Elle Driver: la montaña serpiente de ‘Kill Bill’

Black Mamba. El mero apodo hace esbozar la sonrisa cinéfila. Una estilizada figura guerrera cuyo uniforme amarillo homenajea a Bruce Lee en su cinta póstuma, Juego con la muerte (1978). Sigilosa y portadora de un veneno letal, la mamba negra quedó asociada desde entonces a Uma Thurman y su inolvidable personaje de Beatrix Kiddo, también conocida como La Novia.  

Desde entonces, incluso estrellas consagradas de la NBA quisieron ligar sus destinos al mote, convertido en sinónimo de personalidades implacables. Ninguno, empero, logró igualar a la más mortífera integrante del Escuadrón Asesino Víbora Letal, Los Ángeles de Charlie en versión oscura, liderados por un despiadado y carismático líder llamado Bill.

El Escuadrón Asesino Víbora Letal. Black Mamba está dentro de la iglesia vestida de novia. Elle Driver.
El Escuadrón Asesino Víbora Letal. Black Mamba está dentro de la iglesia vestida de novia.

Thurman hizo algo más que interpretar formidablemente a la protagonista de la saga Kill Bill, el proyecto con el que, al fin, Miramax pudo respirar tranquila. Tras unos inicios fulgurantes, Quentin Tarantino, el enfant terrible de la industria de Hollywood, entró en una sequía de largometrajes por espacio de seis años.

Entonces acudió a su mente una idea que había tenido con la actriz al final de su primera colaboración: una sicaria de élite traicionada por sus antiguos camaradas, dejada en coma, aunque milagrosamente recuperada para emprender el camino de la venganza.

El resto es historia. Tarantino volvió por la puerta grande, mientras que Thurman debía hacer hueco en su panteón de papeles a otra caracterización que podía competir con su Mia Wallace. De tanto en cuando se disparan los rumores sobre una posible tercera entrega, jugando con el corazón de la comunidad de fans.

Sin embargo, hoy en Las Furias Cultural Magazine nos atrevemos a plantear que, si la empresa se lleva a cabo, la clave estará en el reverso tenebroso de Beatrix: Elle Driver.

Mundo del Cine

Los dos volúmenes de Kill Bill (2003-2004) supusieron introducir al público en una esfera diferente: Quentin Tarantino afirma que en su filmografía está una realidad aparte llamada Mundo del Cine. En ella, los contenidos son incluso más hiperbólicos de lo que puedan ser Reservoir Dogs (1992) o Pulp Fiction (1994).

Ramón Alfonso, en la interesante monografía Quentin Tarantino: El samurái cool, rescata la explicación que da Tarantino de esa dicotomía que descarta algunas ingeniosas teorías alrededor de que hay algunos personajes de Pulp Fiction camuflados en Kill Bill. Otra cosa es que, cuando Mia Wallace enciende su televisor, puedan aparecer programas como Fox Force Five, un claro antecedente del Escuadrón Asesino Víbora Letal de Bill.

Es decir, nos situamos frente a un escenario más propio de cómic superheroico, no siendo casuales algunos paralelismos de Beatrix Kiddo con Clark Kent. El boceto inicial de Thurman y Tarantino buscaba rendir homenaje a las películas de kung-fu de los años setenta. Una asesina letal decide reformarse, pero su antigua banda irrumpe en plena ceremonia y aniquila a todos los presentes, dejándola a ella en coma.

“Al final rodaremos Kill Bill algún día?” era la pregunta que la actriz hizo durante varios años al cineasta durante sus reencuentros. Y llegó el momento, quedando claro que Uma Thurman iba a ejercer de estrella de la función. Tarantino fue capaz de prescindir de Warren Beatty por sus dudas sobre el proyecto, pero incluso aceptó postergar un año el rodaje por el embarazo de su musa. Un curioso paralelismo, La Novia está embarazada durante su agresión y despierta pensado que ha perdido a su bebé.

La Novia.
La Novia. Kill Bill.

Mezclando a Toshiya Fujita con Hable con ella (2002), el cóctel estaba listo. Paralelamente, con resonancias a los villanos del Capitán América en la época de Steve Englehart, sus antagonistas velaban armas.

Samurái de ojos azules

Hay un momento donde el fragor del combate resulta confuso para sus protagonistas. En esos instantes, resulta de extrema utilidad prestar atención al rincón, a esa voz experimentada que da el consejo justo, la advertencia correcta para afrontar el drama del cuadrilátero. Sonny Chiba, estrella de Nikkatsu Action, fue actor y entrenador improvisado cara a la exigente preparación física durante el rodaje de la saga Kill Bill.

Sonny Chiba es Hattori Hanzo en Kill Bill.
Sonny Chiba es Hattori Hanzo en Kill Bill.

Además, resultó ser un verdadero experto en el tipo de armas asiáticas que Tarantino necesitaba desesperadamente para las películas. Sus agudos ojos observaban con atención a las personas del reparto, quedando particularmente fascinado por dos damas. La primera de ellas irradiaba clase: “Lucy Liu posee un excelente movimiento corporal, es muy elegante y trabaja muy duro”.

El diagnóstico no podía ser más certero. A través de esta artista nacida en Queens y con ascendencia china, Tarantino rinde tributo a Lady Snowblood (1973). Su O-Ren Ishii es la oponente con la coreografía más bella del primer volumen bajo la luz de la luna en paisajes nevados. Una sofisticada mezcla de estilo y frialdad para una líder con pasado sangriento Yakuza. Ya en Chicago (2002) podía observarse los pocos minutos que necesitaba para brillar o permanecer en la retina del público.

Lucy Liu es O-Ren Ishii en Kill Bill.
Lucy Liu es O-Ren Ishii en Kill Bill.

¿Y la segunda actriz que capturó su interés? “En cuanto a Daryl Hannah, disfruta de unos penetrantes ojos de samurái. Tiene una gran concentración; yo la llamaba samurái de ojos azules”. Avalada por haber sido uno de los mejores androides en la historia del cine, a través de su participación en Blade Runner (1982), a la altura de este rodaje ya había participado en proyectos tan comerciales como Splash (1984), haciendo pareja con Tom Hanks.

Para Kill Bill, iba a encarnar a una villana clave en toda la epopeya: Elle Driver.

Daryl Hannah es elle Driver en Kill Bill.
Daryl Hannah es elle Driver en Kill Bill.

Pick your poison

Se convirtió en el momento predilecto del primer volumen para Tarantino. Tras el feroz baño de sangre en la pequeña capilla de Dos Pinos, resultaba esencial una pequeña pausa que tuviera un toque atractivo. Bajo la música de Bernard Herrmann, pilar del cine de Hitchcock, acontece una de las presentaciones más inolvidables de la saga.

Elle Driver irrumpe en el hospital donde está ingresada su némesis. Mediante el plano múltiple, simultaneamos a La Novia en su momento de mayor indefensión, mientras que su adversaria se coloca con parsimonia su uniforme de enfermera para administrarle una dosis letal de veneno. Gran dialoguista, Tarantino deja algunas líneas donde queda patente que la asesina respeta y aborrece a Black Mamba a partes iguales.

Solamente la oportuna llamada de Bill (de quien todavía no vemos el rostro mientras acaricia su katana) la hace abortar esa misión. Unos minutos de tensión perfecta, salpicados de humor negro y la capacidad de Hannah para seducir a la cámara. Con todo, la curiosa vestimenta sacó a coalición una polémica ya referida por especialistas como Juan Manuel Corral.

El origen se halla en el concepto nipón kegadoru, un fetichismo donde una mujer ataviada con vendas crea sobre sí misma un aspecto de debilidad que provoca atracción protectora. La cuestión eje para un sector de crítica y público es si puede sacarse bagaje cultural de cuestiones tan subterráneas.

Ciertamente, como en tantas otras cuestiones, Tarantino bebe y agarra sin pedir permiso elementos heterogéneos de todos los rincones posibles. En su haber, reconocer que les otorga significados diametralmente distintos y, en un porcentaje alto, sus modificaciones elevan el contenido.

Kegadoru.
Kegadoru.

No hay nada más alejado de la indefensión que Elle Driver sosteniendo una inyección letal con un parche que tiene el símbolo de la Cruz Roja.

The Kill Bill Diary

Para toda una generación, había sido el Pequeño Saltamontes en Kung Fu (1972). No obstante, como Tarantino se enorgullecería después, una nueva oleada cinéfila lo conocería como Bill, el líder del Escuadrón Asesino Víbora Letal con un claro gusto por las damas rubias desde que vio a Lana Turner en El cartero siempre llama dos veces (1946).

David Carradine en Kill Bill.
David Carradine en Kill Bill.

David Carradine pudo disfrutar del mejor papel de su carrera, además de dejar unas apasionantes anotaciones de diario sobre el rodaje. Desde el principio, quedó claro que el proyecto no iba a dejar indiferente a nadie. Como las grandes promotoras de boxeo, Miramax dejó crecer los rumores sobre una presunta mala relación entre Uma Thurman y Daryl Hannah.

En la ficción, tanto La Novia como Elle Driver son entrenadas, tras mediación de Bill, por el cruel maestro Pai Mei. A través de ese sensei, Tarantino rinde homenaje a un villano clave de su admirada Shaw Brothers.

Pai Mei (Gordon Liu).
Pai Mei (Gordon Liu).

Mientras que Black Mamba termina alcanzando una gran maestría tras sufrir estoicamente las duras prácticas, Elle Driver recibe un bestial castigo por un insulto: Pai Mei arranca un ojo de la guerrera. Experta en venenos, tarda poco en cobrarse venganza a través de unas cabezas de pescado. Y es que, en su amoralidad, el personaje de Hannah llega ser incluso más rupturista que el de La Novia.

Pese a todo su poder y carismática personificación, Beatrix puede admitir un enfoque de fantasía para hombres poderosos como Bill o Esteban Vihario (Michael Parks). Solamente abandona el Escuadrón por una vocación maternal, pero, en los retazos que podemos observar, Driver va más lejos: acaba con los abusos de Pai Mei y engaña a Bill en numerosas ocasiones.

Con el nombre clave de California Mountain Snake, Tarantino saquea sin piedad la cuestionable They Call Her One Eye (1974) para diseñarla.

Imagen de la película They Call Her One Eye o Thriller – en grym.

El crepúsculo de los supervillanos

Michael Madsen está acostumbrado a molar en los filmes de Tarantino. Trajeado y como el psicópata más inquietante de Reservoir Dogs, su casi 1’90 de altura suponen una presencia a considerar. Por ello, es tan fascinante que su villano en Kill Bill, Budd, nos parezca casi un pobre diablo.

Comparado con O-Ren Ishii, el antiguo asesino es un pobre cowboy que malvive trabajando en clubs de baja estofa. Cuesta pensar que sea el hermano de Bill, quien incluso le regaló una katana de Hattori Hanzo que, según dice a sus compinches, terminó vendiendo. En una escena preciosa entre Madsen y Carradine, se detecta que ambos hombres tuvieron una ruptura dolorosa, pese a mantenerse aprecio.

“Esa mujer merece su venganza. Y nosotros merecemos morir”. Es una línea muy recordada de Budd, aunque suele olvidarse que añade que la dama de amarillo tampoco es una santa. Únicamente deja su labor por su futura hija, habiendo hecho mucho daño a inocentes previamente. Con todas las casas de apuestas en su contra frente a La Novia, el alcoholizado vaquero esboza una sonrisa cínica: “Ya veremos”.

Un golpe seco en el momento justo basta para que bese la lona el púgil más imbatible. Cuando la audiencia espera el golpe de espada de Beatrix al entrar feroz en el bungaló, Budd se gira y hace el disparo justo. Black Mamba le ha subestimado, igual que nosotros como público. Ese tipo puede disfrutar pareciendo un perdedor, pero ha sido muy bueno en su oficio de aniquilar al prójimo.

Con reminiscencias a La última cacería de Kraven, el hermano de Bill exigirá la resurrección de la gran protagonista de Kill Bill. Paradójicamente, hallará la muerte ante Elle Driver, quien conduce ansiosa para usurpar la espada de la mejor guerrera que ha conocido.

Elle Driver después de tratar con Budd.
Elle Driver después de “tratar” con Budd.

Battle Without Honor or Humanity

Manny Pacquiao fue un boxeador legendario. El veloz demonio tagalo imponía un ritmo de golpeo y combates frenéticos que fueron una pesadilla para grandes púgiles. Sin embargo, en su dramática serie de cuatro enfrentamientos, el mexicano Juan Manuel “Dinamita” Márquez se las ingeniaba para poder introducir feroces contragolpes, incluso a costa de recibir puñetazos terribles.

Merced a una preparación física bestial que inició en un almacén de Cuver City (Los Ángeles), Uma Thurman hace totalmente creíble que Beatrix Kiddo sea una máquina de luchar. Con todo, hay algo en el estilo de Elle Driver que invita a pensar que su modo de lucha, mucho menos sofisticado que el de O-Ren Ishii, es el que peor le viene a la heroína de la trama.

Sin rubor, hay homenajes a La batalla de los simios gigantes (1966), obra de Ishirô Honda donde queda subrayada la naturaleza gemela de los dos monstruos protagonistas. Tarantino afirma que, en el caso de Kill Bill: Volumen 2, los golpes duelen más por la belleza de las protagonistas.

La batalla de los simios gigantes.
La batalla de los simios gigantes.

Podrían ponerse matices a este tópico. Brad Pitt y Eric Bana son dos intérpretes de gran atractivo, pero la audiencia solamente puede aguardar con ansía el momento donde intentarán destrozarse bajo las murallas de Troya (2004).

Las mismas expectativas se generan para el choque en el bungaló de Budd. La pelea es todo lo sucia que podría esperarse, aunque con un punto a Jackass, la película (2002) que no pasó desapercibido para Hannah. Naturalmente, Tarantino se llevó el galardón en la categoría “Mejor Pelea” en los Premios de MTV (2005).

Una espectacular gamberrada que, tal vez, nos privó incluso de algo más.

Las katanas de Sergio Leone

El spaghetti western bebe de algunas de las mejores cintas japonesas de samuráis: sin Yojimbo (1961), por citar solamente una, jamás hubiéramos tenido Por un puñado de dólares (1964). Por ello, resulta fascinante que Tarantino cierre el círculo haciendo el recorrido a la inversa. El duelo de espadas y miradas entre las dos guerreras rubias de Kill Bill podría trasladarse perfectamente a cualquier desafío de pistoleros en una cinta de Sergio Leone.

Beatrix vs Elle Driver.

Las armas son algo casi sagrado para su portador en el género épico. Cuando el valeroso príncipe troyano Héctor toma la armadura de Aquiles, su rivalidad adquiere una nueva dimensión para Homero. En el caso que nos ocupa, Elle Driver ansía la katana forjada por Hattori Hanzo, hecho que la llevará a cometer dos errores fatales en una disputa donde tiene varios asaltos de dominio.

El estrecho domicilio de Budd es proclive a su estilo callejero y de golpes bajos. Con La Novia todavía recuperando el aliento, Elle marcha a conseguir la espada con la que terminar su trabajo, si bien hemos tenido señas de que podría mantener ese ritmo de prisión física y exprimir esos valiosos instantes de ventaja.

En segundo lugar, subestima que el hermano de Bill pueda haberla engañado. To my brother, Budd. The only man I ever loved. Esa es la inscripción que una Beatrix en busca del segundo aliento encuentra entre palos de golf. Es un mérito enorme del guion haber hecho creíble que el viejo asesino cayera tan bajo hasta el punto de malvender una obra de arte como esa.

Equilibradas en armas, la contienda se pasa veloz, dejando la sensación en que Tarantino (quien incluso a veces es sospechoso de alargar más de lo debido sus virtudes) acorta demasiado un clímax que podría demorarse.

Lo que Beatrix mira es el cuerpo convulsionando de Elle Driver.
Lo que Beatrix mira es el cuerpo convulsionando de Elle Driver.

Promesas incumplidas

Dentro de las enormes satisfacciones que el ciclo tarantiniano ha dejado a lo largo de estos años en las salas de proyección, hay un cajón que su fandom debe cargar como un peaje triste y necesario por el rico universo personal de este artista. Un fondo oscuro donde languidecen ideas tan atractivas como esa precuela compartida de Reservoir Dogs y Pulp Fiction: un viaje de los hermanos Vega.

Asimismo, corren las sospechas de que hay un libreto explicando cómo Shosanna logró pasar de huérfana fugitiva de la Francia ocupada por los nazis a la propietaria de un cine. Tarantino conoce a sus personajes y los dota de un rico pasado del que apenas tenemos algunas pinceladas brillantes en sus largometrajes. Siempre queremos saber más.

Soshana en Malditos Bastardos.
Shosanna en Malditos Bastardos.

En ese sentido, Kill Bill y su microcosmos están infectados de esas pequeñas frustraciones. Apenas una mención en la segunda parte a cómo el ataque de la hermana de Gogo Yubari, la niña prodigio asesina de O-Ren Ishii, destrozó por completo el vehículo de Black Mamba, bautizado indecorosamente como Pussy Wagon. Por no hablar de qué ocurrió realmente para que Budd y Bill se distanciasen.

Sea como fuere, la joya de la corona radica en ese incómodo interrogante al final del segundo volumen que se coloca sobre el nombre de Elle Driver. ¿Realmente está eliminada de la lista? El icónico personaje de Zatoichi, cuya primera película se estrena en Japón a la altura de 1962, es una demostración palpable de que hay buenos ejemplos en la gran pantalla de samuráis que siguieron siendo temibles pese a perder la vista.

Zatoichi adaptado por el maestro Takeshi kitano en 2003.
Zatoichi adaptado por el maestro Takeshi Kitano en 2003.

Por ende, Elle Driver podría seguir guardando recursos en su arsenal para hacer la vida imposible a su némesis. Y, por desgracia, podemos hasta intuir las coordenadas de una maravillosa tercera parte…¿imposible?

Fatal Attraction

“Elle Driver sigue allá afuera, a Sofie Fatale le cortaron un brazo, pero sigue allá afuera. Todos ellos poseen el dinero de Bill. De hecho, Gogo tenía una hermana gemela, Chiaki, así que podría aparecer”. Tarantino coloca el anzuelo, pero inmediatamente obtiene toda nuestra atención, matiza que no será su próxima película.

Sofie Fatale y Gogo Yubari en Kill Bill.
Sofie Fatale y Gogo Yubari en Kill Bill.

¿Quién es Sofie Fatale? Sofisticada y elegante mano derecha de O-Ren Ishii, se erige como una de las escasas supervivientes en el sendero de cadáveres sembrado por Black Mamba en Tokio. Interrogada en un frío maletero, será obligada a revelar información importante a La Novia (incluyendo que su hija sigue viva), además de servir como escarmiento al resto de la banda.

En una hábil interpretación, David Carradine aprovecha la oportunidad del cierre del volumen I para mostrar las aristas de Bill. En lugar de un jefe colérico que mata a los mensajeros, muestra toda la empatía por una de las integrantes de su banda. Mutilada de un brazo, La Novia considera que Sofie puede seguir una miserable existencia.

Tampoco se cerciora de que la serpiente venenosa que ronda el bungaló de Budd termine mordiendo a Elle Driver. El propio Tarantino ha admitido que la cegada guerrera mantiene la vida y que le divierte la posibilidad convertirla, junto a Fatale, en tutora de una joven muy especial: Nikki, quien fuera hija de Vernita Green (Vivica A. Fox).

¿Zendaya y Maya Ray Thurman-Hawke en Kill Bill 3?
¿Zendaya y Maya Ray Thurman-Hawke en Kill Bill 3?

Para afilar los colmillos, encima suenan rumores de Zendaya para encarnar ese ajuste de cuentas. Y adereza la expectativa el pronunciamiento de Tarantino sobre reclutar Maya Ray Thurman-Hawke para que Beatriz Kiddo/Uma Thurman compartan pantalla como madre e hija.

Hannah, quien tiene experiencia dirigiendo, ha advertido de las posibilidades de hacer la tercera entrega animada, habida cuenta del buen resultado de un segmento anime en el volumen I.

¿Es lícito soñar?

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