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¿Se acerca el Gran Apagón? Las claves del blackout

Hace dos semanas Austria daba la voz de alarma. Su ministra de Defensa, Klaudia Tanner, aseguraba que “la cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo”, dando a conocer al mundo que se preparan de forma decidida para un blackout o apagón eléctrico generalizado que, aseguran, podría afectar a toda Europa. Las crisis de suministros entre las fronteras, el agotamiento de algunas materias primas, tormentas solares, fenómenos atmosféricos extremos y posibles ciberataques son algunas de las claves que podrían llevarnos a este escenario con tintes de ciencia ficción.

Gran Apagón

El Gran Apagón: ¿amenaza fantasma o riesgo subestimado?

Desde Austria aseguran (con una probabilidad del 100% en cinco años) que el “Gran Apagón” se producirá no solo en su país, sino en el resto del continente europeo. Por ello, han preparado una infraestructura autónoma y resiliente que les permitirá mantener el país en funcionamiento llegado el blackout. Por el contrario, las autoridades españolas (y no solo las españolas) le quitan hierro al asunto y aseguran que nuestro país está cubierto y que no contemplan ningún apagón energético.

El tema salpica la agenda mediática seria sin demasiado ahínco y, por el contrario, ocupa horas en la tele más sensacionalista. Y ahí estás tú, en medio de todo, imaginándote como un Will Smith tratando de salvar el planeta en la película apocalíptica de turno.

Vamos a ver. Con todo este lío, nos hemos propuesto ahondar algo más en este tema. Sin ánimo de ser alarmistas, vamos a cuestionarnos hasta qué punto el blackout o “Gran Apagón” es una amenaza real o, únicamente, es fruto de una bola de nieve viral bien orquestada.

Las claves del Gran Apagón en diferentes escenarios

De los creadores de “no dejes ni un rollo de papel higiénico en el supermercado”, llegan los compradores compulsivos de hornillos de gas, pilas, linternas, velas y latas de conservas. La venta de este tipo de productos está disparada en España. Se multiplican las búsquedas como “apagón” o “kit de supervivencia”, y es sencillo que lleguen a nuestros teléfonos noticias sobre cómo prepararnos para un futuro que amenaza con irse a negro. ¿Debemos quitarle importancia o el tema es más relevante de lo que puede parecer a simple vista?

Como ya sabemos, Austria tiene preparado un detallado procedimiento de actuación ante un apagón energético. Por su parte, España, en boca de Teresa Ribera, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, afirma: “tenemos garantizado el suministro”. Y dice estas palabras, casi al mismo tiempo que Argelia, en confrontación directa con Marruecos, cierra uno de los gasoductos que exportan gas natural a la Península Ibérica desde el norte de África.

Europa desde una estación de la Nasa.
Europa vista desde una estación de la Nasa.

Expertos y expertas aseguran que la situación de Austria poco tiene que ver con la española. Nuestro país está rodeado por mar y cuenta con numerosos puertos desde los que importar el suministro a través de buques metaneros. También parece que tenemos el compromiso de Argelia de suministrar gas a través del tubo de Medgaz. Además de contar con alternativas de terceros países, eso sí, con suministros más caros…

Pero, basta ya de mirarnos el ombligo. Miremos fuera. Más allá de la situación española, la realidad es que en el mundo nos encontramos con diferentes puntos de atención informativa. Lugares que arrojan una serie de claves interesantes para tener en cuenta y sobre las que es importante reflexionar.

La crisis se centra en Asia y Europa

En Asia y Europa los precios de la energía están al alza y Estados Unidos mira al viejo continente con expectación y cierta ansiedad. Tal y como informaba el periódico británico The Guardian hace unos días, China comenzó hace ya más de un mes a experimentar continuos cortes de energía. Se cerraron fábricas de forma temporal o comenzaron a producir en ciertas horas del día a modo de racionamiento energético. Todo ello, debido a la escasez de carbón.

También se han cancelado los espectáculos de luces anuales; los residentes de las zonas más industrializadas han vivido continuos apagones y desde el Gobierno chino han pedido a las industrias que limiten su consumo energético. En consecuencia y para lograr llegar al abastecimiento necesario, se ha aumentado la producción en las minas de carbón del interior de Mongolia. Claro está, con el consiguiente aumento de las emisiones de Carbono.

En India, las existencias de carbón están bajo mínimos. Desde el ministerio de Energía han priorizado el suministro energético en la capital, Dehli, mientras que en otras zonas como Punjab ya están en marcha cortes programados que duran hasta seis horas. Según la Autoridad Central de Electricidad de India, casi el 80% de las plantas de carbón del país se encuentran en una situación crítica debido, según dicen, a una mala planificación y a una falta de previsión de almacenamiento. También a las fuertes lluvias monzónicas que han afectado a la minería del carbón en el país asiático.

En Europa; España, Francia e Italia han, al menos, duplicado, y en algunos casos casi triplicado los precios de la energía desde diciembre de 2020. Desde la Unión Europea ya se ha planteado la posibilidad de comprar, entre todos los países de la Unión, suministros de gas de emergencia. Aunque desde la UE son conservadores ante esta decisión, y esperan que Rusia cumpla su promesa de aumentar el suministro de gas en el mercado a corto plazo y los precios regresen a niveles más estables.

torres de electricidad. Gran apagón, blackout

Suiza y su Gran Apagón

Por su parte, Suiza también ha advertido recientemente de un peligro de apagón dentro de sus fronteras. Así informa la agencia de noticias Reuters sobre el peligro de apagón suizo en 2025. Motivado, en este caso, por una crisis de suministro entre las fronteras, otra de las claves de este asunto. Suiza advierte que podría sumergirse en la oscuridad durante dos días en 2025 si no consiguen un amplio acuerdo de electricidad con la UE que garantice un flujo fluido de energía. Tratados como este entre Berna y Bruselas son vitales para países con mayor dependencia energética.

De hecho, por la dependencia del país alpino de la red eléctrica europea, Suiza ya prepara un plan de autoabastecimiento similar al austríaco.

Pero ¿por qué se habla tanto del 2025? En este año entrarán en vigor las nuevas normas europeas que exigirán a los operadores de redes de transporte que mantengan el 70% de las redes transfronterizas libres para el comercio de electricidad dentro de la UE. Con la conocida como “regla del 70%”, países como Suiza, más dependiente energéticamente, podrían vez cómo se reduce de forma drástica su capacidad de importación de suministros.

Estados Unidos, a la expectativa. Reino Unido, ralentiza su producción

En Estados unidos se teme que el problema energético llegue a sus costas, mientras el precio de la gasolina ha aumentado significativamente y el precio del gas ya se ha incrementado un 47% desde agosto hasta ahora. En Reino Unido se teme una crisis energética que provoque desaceleraciones en la producción y cierres parciales de fábricas.

La National Grid, una de las principales compañías energéticas de Reino Unido, ha informado recientemente que el riesgo de cortes energéticos ha aumentado este invierno debido al cierre de varios reactores nucleares y al incendio de un cable de alta tensión submarino que importaba electricidad desde Francia.

Hasta el momento, en la mayoría de estos escenarios asistimos a una crisis más de precios que de suministro, aunque no podemos olvidar los cortes energéticos de China o India.

Antecedentes de blackouts

Algunas voces apuntan a que no es tanto un problema de suministro como de posibles ciberataques a las redes eléctricas, tormentas solares o fenómenos atmosféricos adversos, otras amenazas añadidas. Estas son, de hecho, amenazas que llevan años encima de la mesa de gobiernos e instituciones militares.

En 2015, Ucrania sufrió un ciberataque a su red eléctrica. Este mismo año, Estados Unidos también sufrió un ciberataque a su red de oleoductos. El 8 de enero de 2021, Croacia sufrió un fallo en una subestación, provocando una caída de frecuencia, que pudo haber dejado a oscuras a una buena parte de Europa.

Y hay más. El pasado 9 de octubre, Líbano sufrió un apagón energético de dos días debido a que sus dos principales centrales eléctricas se quedaron sin combustible, lo que, unido al colapso financiero persistente, ha sumido al país en una crisis aún más profunda. En el Líbano, llueve sobre mojado. Son habituales los cortes energéticos programados, normalmente en medianoche, pero no habían durado días completos como el último.

Escena de la serie El colapso, disponible en Filmin.
Escena de la serie El colapso, disponible en Filmin.

Las renovables ¿Las grandes salvadoras?

Con el carbón bajo mínimos y las restricciones que plantean los estados a su uso en línea con las medidas de protección del planeta, las energías renovables e hidroeléctricas se presentan como las grandes salvadoras. Un nuevo sector en auge que enriquecerá a otros tantos, y no lo hará sin contaminar, no nos engañemos…

Por lo pronto, los productores de renovables, que no son otros que (en su mayoría) los mismos del carbón disfrazados de green lovers, ya han entrado este año en la lista Forbes de las mayores fortunas del país. Un cambio de modelo energético que seguirá enriqueciendo al capital concentrado en muy pocas manos.

Capitalismos aparte, el caso es que el suministro quizá pueda estar garantizado por una u otra vía durante años, pero ¿están los sistemas eléctricos preparados para otras amenazas? ¿Una tormenta solar, fenómenos atmosféricos catastróficos masivos o ciberataques a las redes eléctricas? ¿Sería necesario poner encima de la mesa estas amenazas y trazar un plan de autoabastecimiento general? ¿O es necesario cambiar el modelo de forma drástica? ¿Nuestra forma de vida es sostenible?

¿Tú cómo lo ves? Si te apetece, cuéntanos en comentarios.

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