‘Gordo de feria’: Humor y surrealismo noir

Sergio Márquez

 ‘Gordo de feria’ es una novela corta que se devora sin esfuerzo, emplazada en un Madrid del que toma su aire cañí y ligeramente viciado, con vistas a un cielo “bonito, transparente y velazqueño”.

 Madrid es un género literario, que dijo Francisco Umbral.

Hecha mi referencia diaria a Umbral recomendada por el médico, pasaré a hablaros de una voz bastante más actual: la de Esther García Llovet.

Esther García Llovet.

 Cogemos el autobús 27 en Embajadores en dirección Plaza Castilla y tomamos asiento. Nuestro destino es la Glorieta de Emilio Castelar. Allá vamos.

 García Llovet nació en Málaga en 1963. Siete años después se mudó a Madrid, así que es una gata de pro, como su obra demuestra. Aquí estudió Psicología Clínica y Dirección de Cine, en la Universidad Complutense. Desde entonces, ha ejercido como fotógrafa, traductora de inglés, y redactora en varios medios. Casi nada.

 Con su estilo directo y sin perifollos (que algo tiene de Raymond Carver y Richard Ford, y mucho de cosecha propia) ha firmado hasta siete novelas. La última de ellas acaba de salir hace apenas unos días.

Parecidos razonables

 El protagonista de «Gordo de feria» es Luis (a secas), un cómico de éxito al que todos llaman por su apodo: “Castor”. Siguiéndolo a través de 152 páginas más castizas que el chocolate con churros, trazamos el mapa de una ciudad que trasnocha y amanece con unas resacas de campeonato, desde el Paseo de General Martínez Campos hasta la Ronda de Atocha, y pasando por los barrios de Salamanca y Usera.

 La trama arranca con Castor apoyado en la barra de un bar, de buena mañana. A su lado se sienta un hombrecillo que dice que lleva siguiéndolo un buen rato. ¿Y eso? Para devolverle la que piensa que es su cartera. Sorprendido, Castor hurga entre los documentos de un tipo que se le parece mucho, desde luego, pero que no es él en absoluto.

 De esta forma, el personaje principal de la novela establece contacto con Julio Céspedes, un almeriense clavadito a él, salvo por algunas notables diferencias. Para empezar, el adinerado humorista es mucho más grueso que su doble. También más cínico y egoísta. Lo que tienen en común, además de ciertos rasgos físicos, es un cierto hastío vital que los empuja a formar sociedad y a jugar un papel peculiar el uno en la vida del otro.

Gordo de feria.

Un cuento chino

 Entre medias, esta extraña pareja de conveniencia se ve envuelta en una misteriosa trama que le da a la novela un ingenioso volantazo criminal. Una mujer asiática amenaza de muerte a Castor, apareciéndose en los lugares más inesperados, jugando con su mente y sus nervios. Tan confuso como el lector ante semejantes hechos, el protagonista de la novela hace lo posible por salvar su pellejo y, posiblemente, el de Julio.

 “Gordo de feria” cuenta una historia divertidísima, provista de un marcado humor ácido y un cierto surrealismo noir. Y lo hace con una sonrisa ladeada en un gesto chulesco, muy de los de la capital.

Fotos de Esther

 La novela fue lanzada por “Anagrama Editorial”, en su colección “Narrativas Hispánicas”, el pasado 13 de enero de este mismo año.

 Para saber más sobre Esther García Llovet pueden leerse sus otras obras publicadas en distintas editoriales, así como disfrutar de su página de fotografía.

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