Zen’nō, de Karen Andrea Reyes: cuando el futuro deja de pertenecer al ser humano
La ciencia ficción lleva décadas preguntándose qué ocurrirá cuando la tecnología deje de ser una herramienta para convertirse en una forma de existencia. Sin embargo, pocas novelas recientes se atreven a recorrer ese camino con la radicalidad de Zen’nō, de la escritora colombiana Karen Andrea Reyes. Publicada originalmente en 2020 y recuperada en España por Orciny Press en 2023, la obra se sitúa en ese territorio donde el ciberpunk, el horror cósmico, el misticismo y la filosofía poshumana dejan de ser compartimentos estancos para fundirse en una misma experiencia literaria.
Lejos de ofrecer una distopía convencional, Zen’nō plantea una pregunta mucho más incómoda: ¿qué ocurre cuando la humanidad deja de ser el centro del universo? La novela imagina un futuro en el que unos misteriosos espejos negros aparecen en las principales ciudades del planeta anunciando la llegada de una inteligencia capaz de reescribir la realidad. A partir de ese instante, la frontera entre lo humano, lo tecnológico y lo espiritual comienza a desdibujarse hasta desaparecer.
Karen Andrea Reyes no construye una narración lineal ni busca acomodar al lector. Su novela avanza mediante fragmentos, perspectivas múltiples y saltos temporales que recuerdan más a un mosaico que a una estructura tradicional. Esa elección formal no responde únicamente a un ejercicio de experimentación: la propia forma del relato reproduce el mundo que describe, un universo donde el tiempo deja de ser una línea recta y la identidad ya no puede entenderse como algo fijo.

Zen’nō: la tecnología como religión
Una de las mayores virtudes de Zen’nō reside en su capacidad para desplazar el debate tecnológico hacia un terreno profundamente filosófico. En lugar de preguntarse únicamente qué pueden hacer las inteligencias artificiales, la novela cuestiona qué sucede cuando estas ocupan el lugar que durante siglos perteneció a los dioses.
El resultado es una obra donde el transhumanismo no aparece como una promesa futurista de mejora corporal, sino como una transformación espiritual de enorme complejidad. La tecnología deja de ser un conjunto de máquinas para convertirse en un nuevo lenguaje religioso capaz de reorganizar la realidad, la memoria y el propio concepto de existencia.
En este sentido, Reyes dialoga con referentes como Philip K. Dick, William Gibson o China Miéville, pero evita la tentación del homenaje. Su universo posee una identidad propia, profundamente latinoamericana, donde el pensamiento místico convive con la especulación científica sin necesidad de justificar esa convivencia.
Zen’nō: el cuerpo como campo de batalla
Si algo caracteriza a Zen’nō es la importancia del cuerpo. No como simple soporte biológico, sino como espacio donde se libran los conflictos políticos, tecnológicos y existenciales de la novela.
Los cuerpos mutan, se fragmentan, se expanden y se transforman continuamente. Hay momentos cercanos al body horror, pero el horror nunca busca el impacto gratuito. Cada alteración física refleja una pregunta más profunda sobre la identidad: ¿seguimos siendo nosotros cuando nuestro cuerpo deja de respondernos? ¿Existe una esencia humana o únicamente una sucesión de transformaciones?
Esta dimensión corporal conecta especialmente con algunos debates contemporáneos sobre biopolítica, vigilancia tecnológica y control de la subjetividad. La novela no ofrece respuestas sencillas, pero sí obliga al lector a cuestionar muchas certezas que solemos dar por sentadas.
Gracias a personajes tan fascinantes, realistas y profundamente humanos como Mezzanine, Tea, Iván Darío o Cira, Karen Andrea Reyes consigue que nos identifiquemos con los conflictos y las reflexiones que atraviesan la novela. A través de ellos nos adentramos en un universo tecnoorgánico, gobernado por estructuras circulares de poder, donde la irrupción de un dios tecnológico deja de parecer una idea descabellada para convertirse en una posible respuesta a esa necesidad de salvación y de sentido que la humanidad ha perseguido desde sus orígenes.
Zen’nō: una ciencia ficción que no pide permiso
Durante demasiado tiempo se ha asociado la ciencia ficción latinoamericana con una posición periférica respecto al canon anglosajón. Obras como Zen’nō demuestran precisamente lo contrario.
Karen Andrea Reyes escribe desde un imaginario propio, sin necesidad de reproducir los modelos clásicos del género. Su novela incorpora elementos del weird, del horror metafísico y de la tradición filosófica para construir una propuesta que desafía las etiquetas convencionales. De alguna forma, Zen’nō amplia los límites de la ciencia ficción contemporánea y explora formas narrativas alejadas de la linealidad más habitual.
Su lectura exige atención y cierta disposición a perderse. No es una novela pensada para consumirse con rapidez ni para ofrecer todas las respuestas. Al contrario: encuentra buena parte de su fuerza precisamente en aquello que decide no explicar del todo.

Karen Andrea Reyes: una nueva generación de voces latinoamericanas
Resulta especialmente interesante que una autora nacida en 1995 haya construido una propuesta tan ambiciosa desde su primera novela. Reyes forma parte de una generación de escritoras latinoamericanas que están ampliando los límites de la literatura fantástica y de ciencia ficción.
Autoras como Liliana Colanzi, Giovanna Rivero o Solange Rodríguez Pappe han demostrado que el género puede dialogar con el horror, la memoria, el colonialismo o la tecnología desde perspectivas alejadas de los modelos anglosajones. En ese contexto, Zen’nō ocupa un lugar singular por su apuesta decidida por el poshumanismo y la especulación filosófica.
En sus páginas conviven preocupaciones muy contemporáneas —la inteligencia artificial, la vigilancia, la transformación digital o el colapso de las identidades— con cuestiones que acompañan al ser humano desde hace siglos: el miedo a la muerte, la búsqueda de sentido y el deseo de trascender nuestros propios límites.
Quizá esa sea la gran virtud de Zen’nō: hablar del futuro sin dejar de hablar del presente.
Zen’nō: una experiencia más que una novela
Leer Zen’nō implica aceptar que no todo debe comprenderse inmediatamente. Hay libros que funcionan como mecanismos narrativos perfectamente engrasados y otros que aspiran a convertirse en experiencias sensoriales, filosóficas y emocionales. La novela de Karen Andrea Reyes pertenece claramente al segundo grupo.
No pretende tranquilizar al lector, sino desestabilizarlo. Invita a abandonar las categorías tradicionales desde las que solemos interpretar la ciencia ficción y propone una inmersión en un universo donde la tecnología ya no representa únicamente progreso, sino también espiritualidad, mutación, incertidumbre y transformación constante.
En un momento histórico marcado por el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial y la creciente dependencia tecnológica, Zen’nō resulta sorprendentemente pertinente. No porque intente predecir el futuro, sino porque nos obliga a preguntarnos qué parte de nuestra humanidad estamos dispuestos a conservar cuando el futuro llegue antes de lo esperado.
Quedáis avisadas de que Zen’nō, aunque en un primer momento pueda intimidar, os atrapará inevitablemente y jamás podréis deshaceros de él. Os aseguro que, tiempo después de leerlo, seguiréis sintiendo esa extrañeza, inquietud y sensación de revelación que permanecen cuando una novela ha conseguido cambiar para siempre nuestra forma de mirar el mundo.
