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‘Anatomía de una caída’, un thriller judicial impactante con una Sandra Hüller colosal

La película ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes se estrenó en la Sección EFA. Anatomía de una caída (Anatomie d’une chute) llegará a las salas el próximo 6 de diciembre. Un thriller dramático y judicial dirigido por Justine Triet que disecciona la muerte de Samuel para decidir, ¿asesinato o suicidio?

Cartel de Anatomía de una caída.
Cartel de Anatomía de una caída.

Sandra (Sandra Hüller) es una escritora alemana que vive con su marido Samuel (Samuel Theis) y su hijo Daniel (Milo Machado Graner) en una casa perdida en los Alpes franceses. Un lugar inhóspito y con un manto blanco de nieve que lo cubre todo, convirtiéndose en un escenario al más puro estilo Fargo (Joel Coen, 1996) para un thriller psicológico brillante. En este caso es Samuel el que se precipita al vacío y muere, siendo este descubierto por su hijo. No obstante, la caída es interpretada como una muerte sospechosa. ¿Fue homicidio o suicidio?

El thriller de Justine Triet, junto a Arthur Harari en el guion, se convierte en una película judicial de lo más elaborada, con una subtrama íntima y afectiva excepcional que termina dando forma a la película merecedora de la Palma de Oro en Cannes. Para ello, es imprescindible el sobresaliente trabajo de la protagonista Sandra Hüller, ya conocida en anteriores películas de la directora como El reflejo de Sibyl (2019).

Justine Triet es una directora de cine francés que ya había realizado películas como Los casos de Victoria (2016) o la ya mencionada El reflejo de Sibyl (2019), con estrellas reconocidas como Virginie Efira en ambas, o Adèle Exarchopoulos en la última. Una cineasta que siempre se ha rodeado de grandes actrices, y que en esta última recupera a Sandra Hüller – también de su anterior cinta de 2019 -, y la coloca en primera fila para convertirse en la protagonista indiscutible de su obra maestra Anatomía de una caída. Gracias a ello, obtiene el premio a la Mejor Película en el Festival de Cannes 2023, y es nominada a Mejor Película, dirección, actriz y guion en los Premios de Cine Europeo.  

Justine Triet junto a los protagonistas de Anatomía de una caída.
Justine Triet junto a los protagonistas de Anatomía de una caída.

Anatomía de una caída: Sandra Hüller brilla con luz propia en una interpretación estelar

Tal y como se ha mencionado anteriormente, el trabajo de Sandra Hüller en su papel protagonista es inconmensurable. En casi 3 horas de película, la construcción – y deconstrucción -, psicológica de Sandra es grandiosa. Una mujer alemana, que se marcha a vivir con su marido a los Alpes y tiene que sobrevivir en inglés donde solo se habla en francés. Un idioma que ni tan siquiera es su idioma nativo, pero que le permite al menos comunicarse con la mayoría. Este aspecto, aunque pueda parecer nimio, se convierte en una pieza esencial de la película, elaborada y encajada en la narrativa de forma cuidada y acertada.

Por otro lado, Sandra se dedica a escribir – al igual que la protagonista de su anterior película El reflejo de Sibyl -. Un trabajo nada sencillo que absorbe muchísimo tiempo de su vida personal y que, además, es cuestionado todavía más por el simple hecho de ser mujer. La perspectiva feminista en este sentido es impecable, junto a otros pequeños detalles a lo largo de la cinta que evidencian la formación de la cineasta en perspectiva de género, así como su implicación en llevarla a cabo en su cine.

En esta línea, aparece el último rasgo esencial de Sandra: es esposa y madre. Ser mujer, madre y esposa ha sido siempre el triángulo hegemónico establecido para la identidad femenina. Sin embargo, en este caso la identidad de la protagonista no se rige por los mandatos normativos, sino que rompe todos los esquemas buscando siempre su propio bienestar.

En este sentido, el papel de su hijo Daniel es imprescindible, dado que cuando tenía 4 años tuvo un accidente que le dejó prácticamente ciego. Un personaje que aparentemente puede ser interpretado como dependiente de su padre y madre, pero, sin embargo, este se demuestra como una persona totalmente formada e independiente, capaz de tomar sus propias decisiones.

Una piedra angular en todo el argumento de la película que evoluciona de forma brillante, gracias también al brutal trabajo de su pequeño pero inmenso actor Milo Machado Graner, junto al entrañable perro que siempre le acompaña. Este, además, se ve también representado a través de su propia música diegética, cuando va tocando el piano a lo largo de todo el largometraje y aporta una atmósfera sensacional.

 Milo Machado Graner en Anatomía de una caída.
Milo Machado Graner en Anatomía de una caída.

Anatomía de una caída: la disección de un matrimonio en caída libre

Hay múltiples películas que ponen el centro los análisis pormenorizados de los matrimonios normativos – hombre y mujer blancos -. Una de las más destacadas de la última década por su gran realismo y crudeza es Historia de un matrimonio (Noah Baumbach, 2019). Sin embargo, ¿qué ocurriría cuando este matrimonio representado se diseccionara sin estar el marido presente? En Anatomía de una caída la disección de la relación entre Sandra y Samuel va resquebrajándose poco a poco dejando ver todos los huecos que la conforman, siempre a través de las declaraciones de ella, y por supuesto, de las interpretaciones del resto.

En la palestra del juicio por la muerte de Samuel no solo se encuentra Sandra, sospechosa de asesinato, sino que toda su relación y vida familiar se pone ante los ojos de la jueza, los abogados y el jurado, para evaluarla y tomar una decisión sobre los hechos acaecidos, así como el futuro de la protagonista.

Alice Diop ya estrenó el año pasado en el mismo SEFF su gran película Saint Omer (2022), donde en un formato similar a la francesa vemos el juicio de Laurence Coly – basado en hechos reales -. En ambas películas vemos cómo las dos mujeres son juzgadas mientras observamos en primera fila todas y cada una de las declaraciones y procedimientos que se llevan a cabo para resolver el caso. Los testimonios de los/as testigos se convierten en el hilo narrativo principal que entreteje un relato redondo. Pero las relaciones afectivas y las emociones de la protagonista sirven como cimiento esencial que lo mantiene todo a flote.

Sandra Hüller en Anatomía de una caída.
Sandra Hüller en Anatomía de una caída.

Anatomía de una caída: un thriller judicial donde el afecto se convierte en protagonista

Los thrillers judiciales no son una novedad, ya desde Doce hombres sin piedad (Sidney Lumet, 1957), el público ha podido ser testigo de los procedimientos jurídicos que tienen lugar en la realidad. Sin embargo, Justine Triet tiene la gran habilidad de mezclar el suspense con el drama más afectivo, desde una perspectiva feminista y realista. La crudeza de ciertas secuencias y situaciones no son más que las pinceladas requeridas para aportar todo el realismo que la película necesita. No hay giros narrativos ostentosos, no hay una acción frenética, sino que lo que vemos pasar ante nuestros ojos es, ni más ni menos, que el reflejo de un matrimonio y la disección de este, a través de un juicio.

Gracias a ello la cineasta francesa termina por construir una pieza cinematográfica muy estudiada y trabajada con un resultado excelente. Su mayor virtud reside en el subtexto afectivo y humano tan perfectamente elaborado que sostiene toda la trama judicial. Porque lo racional y lo irracional son indivisibles, la división cartesiana de cuerpo y mente se ha demostrado hoy en un día como algo imposible de alcanzar. Nuestra corporalidad y nuestras reacciones afectivas están directamente relacionadas con lo que pensamos y conocemos.

En el periodismo hay algo que nos enseñan desde primero y es que la objetividad no existe. La neutralidad sí, el contraste de fuentes también. Pero toda decisión tomada por una persona, por un sujeto, es inevitablemente subjetiva. Es por ello que la película de Justine Triet nos ofrece la oportunidad de ver las tripas de un juicio por homicidio desde una mirada totalmente diferente. Las personas espectadoras primero empatizan con sus personajes y posteriormente toman el lugar del jurado del juicio de Sandra. Un asiento en primera fila para observar la anatomía de una caída que, ¿fue suicidio o asesinato?

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