‘El inocente’: el nuevo hit español en Netflix

Silvia Panadero

El inocente (Oriol Paulo y Jordi Vallejo, 2021) es el nuevo hit español de Netflix, basado en la novela homónima del escritor Harlan Coben. La serie está protagonizada por Mario Casas, Aura Garrido, Alexandra Jiménez, Juana Acosta, José Coronado y Miki Esparbé, entre otros.

Un reparto lleno de nombres conocidos en nuestro país con dudosa calidad actoral en ciertos puntos, si se me permite decirlo. De ellos, las únicas a las que me veo en disposición de salvar (quizá más por sentimentalismos de antaño que otra cosa) son Alexandra Jiménez y Juana Acosta, que están muy correctas en sus papeles en todo momento.

Mario Casas interpreta a Mateo Vidal (Mat) en El inocente. Imagen: ©Netflix.
Mario Casas interpreta a Mateo Vidal (Mat) en El inocente. Imagen: ©Netflix.

Un comienzo poco original

La historia de El inocente es tan intrincada que me resultaría imposible explicársela a alguien aunque quisiera, pero me centraré en la sinopsis más oficial. Mario Casas interpreta a Mat Vidal (americanizar los nombres no hace que la historia sea mejor, pero se ve que está de moda), un joven que en una noche de fiesta, de un empujón, mata a un chico que cae con mala pata y se abre la cabeza.

Como resultado de esto pasa cuatro años en la cárcel, aunque cuando sale tiene la oportunidad de rehacer su vida gracias a su pareja Olivia Costa (Aura Garrido). No obstante, la cosa va a ponerse tan turbia que como espectador vas a quedarte atrapado entre las redes de la historia y no vas a poder salir hasta que la termines.

El inocente es una serie que definitivamente debe verse del tirón en un fin de semana, sin miedo. Eso sí, preparaos para que la cabeza os explote cada dos por tres y para no acordaros de los detalles del capítulo dos que son importantes en el episodio seis.

Aura Garrido interpreta a Olivia Costa en El inocente. Imagen: ©Netflix.
Aura Garrido interpreta a Olivia Costa en El inocente. Imagen: ©Netflix.

Demasiada información

Realmente la cantidad de tramas que hay hace que te pierdas frecuentemente. En los primeros capítulos no tienes ni idea de lo que pasa. Te sientes perdido y, llegado un punto, no sabes quién es quién, por qué pasa lo que pasa o cómo se conectan unas cosas con otras. Especialmente pasa esto en el capítulo dos, donde Mario Casas está fuera de escena hasta el mismo final y es el momento de conocer a la Inspectora Ortiz (Alexandra Jiménez) con una historia vital jodida y que está investigando el suicidio de una monja (Juana Acosta) en extrañas circunstancias.

En este episodio llegó un punto en el que me sentí totalmente perdida, algo que considero positivo hasta cierto punto, ya que no ves venir muchas cosas. También es cierto, y creo que no me equivoco al decirlo, que la serie cierra todas las tramas que abre, no queda ni un solo, ínfimo, mínimo, cabo suelto. Eso sí, a costa de meterte tramas y personajes por un tubo. Y venga tramas, y venga historias y venga personajes. Quizá es demasiada información para procesarla en tan solo ocho episodios que, por el ritmo y la estructura, te obligan a no separarte de la tele hasta que lo sabes todo.

Alexandra Jiménez interpreta a la Inspectora Ortiz en El inocente. Imagen: ©Netflix.
Alexandra Jiménez interpreta a la Inspectora Ortiz en El inocente. Imagen: ©Netflix.

El inocente: típica y tópica

Cuando por fin lo sabes todo lo cierto es que decepciona. Al menos a mí me resultó finalmente en una historia demasiado tópica en cuanto a thriller, con clichés que ya todos conocemos sobre putas y mafiosos y con un Mario Casas que no me acaba de convencer. Lo siento, muy bien por su Goya este año, pero a mí me parece que es una tabla, siempre con la misma cara y, aunque lo intenta, no vocaliza… La mitad de sus diálogos no se puto entienden.

La serie engancha, parece súper interesante, pero cuando se descubre el pastel es típica y tópica y decepcionará a aquellos que hayan visto muchos thrillers y sean expertos en este género, o a los que busquen mirar un poquito más allá.

En cualquier caso, es un producto que está muy bien para suplir la falta de contenidos más consistentes, ayudar contra el aburrimiento o tener tema de conversación con amigos, conocidos y gente del curro. Lo que se salva de la ficción para mí es Alexandra Jiménez, que me encanta como actriz, y que tiene una de las mejores historias de vida que presenta el metraje, con un pasado tremendamente interesante en el que habría estado bien profundizar más, ya que me parece bastante más jugoso que la trama final de la serie. Pero, como siempre, para gustos colores. Vean, reflexionen y juzguen por ustedes mismos.

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