‘Recuerdos del futuro’: presente y pasado de Siri Hustvedt

Sergio Márquez

Recuerdos del futuro es la última novela de la autora norteamericana Siri Hustvedt. Publicada originalmente en marzo de 2019 por la editorial neoyorquina Simon & Schuster, fue lanzada en castellano menos de dos meses después. Traducida por Aurora Echeverría, podemos encontrarla fácilmente en librerías bajo el sello Biblioteca Formentor de Seix Barral.

Ingeniosa y relevante, ofrece una lectura que oscila entre la ficción autobiográfica y la novela negra, con algún que otro ramalazo de realismo mágico e, incluso, ciencia ficción.

Echémosle un vistazo.

Hablando de Siri Hustvedt

[…] en el espacio-tiempo de Minkowski, mi «yo» todavía joven y mi «yo» mucho mayor coexisten, y en esa sorprendente realidad de cuatro dimensiones, las dos podemos encontrarnos, en teoría, y estrecharnos la mano y conversar, porque en el universo de bloque el tiempo no fluye, ni gotea, ni se escapa, y si uno viaja hacia el pasado o hacia el futuro, no cambia nada.

Recuerdos del futuro

El libro que tenemos entre manos es, en esencia, un diálogo figurativo de Siri Hustvedt con otras Siri Hustvedts. Me explico.

La Siri actual es una mujer madura que rescata un viejo diario suyo de 1979 y que, al mismo tiempo, observa el deterioro de su madre nonagenaria según se aproxima, irremediablemente, a la muerte.

A través del diario, Siri interactúa con su yo de veintitrés años con una sana dosis de nostalgia, sentido del humor y espíritu crítico. De esta forma, reflexiona acerca de la vida que se ha construido hurgando, por así decirlo, entre sus cimientos.

Por otro lado, las interacciones con su madre, que sufre un avanzado deterioro físico y cognitivo, le permiten asomarse al futuro, a lo que le espera.

Siri Hustvedt sigue siendo la Siri Hustvedt que fue cuando escribía en aquel diario, igual que es la Siri Hustvedt que, algún día, se encontrará en una situación igual o parecida a la que se encuentra su madre. El “ahora” es un concepto difuso en la novela, saltado de una Siri a otra, que se observa y se comprende, más aún si cabe, con el paso del tiempo. Pero también que se sorprende de sí misma y se reprocha haberse comportado de tal o cual manera en según qué circunstancias.

Siri Hustvedt. Recuerdos del futuro
Siri Hustvedt.

Bienvenida a Nueva York

Siri es la hija de un médico que ejerce en una ciudad pequeña del estado de Minnesota. De ascendencia noruega, pertenece a una familia que disfruta de cierta holgura económica.

Después de haberse licenciado en Filosofía y Literatura Inglesa en el Saint Magnus College, y con el tanque lleno, por así decirlo, de gasolina literaria, decide que es momento de darle impulso a su propio legado escrito. Para ello, coge un dinero que tiene horrado y se muda a Nueva York.

Así es cómo termina en un pequeño piso del número 309 de la calle 109 Oeste, a tiro de piedra de la universidad de Columbia, emparedada entre el río Hudson y Central Park. Para ella, Nueva York está tan construido de cemento y ladrillo como de mitos artísticos y literarios. Por ahí pasaron varios de sus ídolos: Berenice Abbott, Djuna Barnes, William Carlos Williams, Arthur Cravan, Jane Heap, Claude McKay, Francis Picabia, Man Ray, o Edna St. Vincent Millay.   

Sin embargo, la Nueva York de finales de los años 70 no es un entorno amable, tampoco para una jovencita blanca, recién licenciada, bien parecida, y con aspiraciones literarias. Siri Hustvedt nos presenta la ciudad como sucia, malencarada y, a veces, hostil. Pero también rebosante de una vida tosca, no desprovista de un cierto encanto salvaje, en el que una mente creativa podía encontrar un terreno fecundo para sus fantasías.

Traspasando la ficción

En Nueva York no buscaba felicidad ni comodidades sino aventuras, y sabía que la persona aventurera debe someterse a un sinfín de pruebas por tierra y por mar antes de regresar a casa, o acaba sucumbiendo a manos de los dioses. Entonces no sabía lo que ahora sé: que al escribir también me escribía.

Recuerdos del futuro

Armada con una máquina de escribir Smith Corona, Siri se afana por terminar su primera novela. Entre sus personajes se encuentran Ian e Isadora, un par de adolescentes que intentan resolver un asesinato en un pueblo de (cómo no) Minnesota. A través de ellos, Siri habla acerca del despertar sexual, los primeros amores, la construcción del pensamiento propio, etc.

Otro de sus personajes principales es la Detective Introspectiva, una especie de doble suyo que es todo racionalidad e introspección, como su nombre indica. Esta le sirve como vehículo para exponer sus propias cuitas emocionales.

Como fantasmas, tanto Ian como Isadora y la Detective Introspectiva la acompañan a lo largo de la novela, asistiendo a sus alegrías y sus tribulaciones.

Sin embargo, no hay ficción que supere las extrañas circunstancias en las que Siri se ve envuelta cuando empieza a prestar a tención a los lamentos procedentes del piso de al lado. Su vecina, Lucy Brite, se pasa las noches hablando en distintas voces y murmurando acerca de una hija muerta, un hijo enfermo… y un marido asesino.

Baronesas y varones

Elsa von Freytag-Loringhoven, “La Baronesa”, fue una artista alemana adscrita al movimiento Dadá, a la que Siri admira, sobre todo, por sus poemas. Con el tiempo se ha reafirmado la sospecha de que fue ella, y no Marcel Duchamp, quien tuvo la idea de presentar un inodoro como obra de arte en la exposición de la Society of Independent Artists de 1917.

Este robo intelectual (deliberado o no) es otro claro ejemplo de cómo la figura masculina ha ensombrecido a la femenina injustamente durante siglos en nuestra sociedad. Y de esto habla Recuerdos del futuro, también: de la presión que siente Siri para establecerse como una figura relevante en su contexto a pesar de su género, que es la misma presión que sienten multitud de mujeres (“I’m every woman”, que cantaba Whitney Houston).

La novela ofrece multitud de ejemplos de mujeres que logran realizarse de distintas formas, a las que Siri admira y se esfuerza por imitar. Ejemplo de ello es Whitney Tilt, con la que entabla una estrecha amistad al poco de llegar a Nueva York. O Elena Bergthaler, una anciana que vive en un “espléndido dúplex de la Quinta Avenida” y que le da su primer trabajo en la ciudad.

En cuanto a los hombres, también hay muchos, y relevantes. Su padre es el primero de ellos, por el que Siri siente un afecto profundo mezclado con un afán casi obsesivo por demostrarle su valía.

También sus amantes (potenciales y de facto). A sus veintitrés años, Siri se encuentra libre de escogerlos y perderse en ellos, dando rienda suelta a su sexualidad. Pero también de verlos como personas humanas y, por tanto, fallidas.

Finalmente, la Siri madura nos habla acerca de los amigos varones que todavía conserva. Y de Walter, su marido, con el que comparte un matrimonio feliz y a Freya, la hija de ambos.

Más de Hustvedt

Recuerdos del futuro es una novela de clara inspiración biográfica.

En la vida real, Hustvedt nació en Northfield, Minnesota, en 1955, está casada con el también novelista Paul Auster, y tiene una prolífica carrera literaria. Su novela más conocida es, quizá, Todo cuanto amé, publicada en español por Anagrama Editorial. En nuestro idioma podemos disfrutar, igualmente, de su libro de poesía Leer para ti, de Bartleby Editores.

Entre sus muchos galardones, destaca el Premio Princesa de Asturias de las Letras de 2019. Os dejamos su discurso por aquí, para acabar:

Abrazos furiosos.

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