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‘Fácil’, la nueva serie de Movistar Plus+ que aborda la diversidad funcional bombardeando los cimientos de la norma

Anna R. Costa, una de las creadoras de Arde Madrid, estrena el 1 de diciembre en Movistar+, Fácil, su nueva serie. Una producción sobre la esencial intersección entre el género y la diversidad funcional. Porque no es fácil ser mujer en la sociedad heteropatriarcal actual sin que te juzguen o discriminen. Pero es mucho más difícil ser mujer y tener diversidad funcional. ¿Quién tiene derecho en la sociedad a tener placer? ¿O simplemente, a hacer lo que realmente les haga felices?

Póster de Fácil.
Póster de Fácil.

La nueva miniserie de Movistar+ cuenta la historia de cuatro mujeres adultas. Nati, Patri, Marga y Àngels, primas y hermanas, comparten un piso tutelado. El guion está escrito por la propia Anna R.Costa junto a Cristina Pons. Basado en la rompedora novela de Cristina Morales Lectura Fácil (2018). Un retrato feminista y transgresor que se adapta a la televisión en esta brillante miniserie.

En la adaptación audiovisual, la elección del reparto también es un aspecto esencial. Algo que es controvertido en este caso, dado que de nuevo solo se incluye una actriz con diversidad funcional. Y aunque es aparentemente protagonista, pasa a un segundo plano. Así, aunque las interpretaciones de las actrices son sublimes, hay que reseñar también esta necesidad de incluir no solo personajes con diversidad funcional en la ficción, sino en el mercado laboral.

Anna Marchesi y Coria Castillo debutan en la ficción televisiva asentando una carrera portentosa. La primera, guionista de Amar es para siempre y única actriz protagonista con discapacidad, ya ha protagonizado algún spot de la ONCE. Mientras que la segunda ya es conocida como actriz y cómica en los escenarios. Dos actrices muy firmes que fácilmente bailan entre el drama y la comedia.

Las populares Natalia de Molina y Anna Castillo encarnan a Marga y Nati de forma sensacional. Conocidas por sus papeles en películas como Techo y comida (Juan Miguel del Castillo, 2015) o Girasoles Silvestres (Jaime Rosales, 2022), respectivamente. Ambas llevan a cabo unas interpretaciones realmente brillantes. Sin ostentaciones o exageraciones que rompan con la naturalidad de la trama. Sino todo lo contrario.

A través de la historia de estas cuatro protagonistas, se abordan situaciones tan comunes como la sexualidad, la economía e independencia vital o las relaciones sociales. Aspectos que, aunque compartidos por todo el mundo, son experimentados de una forma diferente en este relato. Donde la audiencia tiene la oportunidad de reír y bailar al mismo ritmo que las protagonistas. Sin olvidar la diversidad funcional que las protagonistas tienen, porque es una realidad que se reclama y se pone en primer plano. Pero sin perpetuarla como estigma. Con el rompedor y esencial objetivo de lanzar una crítica feroz a la sociedad que las acalla y oprime.

Anna Castillo, Anna Marchessi, Coria Castillo y Natalia de Molina, en Fácil.
Anna Castillo, Anna Marchessi, Coria Castillo y Natalia de Molina, en Fácil.

Fácil: un grito sin tapujos que despierta a una sociedad sumida en el letargo de la norma

Hay un cuento muy utilizado en la pedagogía inclusiva que se llama Por cuatro esquinitas de nada (Jérôme Ruillier, 2004). En esta pequeña historia, un cuadrado quiere entrar en una habitación donde hay múltiples círculos. No obstante, la puerta de la habitación es redonda, como todos los que están dentro. El cuadrado intenta adaptarse a la puerta, y los círculos se plantean cortarle las esquinas al cuadrado para que pueda pasar. ¿Hay que adaptar el cuadrado a la norma para que pueda formar parte de la sociedad? ¿Y si se adaptara la puerta para que todo el mundo pudiera tener acceso?

Aunque es un cuento infantil, la reflexión es tan valiosa como necesaria. En la sociedad actual en la que vivimos, y a lo largo de la historia, siempre se ha intentado establecer la norma de la mayoría al resto. Dando forma a patrones a seguir, que afectan más a otras personas que a otras. Dejando a ciertos colectivos en los márgenes, por no encajar en la norma blanca y heteropatriarcal general. Reflexiones reflejadas de forma exquisita a través de la interpretación de Anna Castillo con su personaje Nati. Aportando pensamientos muy potentes, a través de un tono de humor muy cuidado.

Es por ello que cuando se habla de personas con diversidad funcional y la educación, es más correcto utilizar el término inclusivo, más allá de integración. La integración no deja de ser un concepto que hace referencia a la adaptación de las personas con diversidad en el sistema ya existente. En su evolución, se encuentra la idea de inclusión. La cual yace sobre la concepción de transformar el sistema ya establecido para que todo el mundo pueda formar parte de él.

La miniserie Fácil es un ejemplo paradigmático de la inclusión desde el audiovisual. Donde se asientan los principios de esta idea. Estableciendo cada personalidad única y genuina de las protagonistas. Y reclamando la necesidad de transformar la sociedad para que ellas puedan encajar, sin cambiar su forma de ser.

Natalia de Molina y Anna Castillo en Fácil.
Natalia de Molina y Anna Castillo en Fácil.

Fácil: cuando la norma también establece quién puede tener placer y quién no

La nueva miniserie de Anna R. Costa se presenta como una comedia dramática riquísima. La cual genera momentos de risa inevitable. Pero no en sentido de burla, sino en la línea más empática posible. Riendo y sintiendo con ellas. Algo que se considera un paso más allá tras la película que supuso un punto de inflexión en la representación de la diversidad funcional.

Javier Fesser en 2018 estrenó Campeones. Con un reparto de actores con diversidad funcional, que interpretaban a un equipo de baloncesto masculino – con una sola mujer en el reparto -. Gracias a esta cinta, actores como Jesús Vidal pasaron a un primer plano. Obteniendo el merecido premio Goya a Mejor Actor Revelación. Y visibilizando así a un colectivo antes condenado al ostracismo en el audiovisual.

Sin embargo, con Fácil, varios años después, este colectivo es representado con rasgos interseccionales más redondos. En este caso, no solo son personas con diversidad funcional, sino que estas son mujeres. E incluso se hace mención a la clase social. Categoría esbozada de forma excepcional a través de Anna Marchessi y su personaje de Patri. Junto a Eloi Costa con su maravillosa interpretación de Enric.

Así, se abordan aspectos que antes no se habían visibilizado. Como es el caso de la sexualidad y la asistencia sexual a personas con diversidad funcional. Este es un tema tan polémico como relevante. Pero al que la creadora se aproxima de forma brillante. Con alegatos muy potentes y estremecedores. Que remueven las tripas de la audiencia hasta hacer brotar las lágrimas o erizar el vello.

La sexualidad y el placer han sido negados a las mujeres durante siglos. Históricamente, esto era algo propiedad de los hombres. Dejando a las mujeres como simples cuerpos reproductivos. En la actualidad, todo esto ha ido cambiando. Las mujeres finalmente tienen un hueco mucho más visible dentro de la temática sexual. Aunque con resquicios todavía necesarios de abordar. Y en particular, aquellos relacionados con otras culturas u otros colectivos como el de las mujeres con diversidad funcional.

En esta línea, Natalia de Molina encarna a uno de los personajes más completos y reivindicativos. Marga es una mujer que es feliz obteniendo placer. Ama su sexualidad. Pero ¿está permitido que ella tome decisiones respecto a estos aspectos que le atañen? ¿Es acaso libre de ser como ella quiere?

Películas como el transgresor documental Yes we fuck (Antonio Centeno y Raúl de la Morena, 2015). O la cinta de ficción Touch me not (Adina Pintilie, 2018). Hablan sobre este tema de forma sensacional. Y la nueva serie de Anna R. Costa se une a esta filmografía aportando un toque mucho más fresco y natural. Una realidad que no se edulcora. Porque la vida está repleta de sabores diversos, y no todos son tan agradables de digerir.

Bruna Cusí y Anna Marchessi en Fácil.
Bruna Cusí y Anna Marchessi en Fácil.

Fácil: o cómo darte de bruces con una realidad invisibilizada, que sale a la luz de forma inexorable

Series recientes como Las de la última fila (Netflix, 2022), han empezado a hablar sobre realidades que antes estaban ocultas. Desde una perspectiva mucho más realista. Pero, sobre todo, apelando a la risa y a todo un cóctel de emociones diversas. Llegando así de forma mucho más directa al subconsciente de la audiencia. Buscando cambiar cosas. Transgredir normas. También otras grandes obras como Intimidad (Netflix, 2022) han hecho lo propio desde el drama más crudo y necesario. Pero todas ellas, desde una perspectiva feminista incuestionable.

El próximo 1 de diciembre llega a Movistar+ otra nueva joya feminista y transgresora. En tan solo 5 episodios de 30 minutos, la serie rompe todos los esquemas del público. A golpe de carcajadas. Así como lágrimas irrefrenables. Un remolino de emociones que inevitablemente remueven conciencias.

Un ejemplo paradigmático de que las cosas están cambiando. De que la sociedad avanza hacia un lugar mejor. Un lugar donde las normas dejarán de ser una doble vara de medir. La cual es más alta o baja dependiendo de las etiquetas que la sociedad te ha impuesto. Y donde las mujeres con diversidad funcional podrán volar todo lo alto que quieran, porque nadie les dirá que no pueden hacerlo.