O’o: El bello canto de un pájaro hawaiano extinto nunca muere

Todo en O’o es excepcional. Partiendo de su curioso nombre, que proviene de un pájaro hawaiano extinto, cuyo canto dicen que era de una belleza incomparable; siguiendo por su formación: Victoria Suter y Mathieu Daubigné, dos franceses afincados hace años en Barcelona; y acabando por su sonido, que aúna un enorme componente de experimentación electrónica de Mathieu con la voz y la lírica contundente y misteriosa de Victoria.

Ganadores en 2018 del Bala Perduda, el concurso de bandas emergentes de la sala Apolo y Primavera SoundO’o se han tomado su tiempo en preparar su álbum de debut, Touche. Pero la espera ha merecido, y mucho, la pena.

Victoria Suter y Mathieu Daubigné = O,o.
Victoria Suter y Mathieu Daubigné = O,o.

De momento develan un primer single titulado Aquamarine. Su nombre hace referencia a una piedra preciosa cuyo color, entre azul y verde, representa la tristeza y la esperanza que imperan en la canción.

Sumergida en una atmósfera musical que remite siempre al mar, la pieza narra en deliberada tercera persona los sentimientos de una mujer tras una ruptura amorosa. Pasando de lo tormentoso a la salvación: de la vergüenza; la rabia y el dolor por la pérdida; del entumecimiento y ahogamiento; a verse salvada por la marea y arrastrada por las olas a una orilla de paz.

El despliegue ambiental y textural de O’o queda patente en Aquamarine, siempre al servicio de una sensibilidad melódica y una lírica que les acerca al avant-garde y al art pop de referencias como Björk Kate Bush.

Es la entrada a un mundo mágico, habitado por aves legendarias, bellos cantos, mares de emoción, sintetizadores analógicos, sonidos orgánicos y harmonías vocales. Puede que no quiera volver al mundo real…

¿Pero quiénes son O’o?

O’o es el dúo barcelonés formado por los músicos experimentales franceses Victoria Suter y Mathieu Daubigné. Su música, que toma su nombre de un pájaro cantor ya extinto que fue adorado por los reyes hawaianos, combina sintetizadores analógicos, instrumentación en vivo, armonías vocales y drones para construir texturas ricas y orgánicas. En junio de 2022, el dúo publicará su primer álbum de larga duración: Touche.

O’o comparten muchas de las características musicales de su homónimo ornitológico. El Kaua’i Ō’Ō produjo el canto de los pájaros más exquisito antes de su extinción en Hawai a fines de la década de 1980. La belleza y el carácter de su voz era delicada y misteriosa, melódica y sorprendente.

A diferencia del extinto animal, para O,o esto no es un final, más bien es solo el comienzo: “Encontré el nombre en un sitio web de palabras extrañas en inglés y me encantó la forma en que se escribieron las letras dispuestas como un par de anteojos”, dice la cantante de O’o, Victoria Suter. “Después, lo busqué en YouTube y comencé a escuchar al último pájaro de su especie llamando a una pareja que nunca llegaría. Pensé: ‘Dios mío, qué triste’. Luego hablamos sobre el nombre y pensamos que sería bueno honrarlo y mantenerlo vivo de alguna manera.”

Suter conoció a su compañero musical Mathieu Daubigné en la universidad de Agen, en el suroeste de Francia, cuando la pareja de adolescentes estudiaba teoría musical. Victoria se mudó a Barcelona en 2010; Mathieu siguió seis años luego.

Su EP debut, Spells, apareció en 2018 como un mosaico bellamente elaborado de voces y muestras que recuerda a la extraña vocalidad de Laurie Anderson. El extinto pájaro hace acto de presencia al principio del EP: “Sweet tooth beak. Soft melody peak / Oh O’o, go round and round in circles / Looking for a
honeydrop, til you vanish, til you drop”.

Esa sensación de profundo anhelo por algo perdido se transmite a Touche, así como la misma conciencia sensorial del mundo que les rodea. Lo que se ha desarrollado con creces en el proceso creativo.

O’o ha florecido orgánicamente, aumentando su sensibilidad pop. Con técnicas de vanguardia la pareja crea música pop excéntrica que reconforta el alma y nutre la mente. El catalizador que permitió esta audaz transformación pop vino con la canción Touche en sí misma, el corazón del álbum. La irónica narración de Suter sobre una femme fatale botánica se inserta en una ágil y alegre canción con ritmos de reggaeton y un ambiente cálido y acogedor.

“La canción trata sobre una flor que atrae insectos machos, produciendo el mismo olor que la hembra de la especie”, explica Victoria. “El pobre macho se deja engañar por el atractivo sexual de esta trampa botánica. Se pone tan emocionado que se agota y desperdicia todas sus otras posibilidades de apareamiento ulterior y tener cualquier descendencia. La flor tienta al insecto como si fuera una sirena, para que se acerque y la toque…»

Touche llega a áreas del pop hasta ahora inexploradas, mientras que el resto del álbum es accesible de la forma en que James Blake, Radiohead o Kate Bush son accesibles.

Actuación en vivo de O,o en el canal de Barcelona Betevé.

Suter escribe canciones divertidas, conmovedoras y de observación. Canciones que cuentan historias y también nos descubren a nosotros mismos. Canciones como Dorica Castra se basan en la voz como instrumento, centrífugo y estratificado desde su núcleo.

Daubigné aporta una sorprendente innovación con sus sonidos encontrados, y sus muestras y manipulaciones vocales inteligentes. Crea florituras sónicas únicas. De otro mundo.

O’o encontraron su propia voz cuando ganaron un concurso organizado por los legendarios organizadores del festival Primavera Sound.

Los Ō’Ō pueden estar extintos, pero la banda O’o ha aprendido a volar.

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