‘Todo lo otro’: de lo que no se habla, pero existe

Abril Zamora traslada a la televisión una historia cuasi autobiográfica donde ella misma, además de dirigir, encarna el papel protagonista de Daphne. Todo lo otro, es una serie de 8 episodios de media hora donde la atropellada y realista vida de la protagonista atraviesa la piel de la audiencia sin anestesia.

Desde 2010 en adelante, la visibilización del colectivo trans en los medios de comunicación ha aumentado. No obstante, esta mayor representación del colectivo no ha conllevado una imagen positiva del mismo. La construcción de personajes trans ha estado normalmente envuelta de estereotipos y tropos comunes. Esta representación canónica, en lugar de favorecer la inclusión del colectivo en la sociedad, ha provocado que se genere en algunas ocasiones un fetiche y en otras, una mayor discriminación hacia estas personas.

Abril Zamora en, Todo lo otro.
Abril Zamora en, Todo lo otro.

Pasos pequeños pero firmes

Aunque la evolución de la representación del colectivo trans es lenta, hay que destacar diversas obras audiovisuales que transgreden la imagen tradicional. Películas como Lingua Franca (Isabel Sandoval, 2017), representan la intersección de categorías como es la migración, la etnia y la identidad de forma exquisita.

Otras series de televisión como Pose (FX, 2018-2021) han significado un punto de inflexión en la inclusión del colectivo en narrativas audiovisuales.

En el ámbito español es con la serie Veneno (Atresmedia, Suma Latina, 2020) con la que los personajes trans dejan de estar relegados a papeles secundarios y se convierten en protagonistas. Pero es con Todo lo otro donde la representación del colectivo se integra con naturalidad en narrativas comúnmente cisheteronormativas.

Abril Zamora lleva a la plataforma HBO Max una historia realista y honesta sobre la vida de Daphne, una mujer trans que, como cualquier otra persona, tiene problemas con su pareja, con su trabajo y sus amistades.

Aunque la identidad trans de la protagonista siempre es mencionada, se hace desde la perspectiva de una mujer trans. Como un rasgo más de su personalidad. Se aleja de la fetichización, de la espectacularización y de las narrativas negativas detonadas por su identidad. Y es que todas las preocupaciones de Daphne son como las de todo el mundo, siendo esto el mayor acierto de la teleserie.

Sin perpetuar o acercarse a lo heteronormativo, Abril Zamora pone en pantalla una realidad que acerca la audiencia al colectivo a través de la risa y la cotidianidad.

Juan Blanco y Abril Zamora en Todo lo otro.
Juan Blanco y Abril Zamora en, Todo lo otro.

La vida real en pantalla, una tendencia al alza

Así como ha existido un auge de series de televisión de ficción desde las cuales la audiencia se abstraía de su realidad, en la actualidad han emergido las teleseries más realistas.

Producciones como Fleabag (Amazon Prime, 2016) han destacado entre las series más llamativas del siglo XXI. En este caso, la protagonista no destaca por sus éxitos o rasgos más atractivos, sino que se convierte en el centro de atención por sus mayores tropiezos y problemas vitales. Siendo estos representados además con un toque de humor.

En España es con la galardonada Vida perfecta (Movistar+, 2019) con la que se refleja desde una perspectiva feminista y muy realista, la situación que muchas mujeres experimentan en su día a día.

Con la presente Todo lo otro, se pone el foco en la protagonista Daphne desde una perspectiva mucho más diversa. Los problemas de Daphne son tan cotidianos y comunes en la vida real que cualquier persona de la audiencia puede identificarse con ella.

Gracias a esto, se fomenta la identificación espectatorial desarrollada por el psicoanálisis. Identificación espectatorial que hace referencia a la capacidad de la audiencia de ponerse en el lugar y empatizar con el personaje de ficción. En las obras audiovisuales donde se representaban a personaje trans, esta es una de las cuestiones más preocupantes.

Y es que el hecho de construir a un personaje trans con narrativas alejadas de la realidad de la mayoría de la audiencia, fomenta que la sociedad también se aleje de dicho colectivo. De hecho, uno de los rasgos más destacables a nivel narrativo es el uso de la voz en off de la protagonista para narrarlo todo. Esta narración traslada a la audiencia a un lugar donde poder ver a la protagonista desde su propia visión. No observando al personaje trans, sino mirando a través de su propia mirada y pensamientos.

Gracias a la producción de Abril Zamora, el colectivo se acerca a la audiencia de forma natural. Desde las situaciones más desastrosas y al mismo tiempo cómicas que vive la protagonista.

El humor como forma de canalizar lo doloroso es uno de los rasgos más comunes en el ser humano. Es por ello que se destaca como habilidad exquisita la de poder trasladar estas situaciones dramáticas a la pantalla, generando a su vez, la risa más espontánea.

Todo lo otro. ©Virginia Martin Chico

La sociedad neoliberal y el vacío existencial

Otro de los rasgos compartidos entre las series de este tipo de formato, es la crítica y reflexión al vacío existencial que muchas personas sufren en la actualidad.

Todo lo otro esboza un contexto social real y actual. Donde el individualismo y egoísmo se han convertido en una epidemia más grave que el virus. Donde las pantallas han permeado todas las terrazas e incluso las camas, alejando a toda persona que se sienta delante.

Al igual que el trabajo, se ha convertido en motivo de desdicha, en lugar de fomento de la pasión por lo que a una persona le gusta hacer. Porque, ¿qué tendría de malo si la aspiración de alguien fuera convertirse en payasa? Que en la sociedad actual no encajaría. Una sociedad dividida en cajas estrechas donde poder meter a cada persona según su identidad o gustos. Una sociedad que ya Charles Chaplin dibujó y vaticinó como peligrosa en Tiempos modernos (1936).

En una época donde el existencialismo vuelve a ponerse de moda, la audiencia agradece poder sublimar sus propios problemas observando las penurias que viven otras personas. Es un hecho para pararse y reflexionar.

Como decía el refrán, mal de muchos, consuelo de tontos. Porque como bien dice la protagonista Daphne, quizás tengamos un trabajo que no nos llene, una pareja que nos ha dejado, pero es que además, también está todo lo otro.  

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