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‘Claroscuro’, de Rebecca Hall: ¿qué ocurriría si la piel de una persona negra pudiera pasar por la de una blanca?

En 2021 se estrenó en el Festival de Sundance la ópera prima de Rebecca Hall. La actriz da el salto a la realización audiovisual y lleva a la pantalla esta joya cinematográfica. Claroscuro es una brillante adaptación de la novela homónima que escribió Nella Larsen en 1929. Un relato perfectamente construido para reflexionar sobre la interseccionalidad de etnia, clase y género.

La actriz estadounidense es conocida por películas como Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, 2008) o El truco final (Christopher Nolan, 2006). Con su película Claroscuro (2021) se estrena como una directora prometedora. El catálogo de la plataforma de Netflix se ve enriquecida con esta pieza que brilla por sí sola. Una joya genuina entre otras obras.

El filme se construye en un formato 4:3 y en blanco y negro. La elección de este tipo de fotografía también ha sido utilizada en la actualidad en otras películas de época como Frantz (François Ozon, 2016). Sin embargo, en la presente Claroscuro (nombre original: Passing), cobra mucho más sentido. Porque lo importante es que no todo es blanco o negro, porque hay una gama de colores intermedias en el espectro que conforman cada identidad. Identidades genuinas y diversas que se ven atravesadas por las categorías que la sociedad les impone. Así como las connotaciones que esto tiene.

El colectivo negro en Estados Unidos, en la época de 1920, estaba discriminado y oprimida en múltiples capas de la sociedad. Provocando que la calidad de vida de las personas pertenecientes a este colectivo dependiera constantemente del escrutinio público. Sin embargo, ¿qué ocurriría si la tez de una persona negra pudiera pasar por la de una blanca? Esto es lo que se denomina passing, y dicho concepto es la piedra angular de la presente cinta.

Tessa Thompson y Ruth Negga en Claroscuro.
Tessa Thompson y Ruth Negga en Claroscuro.

El racismo en Estados Unidos y la construcción del relato desde una perspectiva personal imprescindible

Las miradas hacia las personas pertenecientes a colectivos oprimidos. Una perspectiva recurrente a la hora de seleccionar y enmarcar los planos que dan forma al relato audiovisual. Sin embargo, en este caso, la mirada de la protagonista Irene es aquella que vertebra la historia. A través de planos subjetivos, la cámara se sitúa en la mayoría de los casos en sus ojos. Esta, además, es interpretada por una soberbia Tessa Thompson.  

Con el recurso de la profundidad de campo se construyen planos de una riqueza inconmensurable. Donde es ella la que se sitúa en el centro. Sus sensaciones, emociones e incluso respiración son las protagonistas del relato. La música, en manos de Devonte Hynes, es una pieza imprescindible para el resultado obtenido. Donde cada nota emergida de las teclas del piano pone el acento al flujo narrativo. Instrumento musical cuyas piezas, negras y blancas, son imprescindibles para un resultado sonoro preciso.

El racismo y los linchamientos en los años 20 en Estados Unidos eran, desafortunadamente, muy comunes. Como cantaba Billie Holliday en su brillante y reivindicativa canción Strange Fruit: “Black bodies swinging in the southern breeze. Strange fruit hanging from the poplar trees”. Una pieza cultura tan valiosa como la cinta de Rebecca Hall. Que aborda la temática del racismo a través de una lente que se enfoca y desenfoca con una delicadeza y gusto estético cinematográfico exquisito.

Rebecca Hall durante una pausa del rodaje de Claroscuro. Cr: Emily V. Aragones/Netflix © 2021
Rebecca Hall dando indicaciones a las actrices protagonistas en el rodaje de Claroscuro. Cr: Emily V. Aragones/Netflix © 2021

Claroscuro: la importancia del espectro lumínico y la excelsa dirección de fotografía que la representa

Junto a la música, otra de las claves del magnífico resultado se encuentra de la mano de Eduard Grau. El director de fotografía español es conocido por aclamadas cintas como Quién te cantará (Carlos Vermut, 2018) o Sufragistas (Sarah Gravon, 2015), entre muchas otras. En el filme de Rebecca Hall su trabajo es colosal. La técnica cinematográfica del blanco y negro es tan arriesgada como hermosa. Con un halo pretérito que, en este caso, tiene más sentido que nunca. Porque todo consiste en una gama cromática. Donde no todo es blanco y negro. Y siempre depende de la perspectiva desde la que se observe, del contexto desde el que se aborde. Y a veces, el espectro no es visible para ojos de todo el mundo.

Junto a Irene, aparece el personaje de Clare, la mujer negra que vive haciéndose pasar por blanca. Una situación donde alguien que está oprimida dentro de la sociedad, utiliza ciertos aspectos que la privilegian para vivir de forma más segura, ¿pero más libre? Es una simple cuestión de supervivencia. Clare, es perfectamente encarnada por la actriz Ruth Negga. Nominada en los Premios BAFTA y Globos de Oro en la categoría de Mejor Actriz de Reparto.

Ruth Negga y Alexander Skarsgård en Claroscuro.
Ruth Negga y Alexander Skarsgård en Claroscuro.

Las luces que brillan más allá del espectro visible y la intersección de ellas

Para que las personas brillen con su propia luz es necesario que sus identidades puedan ser reconocidas en la sociedad. Si no son visibles, no existen. Y esto es algo que colectivos oprimidos como las personas negras, LGTBIQ+ o mujeres sufren cada día. Cuando estas categorías intersectan, es mucho más complejo emitir el destello más auténtico.   

Con la película Claroscuro encontramos en Netflix una película deliciosa. Dejando a un lado el morbo o lo sensacionalista en torno al racismo. Rebecca Hall lleva a cabo una obra audiovisual poética y casi literaria. En la misma línea que la obra en la que se basa. La cineasta no solo cuida el subtexto sino la narrativa visual y atmósfera que la envuelve y construye.

El claroscuro en el arte no solo modela las formas de las figuras que esboza. Sino que también es esencial tener en cuenta el cambio de luz que afecta a la composición del cuadro. De hecho, la luz reflejada de los objetos y figuras depende de otros objetos que lo rodean. Lo externo, inevitablemente, afecta a los límites de los sujetos bosquejados. Y es gracias a las distintas tonalidades de grises que componen el espectro, y sus matices, que los contrastes entre blanco y negro son enriquecidos. En la diversidad es donde reside la riqueza. Y la exclusión de ciertos colectivos de la sociedad, no es más que una lacra que sitúa al ser humano en una zona de penumbra donde múltiples personas no pueden brillar por sí solas.  

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