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Chavela: vida y obra de la cantante en todas sus facetas

Silvia Panadero

Este verano aterrizó en el catálogo del servicio de streaming audiovisual más popular, el documental sobre la vida de Chavela Vargas.

Chavela (Catherine Gund y Daresha Kyi, 2017) se estrenó hace tres años, pero ha sido ahora cuando se ha puesto alcance de los usuarios de Netflix.

Durante el metraje se cuenta de principio a fin la vida de la cantante costarricense afincada en México. Su infancia fue difícil, no se crio con sus padres. La ocultaban cuando venían las visitas porque era una mujer de carácter, andrógina y lesbiana.

Consiguió llegar a México y allí comenzó a actuar en cabarets y lugares independientes, con poco público. Su gran amigo, el cantante y compositor José Alfredo decía que era la mejor intérprete de sus canciones.

Desafió todos los estereotipos de la época, renunciando a su feminidad y “vistiéndose de hombre”. Su condición de homosexual la hacía querer ser la más hombre entre los hombres. Tuvo problemas con el alcohol y nadie quería contratarla. Muchos pensaban, incluso, que estaba muerta, pero 12 años después, en el cabaret El Hábito, volvió a los escenarios tras haber dejado el alcohol.

Segunda etapa

Esto fue clave, ya que un editor español quiso que fuera a Madrid para actuar en la sala Caracol. Fue así como, con 73 años, inició una nueva carrera que la llevó a actuar en el teatro Olympia de París, gracias al apoyo de Pedro Almodóvar, uno de sus grandes amigos. Así mismo, consiguió otra de sus metas, que era cantar en el Palacio de Bellas Artes de México. Después de 40 años de carrera y de no haber pisado nunca un teatro hasta que llegó a Madrid en el 92, por fin obtenía el reconocimiento del gran público.

Uno de sus sueños era morirse en el escenario, según cuentan sus managers en el documental. En 2012 regresó a Madrid para actuar por última vez ante el público español y despedirse de ellos.

Las imágenes de archivo se entremezclan con declaraciones del círculo íntimo de Chavela, sus amigas y algunas de sus amantes, como la abogada Alicia Pérez Duarte. Pedro Almodóvar, Martirio o Miguel Bosé también hablan de su relación con la cantante con un gran cariño.

Sin duda es un documental que narra la soledad con la que siempre vivió y que adoraba porque decía que daba una gran libertad. Sus últimos años los pasó acompañada porque ya no podía valerse por sí misma. Veinte años después de su vuelta y su culminación como artista, el 5 de agosto de 2012, fallecía en México donde se veló su cuerpo en el Palacio de Bellas Artes.

La pieza dibuja un retrato preciso de quién fue Chavela Vargas y cómo vivió. Se habla de su problema con el alcohol y de lo mujeriega que fue, pero no se juzga nada, es simplemente el relato de una vida peculiar, tanto en lo profesional como en lo personal.

Una obra totalmente recomendable para aquellos que quieran aproximarse a la vida de esta artista y conocer a la Chavela hija, amante, amiga y, por supuesto, cantante. Aunque, si me permiten, no hay mejor manera de adentrarse en su vida que a través de su voz desgarrada y profunda.

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