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‘Siempre nos quedará mañana’ o el acto subversivo de querer una vida

El BCN Film Fest nos trae fuera de concurso un torbellino. SIEMPRE NOS QUEDARÁ MAÑANA (C’è ancora domani), el debut en la dirección de la cómica, autora y cantante Paola Cortellesi ha arrasado en la taquilla (5,5 millones de espectadores en Italia  han visto la película, que se distribuirá en salas en 18 países ) y está nominada a 19 premios Davide de Donatello incluyendo mejor actriz, actor, guion, dirección novel, actrices y actores de reparto, fotografía, montaje, música, sonido.

Cartel de Siempre nos quedará mañana.
Cartel de Siempre nos quedará mañana.

Siempre nos quedará mañana: mujeres en la posguerra

Cortellesi rinde homenaje al cine clásico italiano, al neorrealismo y a la commedia all’italiana (vemos guiños a De Sica, Dino Risi, Monnicelli) pero subvierte sus códigos para proponer un inequívoco mensaje feminista que haga reflexionar sobre la cultura patriarcal y la violencia contra las mujeres, un tema que no sólo es vigente, sino que es una llamada urgente a la acción, en la Italia de 2024, en la que hay un feminicidio cada 72 horas. Si algo destaca sobremanera en la película, son las interpretaciones exquisitas de todo el elenco, dotando a los personajes de vida y múltiples matices en torno a un registro cómico que es donde se desenvuelve con gracia la directora y protagonista.

Cortellesi interpreta a Delia, una madre que lucha por sacar adelante a su familia en la dureza de la posguerra. Tras veinte años de fascismo, las mujeres italianas ni votaban ni soñaban con intervenir en política, estaban relegadas a la esfera privada de la vida familiar, en la que ni el cura podía interceder por ellas. A pesar de su violento marido, sin oficio conocido, y su suegro machista, que lleva años sin levantarse de la cama, Delia se multiplica para cuidar de sus tres hijos y de los dos hombres adultos que también están a su cargo.

La escena inicial, con la maravillosa canción Aprite le finestre, nos descubre un mundo en blanco y negro, donde la mater familias se multiplica haciendo trabajillos mal pagados para que a los suyos no les falte lo fundamental y ahorrando para lo que pueda pasar. Se respira la miseria de Roma tras la 2º Guerra Mundial y las rencillas aún son patentes en el vecindario. Delia asume la violencia, el menosprecio y maltrato de su marido, el abuso de su suegro, la desafección de sus hijos varones y el desprecio de su hija mayor, como si eso fuera lo natural en su vida de mujer madura. Aun así, no hay bofetada que borre su sonrisa de la cara.

Delia a la derecha junto a su amiga la tendera. Siempre nos quedará mañana..
Delia a la derecha junto a su amiga la tendera. Siempre nos quedará mañana.

¿Cómo gestionar la información del maltrato hacia las mujeres?

Ésa es la fortaleza de SIEMPRE NOS QUEDARÁ MAÑANA, la película juega al contraste de la violencia con la comedia y apuesta de manera valiente por un enfoque no realista, distanciándose del código neorrealista. Presenciamos un acto de machismo y abuso en cada escena que Cortellesi comparte con Valerio Mastandrea, que interpreta a su marido, Ivano, y es la reacción de Delia, robótica, como una muñeca, asumiendo que la violencia es parte de su trabajo como mujer, lo que hace que la escena resulte durísima, aunque no veamos golpes o gritos.

La reiteración de la violencia es tan habitual, que los hijos saben perfectamente cuando se tienen que retirar de la habitación porque su padre va a castigar físicamente a su madre; también las vecinas sentadas en la plaza, asisten como testigos silentes del maltrato que sufre Delia. Incluso el soldado afroamericano (las fuerzas de liberación aún no han abandonado Roma) que persigue la amistad de Delia, observa los moratones, pero no sabe cómo gestionar esa información a pesar de su buena intención. Y en 2024, ¿se sabe cómo gestionar la información del maltrato hacia las mujeres?

Los únicos momentos de sosiego de Delia son en compañía de su amiga la tendera, confidente y cómplice, que parece ser la única que disfruta de un matrimonio feliz. Muy interesante la relación de Delia con su hija mayor, Marcella, que siente más asco por cómo Delia recibe los golpes que porque su padre golpee a su madre, y en su ansia de huir de la miseria de su familia, es incapaz de detectar las banderas rojas en su prometido. Afortunadamente, el incondicional amor de su madre la salvará de un marido machista de clase media y Marcella se redimirá apoyando a su madre en el emocionante clímax de la película

Paola Cortellesi y Valerio Mastandrea en Siempre nos quedará mañana.
Paola Cortellesi y Valerio Mastandrea en Siempre nos quedará mañana.

Siempre nos quedará mañana: un reparto en estado de gracia y un guion maravilloso

Cortellesi propone un retrato pormenorizado la vida del ama de casa que se sacrifica por su familia, trabaja a destajo como un animal de carga y tolera las vejaciones con una sonrisa, pero su jugada maestra es conseguir que el público se trague esta píldora, endulzada con una banda sonora espectacular y salgan con el activismo subido, como si hubieran visto un documental. Es al salir del cine cuando podemos reflexionar por qué países con alto índice de desarrollo presentan cifras insoportables de feminicidios y violencia contra las mujeres.

Italia está en el número 79 del Índice Global de la Brecha de Género (informe que proporciona el foro económico mundial), a la cola de los países europeos según este ranking y con un gobierno posicionado en contra de la libertad de las mujeres y no tomándose en serio la violencia machista.

En este contexto, aún habrá quien le pida a Cortellesi que cuente una historia más densa y compleja, como si sólo hubiera una manera de hacer cine de autor, como si no fuera suficiente hacer una radiografía del machismo estructural y conseguir que millones de personas entiendan la raíz de la violencia de género, la desigualdad salarial, a la vez que disfrutan de unos actores en estado de gracia y de un guion inteligente

Cortellesi ha invocado un milagro, ha llevado al público a las salas de manera masiva para poner un espejo ante ellos y que lleguen por sí mismos a la conclusión de que estos lodos vienen de aquellos polvos. La violencia flagrante contras las mujeres que se vive hoy no surge de la nada, sino de la herencia patriarcal que nunca se ha cuestionado con firmeza. De chanzas machistas que se han tolerado por un respeto mal entendido a los mayores. Al situar la acción en 1946, evita que algunos ofendiditos clamen al cielo, aunque la intención de Cortellesi, manifiesta sin ser panfletaria, es hacerse eco del pasado para advertir sobre el presente.

Delia con su familia en Siempre nos quedará mañana.
Delia con su familia en Siempre nos quedará mañana.

Siempre nos quedará mañana:

Una de las escenas más llamativas de SIEMPRE NOS QUEDARÁ MAÑANA, es la primera paliza que Ivano propina a Delia, porque Delia obsequia a sus hijos con una chocolatina, regalada por el soldado norteamericano. La tensión creciente en la conversación (en la que Delia se excusa e intenta justificar el hecho de llegar a casa con una chocolatina y que para Ivano es un ultraje más, merecedor de un castigo irracional), se resuelve con una violencia coreografiada a cámara lenta, como un baile con la sublime canción NESSUNO que popularizó Mina, ahora en una versión de Musica Nuda.

Un acierto de Cortellesi, que explica en el coloquio posterior a la película que para ella la mejor manera de narrar la tragedia es a través del humor, como hicieron Troisi o Benigni, porque la vida no es monocroma.

El baile en la escena de la agresión nos distancia de la saturación de imágenes violentas a las que estamos expuestos 24 horas al día. Sin duda, el alcance de la escena y su repercusión emocional se multiplica al evitar el enfoque realista de la misma. El contraste entre la letra de la canción romántica que canta a un amor eterno, y la realidad infame del matrimonio de Delia, causan más dolor y congoja que escuchar sus gritos en pantalla o ser testigos de golpes reales.

Cuando parece que no hay salida para Delia más que el suicidio, como le dice su hija mayor, avergonzada de que su madre tolere su vida perra, llega una carta que será un pasaporte a la libertad. La carta que lo cambiará todo, el inicio de una nueva vida. La Libertad que las italianas comenzaron tímidamente a disfrutar desde el 2 de junio de 1946, el sufragio universal. No existió carta de amor más hermosa que el ser reconocidas como seres humanos de pleno derecho.