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Gentlemind (Episodio 1), el mundo editorial en tiempos de guerra

Lo último de Juan Díaz Canales y Teresa Valero huele a redacción de revista y suena a jazz del bueno. Entre lápices y acuarelas se desarrolla una historia que va del mundo editorial en tiempos de guerra, y de las decisiones que tomamos en determinados momentos de nuestra vida. Gentlemind es una cosa fina, para disfrutar sin prisas, como esa canción que tú ya sabes.

 – Ah, que lees cómics. Pensaba que te gustaba la literatura.

 – A ti también te lo han dicho, ¿verdad?

 Y es que, pese a que en España se publica mucho cómic, no es exagerado decir que todavía está considerado como un género literario menor. Entre muchas personas, arrastra el estigma de infantil (como si esto fuese algo malo per se).

 Alguien que puede dar buena fe de la calidad que es capaz de desplegar este medio es Juan Díaz Canales, nacido en Madrid en 1972. Su obra más conocida es la saga de Blacksad, el gato detective que le valió un premio Eisner en 2013 y el Premio Nacional de Cómic un año después.

 Su último trabajo (y el objeto de este artículo) es Gentlemind, coescrito por Teresa Valero, y dibujado por el historietista italiano Antonio Lapone.

Gentlemind, un cómic a ritmo de jazz

 Este cómic puede leerse a ritmo de Everytime We Say Goodbye, de Joe Cole Porter. Corren los años 40, la época dorada del swing, y Arch Parker es un ilustrador que intenta ganarse la vida con sus dibujos en la caótica Nueva York. Navit, su novia de por aquel entonces, posa desnuda para él, tumbada en la cama de su destartalado apartamento, con olor a mina de lápiz, acuarelas húmedas y tinta fresca.

 La historia continúa con Arch concertando una entrevista con H. W. Powell, el millonario dueño de una revista para caballeros que sobrevive a duras penas, llamada Gentlemind. Powell muestra poco o ningún interés en el joven dibujante y su trabajo, hasta que a este se le cae de su carpeta el retrato de Navit sin ropa.

 Al mismo tiempo, en otra parte de la ciudad, Waldo Trigo (un abogado de origen portorriqueño) defiende a la compañía Canasta Sugar frente a un empleado denunciante.

 Transcurren un par de años y Arch mantiene un modesto trabajo en Gentlemind. Entre tanto, Navit inicia un romance con Powell. El escandaloso affair del magnate llega hasta la prensa, costándole el divorcio. Navit se convierte así en la nueva Señora Powell, y Arch decide marcharse a Europa a retratar con sus lápices el horror de la guerra.

Gentlemind, renovarse o morir

 Entretanto, Trigo purga su mala conciencia dándole un giro a su carrera: en un alarde de escrúpulos, rechaza seguir ganando casos para grandes compañías. Ahora defiende al débil, a costa de su propio éxito profesional.

 Poco después, Powell muere a causa de un infarto, dejando viuda a Navit. Tanto la exmujer como los hijos del millonario se muestran contrarios a que la joven vea un solo centavo, motivo por el cual acude a Trigo. Y así es como sus caminos se entrelazan.

 Finalizado el litigio, Trigo consigue para Navit los derechos de Gentlemind, un botín escaso, en principio. Atormentada por la memoria de Arch (que ahora dibuja para Esquire Magazine), la chica decide hacer de la revista un éxito, sirviéndose para ello de unos métodos nunca vistos en el mundo editorial. Y aquí es donde empieza el cómic de verdad.

Gentlemind: nueva joya de Juan Díaz Canales y Teresa Valero

 Gentlemind es una historia sobre las decisiones que tomamos, a veces, y las consecuencias que tienen, así como de redención y dignidad personal. También, habla acerca de las nuevas puertas que se abren cuando uno menos se lo espera.

 Ninguna derrota está compuesta enteramente de derrota, pues el mundo que abre es siempre un lugar anteriormente insospechado.

William Carlos Williams

 Los dibujos de Lapone acompañan perfectamente al guion de Canales y Valero, con sus trazos a lápiz desnudo, sus acuarelas, y su estilo de apariencia inacabada y cartoon.

 Las primeras páginas resultan un tanto enrevesadas, para mi gusto, con muchas viñetas por página y mucho texto. Pero en cuanto que arranca la trama, fluye hasta el final sin dificultades. La historia interesa y enternece, dejando espacio para algún que otro alivio cómico. Sería un gusto, se me ocurre, verla adaptada al cine de animación.

 Decir que el producto español se valora más fuera que dentro de nuestro país suena a topicazo, pero lo cierto es que Gentlemind fue publicada en agosto por Dargaud, en Francia, y ya ha sido traducida al inglés por Europe Cómics en EEUU. Ojalá pueda leerse pronto en castellano.

 Este es tan solo el primer episodio de lo que se presupone como una sucesión de historias. Estaremos atentos al siguiente.