‘Tank Girl’ (No Digas que no te lo Advertimos)

Sergio Márquez

 Es Australia en un futuro no muy lejano, y todo atisbo de civilización parece haberse ido a la mierda. El mundo está plagado de criaturas mutantes sedientas de sangre, tiránicas unidades paramilitares, y demás dislates que quieren verte muerto o, al menos, profundamente humillado. Y en estas que una chica con pinta de punky va por ahí montada en un tanque armando la de Dios. “Tank Girl” es una bomba dormida a punto de reactivarse. Te ofrecemos tres sencillos consejos para que no te pille de sopetón.

1. Tank Girl. Entérate de dónde vino…

 “Tank Girl” fue creada por dos amigos en el mohoso piso que compartían en Worthing (un pueblo del Condado de Sussex, Inglaterra), Alan Martin y Jamie Hewlett, cuando apenas se les había pasado el acné.

 La revista “Deadline” se encargó de su lanzamiento en octubre de 1988. Posteriormente, sus derechos de publicación pasarían a la editorial norteamericana “Dark Horse”, famosa por “Hellboy”, “Sin City” o “Grendel”.

 Desde el primer momento, “Tank Girl” se convirtió en un icono transgresor, llegando a aparecer su efigie en protestas públicas contra el gobierno de Margaret Thatcher. En palabras de sus propios creadores, Tank Girl era “Thelma y Louise” antes de “Thelma y Louise”, “Mad Max” diseñada por Vivienne Westwood, y “Action Man” por Jean-Paul Gaultier. Casi nada.

 Alan Martin ha llegado a ser conocido casi exclusivamente por su primera creación (además de por su entrada y salida de comunas hippies), y Jamie Hewlett se ha hecho todavía más popular por el diseño de los miembros de la banda virtual “Gorillaz, que bien podían haber salido de alguna de las páginas de “Tank Girl”.

 Finales de los 80 y principios de los 90 fue la mejor puta época para los cómics, ¿o no?

2. …y de qué va la movida

 La historia es la siguiente: en una Australia postapocalíptica, Tank Girl es una cazarrecompensas que va por ahí realizando misiones a bordo de un tanque repleto de armas de toda índole, con un cigarrillo en la boca, el pelo rapado, y en sujetador.

 Tank Girl es un harpa sin cuerdas, un ángel sin alas, una amapola en llamas; el tipo de persona que te pide un desodorante roll-on y te lo devuelve lleno de vello púbico. Y como le toques las narices, te agranda los huevos hasta reventártelos con un arma química, o te convierte en mermelada de gilipollas con un misil nuclear.

 Sus peripecias son narradas de manera episódica. Estas comienzan de manera tan abrupta como terminan, en cinco o seis páginas, a cuál más absurda y surreal. Y es que “Tank Girl” es a los cómics lo que bandas como “Bratmobile” o “Bikini Kill” a la música: una inyección de adrenalina al más puro estilo riot grrrl, descarnada, violenta, y sin florituras.

 En tan solo su primer volumen se carga a una banda de canguros mutantes, estrella una nave en la que van dos párrocos espaciales anunciando la segunda venida de Cristo, se realiza una cirugía vudú para parecerse a Barbi Benton, provoca el suicidio de su antiguo sargento, mutila a unos ninjas viajeros en el tiempo, le roba el albornoz con el que descansó Dios en el séptimo día de la Creación a un tal Indiana Potato Jones, engaña al Diablo, y etc., etc.

No lo solo de Nirvana vive el grunge

 A su alrededor orbitan una serie de personajes no menos estrafalarios: Booga, el canguro mutante al que se beneficia; Stevie, su amigo aborigen; Camp Koala, un peluche viviente y homosexual, Jetgirl; una mecánica fan de Rod Stewart; y Sub Girl, una piloto de submarinos descrita como una flor hermosa en el wáter; entre otros.

 Los cómics de Tank Girl tienen una marcada estética grunge, tanto en su publicación original en blanco y negro como en posteriores reediciones a color. Los dibujos de Jamie Hewlett son fácilmente reconocibles por su singular estilo, su caótica distribución de las viñetas, y sus imágenes de corta y pega (el equivalente gráfico a un sampleado musical).

 También es característico su marcado humor negro, presente hasta en los más mínimos detalles de cada página, y su desdén por el buen gusto en general.

3. Abrázala, porque vuelve

 Hace un año y pico salió la noticia de que Margot Robbie había comprado los derechos para producir (y quién sabe si protagonizar) la próxima película de Tank Girl. En una época en la que el post-feminismo ha calado tanto en la cultura pop, podría significar un soplo de aire fresco, un personaje femenino genuinamente anárquico y antiautoritario. Tan solo esperemos que nuestra exacerbada preocupación actual por las formas no termine por aguar el brebaje, o quitarle algo de su antigua potencia.

Tráiler de la fallida adaptación que hicieron en el 95 con Lori Petty, Malcom McDowell y Naomi Watts

 La primera etapa del personaje fue reunida en castellano en un lustroso tomo a cargo de “Norma Editorial”, en abril de 2015.

 “Tank Girl” es nitroglicerina en papel, un cómic indispensable para toda estantería que se precie.

 Volverá a dar que hablar, y mucho.

 Hacednos caso.

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Redacción Las Furias Magazine
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