Las obsesiones artísticas de René Magritte en el Thyssen

Amelie Leroux

Ayer se inauguró la exposición La máquina Magritte en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid. Podrás visitar esta muestra hasta el 30 de enero. Se trata de la primera retrospectiva en la capital dedicada al artista belga René Magritte (1898-1967), uno de los máximos representantes del surrealismo, desde la celebrada en 1989 en la Fundación Juan March.

La máquina Magritte, la máquina de la reflexión

El título de la exposición, La máquina Magritte, destaca el componente repetitivo y combinatorio en la obra del pintor. Una obra en la que una serie de temas obsesivos vuelven una y otra vez con innumerables variaciones. Su desbordante ingenio dio lugar a un sinfín de composiciones audaces y de imágenes provocativas, capaces de alterar nuestra percepción, cuestionar nuestra realidad preconcebida y suscitar la reflexión.

Porque las pinturas de Magritte, tal y como él mismo aseguraba, son pensamientos visibles, reflexiones en movimiento que traspasan los marcos. Comisariada por Guillermo Solana, director artístico del museo, La máquina Magritte reúne más de 90 pinturas procedentes de instituciones, galerías y colecciones particulares de todo el mundo, gracias al apoyo de la Fundación Magritte y de su presidente, Charly Herscovici.

El gran siglo (1954). René Magritte. Kunstmuseum Gelsenkirchen, VEGAP, Madrid 2021
El gran siglo (1954). René Magritte. Kunstmuseum Gelsenkirchen, VEGAP, Madrid 2021

El Magritte más casero e íntimo

La exposición se completa con una selección de fotografías y películas caseras realizadas por el propio artista, que forma parte de una muestra itinerante comisariada por Xavier Canonne, director del Musée de la Photographie de Charleroi. Ahora, se mostrará en una instalación especial, por cortesía de Ludion Publishers. Tras su presentación en Madrid, La máquina Magritte viajará a CaixaForum Barcelona, donde podrá visitarse del 24 de febrero al 5 de junio de 2022.

Pero, ¿por qué «la máquina de Magritte»? En 1950, René Magritte firmó junto a algunos amigos surrealistas belgas el catálogo de productos de una supuesta sociedad cooperativa, La Manufacture de Poésie. Esta cooperativa incluía artefactos destinados a automatizar el pensamiento o la creación. Entre ellos, se encontraba una “máquina universal para hacer cuadros”, cuya descripción prometía “un manejo muy simple, al alcance de todos para componer un número prácticamente ilimitado de cuadros pensantes.”

El sueño (1945) René Magritte. Utsunomiya Museum of Art, Japan. Courtesy Ludion Publishers. VEGAP Madrid 2021
El sueño (1945) René Magritte. Utsunomiya Museum of Art, Japan. Courtesy Ludion Publishers. VEGAP Madrid 2021

Los cuadros pensantes de Magritte

La máquina de pintar tenía precedentes en la literatura de vanguardia, como las de Alfred Jarry y Raymond Roussel, precursores del surrealismo, cuyos dispositivos ponían el énfasis en el proceso físico de la pintura, aunque con concepciones opuestas. En el primero, la máquina gira y lanza sus chorros de color en todas direcciones, mientras que el segundo se asemeja a una impresora que produce imágenes fotorrealistas.

El aparato descrito por los surrealistas belgas es diferente: está dedicado a generar imágenes conscientes de sí mismas. La máquina Magritte es una máquina metapictórica, una máquina que produce cuadros pensantes, pinturas que reflexionan sobre la propia pintura.

Desde mi primera exposición, en 1926, (…) he pintado un millar de cuadros, pero no he concebido más que un centenar de esas imágenes de las que hablamos. Este millar de cuadros es el resultado de que he pintado con frecuencia variantes de mis imágenes: es mi manera de precisar mejor el misterio, de poseerlo mejor.

René Magritte.

El arte de pensar a través de la pintura

Magritte definía su pintura como un arte de pensar. A pesar de su conocida oposición al automatismo como procedimiento central del surrealismo, parece conferir un valor intelectual a la despersonalización y la objetividad de esa autorreproducción de su obra. La máquina Magritte no es coherente y cerrada como un sistema, sino abierta como un procedimiento heurístico, de descubrimiento. También es recursiva, porque las mismas operaciones se repiten una y otra vez, pero produciendo cada vez resultados diferentes.

La llave de los campos (1936) René Magritte. Museo Naciona Thyssen Bornemisza. VEGAP Madrid 2021
La llave de los campos (1936) René Magritte. Museo Naciona Thyssen Bornemisza. VEGAP Madrid 2021

Toda la obra de René Magritte es una reflexión sobre la pintura misma, reflexión que aborda con la paradoja como herramienta fundamental. Lo que se nos revela en el cuadro, por contraste o por contradicción, no solo es el objeto, sino también su representación, el cuadro mismo. Cuando la pintura se limita a reproducir la realidad, el cuadro desaparece y solo reaparece cuando el pintor saca las cosas de quicio. De esta forma, la pintura solo se hace visible mediante la paradoja, mediante lo inesperado, lo increíble, lo singular.

Para lograr este objetivo, Magritte utiliza los recursos clásicos de la metapintura, de la representación de la representación. Por ejemplo, el cuadro dentro del cuadro, la ventana, el espejo, la figura de espaldas; elementos que en la obra del artista belga se convierten en trampas. La exposición analiza esos recursos metapictóricos que serán el hilo conductor de los distintos capítulos y del recorrido en su conjunto.

Fuente: Prensa del Museo Thyssen.

Imagen de portada: Fragmento de La alta sociedad de René Magritte (1965-1966). Fundación Telefónica. VEGAP Madrid 2021.

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