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‘Rodeo’, Lola Quivoron debuta con un relato potente y feminista

La directora francesa Lola Quivoron estrenó, Rodeo, su ópera prima, en la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Ganadora del Premio Coup de Coeur del Festival de Cannes 2022. Una historia arrolladora y muy potente sobre una joven francesa. Julia ha nacido subida a una moto. Y está decidida a formar parte de ese mundo donde el olor a gasolina y el calor del asfalto funcionan como el cimiento esencial para formar una familia.

Cartel de Rodeo, de Lola Quivoron.
Cartel de Rodeo, de Lola Quivoron.

La cineasta Lola Quivoron contaba tras la proyección de su película el motivo de su historia. Confesando que no tenía claro desde el inicio si poner como protagonista un hombre o una mujer. Cuando conoció a Julie Ledru tuvo claro que quería emprender ese primer viaje hacia su carrera cinematográfica junto a ella. Una joven actriz, también debutante, que llega a la pantalla pisando fuerte.

Con esto, Lola declara que quiere alejarse del binarismo de género. No se utilizan etiquetas sobre Julia. Simplemente es una joven que busca su hueco en el mundo, siempre subida a una moto que la haga sentirse libre. Una película donde lo más relevante es el corazón y el alma. Tanto delante como detrás de las cámaras.

ulie Ledru en Rodeo, de Lola Quivoron.
Julie Ledru en Rodeo, de Lola Quivoron.

Rodeo: El mundo del motocross, un lugar repleto de hombres, donde las mujeres empiezan a encontrar su espacio

Hay ciertos deportes y aficiones que, inevitablemente, siguen estando masculinizados. Así como en el fútbol o el baloncesto, como deportes más populares, las mujeres van encontrando un espacio justo donde participar, hay otros donde no es tan sencillo. El universo del motocross en concreto, así como el motociclismo o la mecánica en general, sigue estando mayoritariamente formada por hombres. Hombres que además ostentan unas masculinidades muy particulares. Y en general, muy normativas.

Sin embargo, en la actualidad, esa pasión voraz por la adrenalina sobre ruedas empieza a expandirse a otro tipo de colectivos. En el caso de la película de Lola Quivoron, Julia es la protagonista. Una joven que tiene una vida compleja, con recursos económicos escasos o inexistentes. Así como una familia muy desestructurada. Pero ¿qué significa el concepto de familia?  Encontrar un sitio donde encajar y poder sentirse acogida no es tarea sencilla para Julia. La cual solo se siente libre y siendo ella misma cuando el viento refresca su rostro dejándose llevar por la velocidad en su moto.

Rodeo.

Rodeo, de Lola Quivoron: Una producción de sonido e imágenes muy íntimas y fieles a la realidad

El ruido de los motores, perfectamente recogido en la película, es la banda sonora que conforma la atmósfera vital de Julia. Algo que se consigue gracias a un gran trabajo de sonido. El cual construye un relato envolvente soberbio donde la audiencia puede casi oler la gasolina. Las imágenes que componen el filme también son de gran calidad. Con un aspecto granulado y planos muy cerrados donde los vellos de punta de la protagonista quedan grabados en la retina y alma del público.

Julia, tras buscar un lugar donde poder encajar, parece encontrarlo en una crew de motocross repleta de hombres. La identidad de género de ella, sin embargo, no se reseña ni etiqueta en ningún momento. Tal y como declara la propia directora, buscaba alejarse del binarismo más normativo en la construcción de su personaje. Pero sin dejar de lado los obstáculos que una mujer puede sufrir al entrar en un mundo de hombres. Donde sus masculinidades se ven amenazadas por la inclusión de una mujer.

Rodeo.
Rodeo.

Lola Quivoron y Julie Ledru debutan dejando una huella imborrable tras su paso por el Festival de Cine Europeo

Compitiendo en la Sección Oficial del festival de Sevilla, Lola y Julie brillan con luz propia. La potencia de la actriz sobre su moto es indiscutible. Con una fuerza y alma interpretativa que atisban una prolífica carrera para la actriz. La cineasta francesa, por su parte, demuestra también su gran habilidad y pasión por el cine. Así como su amor por la realidad más transgresora, unida también a lo más místico.

Y es que, el filme Rodeo esboza un universo muy real. Pero no deja de lado el espacio reservado para la creatividad. La cual reposa en un universo místico y onírico que aporta unos toques hermosos a la película. Porque la línea que divide la realidad y la ficción es casi invisible. Y lo más importante, siempre, es sentir. Algo que con Rodeo es inexorable. Permitiendo que el público se deje llevar por su dimensión más afectiva. Casi rozando la piel de Julia mientras sus vellos se erizan conforme aumenta su velocidad sobre el asfalto.

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