‘El libro de Sarah’: una confesión de Scott McClanahan

Publicado originalmente en junio de 2017, El libro de Sarah significó el salto de figura de culto minoritario a autor internacionalmente reconocido de Scott McClanahan. En él, un hombre se arrepiente de sus muchas malas decisiones, con un punto de visceralidad animal y una marcada tendencia hacia la comedia dramática.

En febrero de 2020, Reservoir Books publicó una edición en castellano, con una caótica pintura de Anthony Feyer en portada. Y es que ese es un poco el espíritu del libro: caos controlado, belleza triste, el motor en llamas de un vehículo que no se dirige ya a ninguna parte.

Oil on Canvas  (c) Anthony Feyer.
Oil on Canvas (c) Anthony Feyer.

Afecciones humanas

Scott McClanahan nació el 24 de junio de 1978 en Virginia Occidental, una zona agreste, mayoritariamente rural. Y esas cualidades parecen haberse trasladado a su prosa, que es llana, pero fuerte y rotundamente honesta.

McClanahan estudió en la Concord, una pequeña universidad de Athens, a tiro de piedra de Berkeley, ciudad en la que reside actualmente junto a la también escritora Juliet Escoria. A ella está dedicado, de hecho, El libro de Sarah, de clara inspiración autobiográfica.

A caballo entre la novela confesional y el realismo sucio, esta novela repasa el divorcio de su autor con Sarah, su primera esposa. El Scott de la página es un padre y marido irresponsable que bebe demasiado. Cansada de sus excesos y su personalidad ciclotímica, Sarah decide terminar con su matrimonio.

Scott McClanahan, autor de El libro de Sarah.
Scott McClanahan, autor de El libro de Sarah.

El libro de Sarah es un recopilatorio de todo aquello que la experiencia le ha enseñado a McClanahan acerca del amor y su reverso tenebroso. El resultado no es otro que un dolor que, al menos, lo reafirma como ser humano. E inmerso en esta dolorosa actividad (la del ser), el protagonista de la novela va saltando de la depresión a la paranoia, pasando por diversos estados de patetismo.

Scott McClanahan no edulcora a su propio personaje. Y es en esa sinceridad tan aplastante donde reside gran parte del encanto de la novela, que tampoco tiene miedo de reírse de sí misma.

Cuando el amor ha muerto

El libro comienza en el principio del fin del matrimonio de Scott y Sarah. A lo largo de sus 238 páginas (en la edición española), relata el proceso de separación entre ambos. Pero también vuelve la vista atrás al momento en que se conocieron, su primera cita, el nacimiento de su hija, etc., con toda la ternura que es capaz de expresar un devorador compulsivo de alitas de pollo y latas de cerveza.

Pese a su hosquedad, Scott escribe con el corazón en la mano, y expresa sus sentimientos con el tino de una patada en los huevos. El libro de Sarah podría considerarse como una carta de amor cuando el amor ha muerto, una oda a las cenizas en ausencia del fuego.

Scott y Sarah recién casados.
Scott y Sarah recién casados.

También como una forma de purgar la culpa. McClanahan hace una caricatura grotesca de sí mismo para reírse de sus defectos, conduciendo borracho con sus dos hijos pequeños en el asiento de atrás, durmiendo en el aparcamiento de un supermercado, o intentando suicidarse ingiriendo antiácidos.

El libro de Sarah constituye una lectura rápida, que produce risa, emoción, y ascopena, a la altura de clásicos de la literatura marginal norteamericana tales como Pregúntale al polvo, Miedo y asco en las Vegas, o La senda del perdedor.

Otras obras destacadas de McClanahan son Crapalachia, inspirada en su niñez, o sus distintas recopilaciones de relatos cortos: Stories, Stories II, Stories V¡, y The collected works. De momento, estas solo pueden conseguirse en inglés. Sin embargo, el aumento de popularidad de su autor promete nuevas traducciones, también en nuestro idioma.

Imagen de portada (c) Anthony Feyer.

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