divertido, pero al guionizarlo pierde precisamente eso que lo hacía gracioso que no es otra cosa que la espontaneidad y el desparpajo con el que Milán lo contaba en sus retransmisiones.

Guionizar la realidad es complicado, casi imposible. La ficción debe basarse en la realidad para que podamos empatizar y meternos en la historia, pero no debe ser un calco de lo real porque los parámetros en los que funciona la ficción no son los mismos.

Ana Milán en algunos de sus director en Instagram.

Una serie mediocre más

Esta serie, por desgracia, no llega ni a ser mediocre. No es que yo haya sido nunca muy fan de Ana Milán como actriz, simplemente me ha dado igual, pero no la consideraba mala como tal. De hecho, su personaje en Física o química, por el que más se la conoce, estaba bien y ella lo hacía bien. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de By Ana Milán, su actuación es demasiado impostada, puede que por aquello de interpretarse a sí misma.

Pasa un poco como en Veneno con Paca ‘La Piraña’. Si guionizas algo espontáneo, a alguien con mucho desparpajo, pierde precisamente eso: la espontaneidad. Y lo pierde, claramente, porque ya está pactado, planeado y hay una senda que seguir.

Otro punto negativo es que las tramas son demasiado inocentes, insulsas. En general, la serie es bastante naif. Una cosa es querer ser divertido, agradar o mostrar un lado positivo y otra es que al final te quede algo simple y sin fondo.

Quizá sea por el poco tiempo en el que se ha levantado esta producción, pero el hecho es que parece confeccionada a retazos, sin mucha reflexión ni cuidado por los detalles. Personalmente, antes que ver la serie, recomiendo ver los directos de Ana Milán que sí son verdaderamente divertidos y, al menos, se pasa un buen rato viéndolos.

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Redacción Las Furias Cultural Magazine.
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