‘La torre vigía’, un retrato implacable sobre la violencia familiar

Cristina Sierra

La torre vigía es un clásico de la literatura australiana que todas y todos deberíamos leer. No solo por la exquisitez, valentía y elegancia con la que está escrita esta novela, sino también por lo que narra: la violencia dentro del hogar en sus formas más sutiles y maquiavélicas.

En La torre vigía, Elizabeth Harrower muestra la cara b del matrimonio y retrata la crueldad doméstica de forma magistral. El proceso de anulación, control y aislamiento que sufren las protagonistas no te permitirá apartar la mirada de sus páginas. Escritura de ritmo trepidante que plasma sin titubear la violencia que puede haber en la intimidad familiar.

La torre vigía. El argumento

Laura y Clare Vaizey no conocen el amor. Durante los primeros años de sus vidas se crían en un internado. Sus vidas se circunscriben a esas cuatro paredes en las que viven seguras y protegidas; incluso encuentran respuesta a sus aspiraciones estudiantiles, profesionales y sociales en una época en las que las mujeres deben ceñirse a unos límites socialmente aceptables.

Laura es una adolescente inteligente, con talento para la ópera, que desea iniciar sus estudios superiores animada por sus profesores. Clare es una niña de nueve años, soñadora y muy sociable, que desea con ansía disfrutar del mundo que la rodea. Sin embargo, sus ambiciones se ven truncadas cuando el padre de las niñas muere. La madre, una belleza exótica y delicada, decide sacarlas del internado para que se encarguen de cuidarla y traer el sustento al hogar.

La torre vigía de Elizabeth Harrower. Imagen: Editorial Impedimenta.

Y es ahí donde comienza el proceso destructivo. Poco a poco y de forma sibilina, la maquinaria de la anulación de las chicas se ha puesto en marcha y la explotación femenina dentro del hogar se cobra dos nuevas víctimas. Con pequeños gestos, pequeñas concesiones, aparentemente sin importancia (y supuestamente necesarias), Laura y Clare sobreviven tratando de aceptar su destino, comprendiendo desde muy pronto que el silencio es la única vía de salvación.

La torre vigía, cuando el tirano vive en casa

En el momento en el que la autoestima de las chicas se ha reducido a su mínima expresión, aparece Felix Shaw, el jefe de Laura en la fábrica en la que trabaja como contable. El señor Shaw es un hombre sin ninguna empatía. Parece ser capaz de oler el miedo y encuentra en Laura a la víctima perfecta para sus humillaciones maritales. La madre de las chicas, encuentra en la boda de Laura con Felix Shaw la excusa perfecta para deshacerse de ellas y emprender una nueva vida en Reino Unido, su tierra natal. Es así cuando comienza una tortura aún mayor para las hermanas que se trasladan a la residencia de Shaw, el centro neurálgico de sus torturas psicológicas.  

Una casa preciosa, de ensueño. Blanca, inmaculada, con hermosas cortinas y vajilla de plata. Con un jardín repleto de flores, hermosos vestidos y joyas en el tocador. Pero, en el interior, todo se pudre lentamente bajo el mandato inquisidor del señor Shaw. La violencia es cotidiana, el miedo se inflige en pequeñas dosis como un veneno que se va colando en la sangre de Laura y Clare de forma irremediable.

Un tirano en el hogar que emplea la culpa, las pequeñas humillaciones, los chantajes infantiles y el menosprecio como armas para despojar de voluntad a Laura y a Clare. Y todo, bajo una pátina de absoluta normalidad, lo que resulta aún más siniestro y desesperante. En el silencio del “todo va bien”, la vida de las chicas se consume y la autodestrucción no parece tener final.

Una novela trepidante sobre el miedo doméstico y la violencia psicológica

A medida que transcurre la novela, el lector se convierte en testigo y, en parte, cómplice, de una situación que va empeorando hasta llegar a un punto sin retorno. El menosprecio diario consigue su objetivo. No parece sencillo encontrar el camino de salida, pero las hermanas deberán tomar decisiones que marcarán el resto de sus vidas de forma irreversible.

Harrower es implacable en su relato sobre el miedo doméstico, sobre la inquietante realidad que se esconde tras las aparentes vidas tranquilas de muchas familias. La torre vigía es una buena lectura de Editorial Impedimenta para este invierno. Te la recomendamos, sin dudarlo. Además, es la primera vez que se publica esta novela en España.

¿Quién fue Elizabeth Harrower?

Elizabeth Harrower fue una de las autoras australianas con más renombre internacional. Nació en Sídney en 1928 y falleció en esta misma ciudad el pasado 7 de julio de 2020. Es una novelista de referencia para autoras como Helen Garner o Eimear McBrid.

Además de La torre vigía, ha publicado Down in the City (1957); The Long Prospect (1958) y The Catherine Wheel (1960). Sería en 1966 cuando alcanzaría el éxito de crítica y público con La torre vigía. En 1970 escribió In Certain Circles, aunque no se publicaría hasta 2014, después de una prolongada crisis creativa que la mantuvo alejada de la literatura por décadas.

Harrower recibió los premios Voss Literary Prize y el Patrick White Award. Estuvo nominada al Prime Minister’s Literary Award for Fiction en 2015, recibió la Commonwealth Literary Fellowship en 1968 y la Australia Fellowship Council for the Arts en 1974. Si no la conocías, te recomendamos su lectura.

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Redacción Las Furias Cultural Magazine.
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