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Entrevista a Isabel Peña: el guion y sus universos

Xesco Simón

Si hay una guionista a la que no podemos perder la pista es Isabel Peña. Conocidas son sus creaciones junto al también director Rodrigo Sorogoyen. Aún vivimos la resaca de Antidisturbios, la serie que ha significado un antes y un después en la ficción española.

La verdad de lo que se ve y de cada una de las palabras de sus personajes es un regalo para los actores y para nosotros, los espectadores. Rebosa verdad en cada una de sus escenas.

Isabel Peña, lleva demostrando desde que comenzó a trabajar en la serie Impares, su capacidad para dar naturalidad a las palabras de personajes complejos y poliédricos. Personajes de los que te acompañan a casa una vez se ha acabado la película.

Ganadora en 2019 del Goya a mejor guion por El Reino (2018), Isabel se define como una mujer curiosa y con un interés por el ser humano que parece no tener fecha de caducidad. Queremos que siga así y poder ver lo que fabrique su fértil imaginación.

Hablamos con Isabel Peña

– ¿Dónde has estudiado?

Estudié periodismo en la Universidad de Navarra y, a última hora, como de renuncia, me cambié a comunicación audiovisual.

Cuando estaba acabando la carrera, sin decirlo muy alto porque me daba mucho pudor e inseguridad, hice las pruebas para entrar en guion en la ECAM. Me cogieron y allí estuve tres años estudiando guion. Esos años, fueron muy valiosos para mí.

Al acabar de estudiar, más o menos rápido, empecé como becaria en la serie, Impares, que aún recuerdo muy divertida. De ahí, hasta hoy en día.

– ¿Cómo se coescribe un guion?

El único método que yo conozco es hablar durante muchísimas horas, meses, hasta que escribes una simple palabra.

Se trata de, hablar, hablar, hablar y definir entre todos, seamos dos o seamos cuatro, los temas de los que queremos hablar en realidad.

Los guiones cuentan una historia, pero en el fondo siempre hablan de otra cosa. Eso es muy interesante hacerlo en zona de diálogo con el/los coguionistas. Cuando hablo de diálogo me refiero a debatirlo todo, a retarnos, a matizarnos, a mejorarnos. Definir los personajes, las reglas del universo. Todo eso me gusta hacerlo en diálogo.

Una vez que tenemos en la cabeza, mínimamente claro, ese primer boceto, empezamos a trabajar la estructura. Este paso también me encanta hacerlo en forma de diálogo. Aportando yo una idea, seguramente, poco interesante, que la otra persona recoge y la convierte en algo más interesante. Así, entre los dos o los que seamos, poco a poco vamos construyendo algo mejor.

Cuando esa estructura está super férrea me quiero quedar sola y escribir esas escenas, yo, en mi ordenador, en mi despacho.

Isabel Peña en el Festival de San Sebastian

Me parece muy bonito haber compartido ese proceso y poderte llevar todo ese material a tu casa y hacerlo propio. Luego, se vuelve a recuperar el diálogo porque la mitad que yo he escrito y la mitad que ha escrito mi coguionista nos la intercambiamos, la leemos, la analizamos juntos, nos damos notas y vemos cómo mejorarlo. Quizá, algo que funcionaba muy bien en estructura no funciona en papel. Cada uno se queda con la mitad del otro y volvemos a hacer ese proceso hasta que alguien nos dice que paremos, que hay que entregar (risas).

Los guionistas que trabajan en soledad y hacen esa fase en forma de monólogo, me pregunto muchísimo cómo lo harán, porque en forma de diálogo, en forma de conversación, me parece súper estimulante.

– Con ese método de trabajo, ¿no os da miedo acabar en un “cul-de-sac” y no poder avanzar por opiniones demasiado opuestas?

Sí, nos ha pasado alguna vez, pero siempre hemos dado el paso milimétrico que te hace salir de ese callejón sin salida.

A veces es por puro agotamiento. Puede que un día salgas de una reunión pensando que no vale hasta donde se ha llegado. Que será imposible salir de ahí. Y al día siguiente, pasa algo por la mañana o quizá por las horas de sueño, que te hacer recular o te hace verlo todo desde otro ángulo.

En mi carrera con Rodrigo, nunca hemos estado en ese punto de no retorno. En otro tipo de proyectos, con mucha más gente, sí que me ha ocurrido.

Último trabajo para cine de Isabel Peña. Madre, de Rodrigo Sorogoyen.

– ¿Qué es primero la historia o los personajes?

A ver, no tengo ninguna regla al respecto, pero en mi caso, lo primero que me llama es un tema, más que una historia. Aunque luego el cuerpo me pida empezar por la historia, hay que empezar con los personajes.

Al final, las historias son finitas, pero los personajes son infinitos.

Es más valioso saber de quién estás hablando y de qué quieres hablar y luego construir la historia a partir de ahí.

– Cuando comienzas a escribir ¿Ya conoces el final de la historia o aparece más adelante?

Aparece más adelante. A veces lo tienes claro y es un alivio porque sabes a dónde quieres llegar, pero no siempre es así. De hecho, en Antidistrubios, en el capítulo seis pensábamos que lo teníamos claro, y cuando, prácticamente, la serie comenzaba a rodarse, estábamos sin capítulo seis, sin final, porque nos habíamos dado cuenta de que no funcionaba.

Si lo tienes claro, es mejor para ti, para tu paz mental e interior (risas), pero si no lo tienes no pasa nada y también es muy emocionante ir descubriéndolo.

Ojalá vaya de la mano la equidad y el poner la figura del guionista en el lugar que merece.

Isabel Peña

– A la hora de crear a los personajes ¿En qué te inspiras? o ¿Cuáles son tus referentes?

Pues casi siempre es gente de mi alrededor. Al final, es mucha gente la que forma nuestro imaginario, y cuando hablo de gente, quiero decir también, no sé, Felipe González. Mucha gente real, referentes de la historia del cine, de la literatura o de las noticias periodísticas. Gente que, aunque no los conozcas personalmente sabes cuáles son algunos de sus rasgos psicológicos. Siempre te agarras a algún rasgo que reconoces o que directamente conoces.

Son como pequeñas anclas. Son como pequeños asideros que te hacen poder empezar desde un lugar. Luego ya es cuestión de trabajar, de trabajar mucho, de darle muchas vueltas y de buscar siempre una coherencia dentro de la incoherencia.

Estockholm, la primera peli coescrita por Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen.

Después, la parte de investigar sobre los personajes es importantísima. En Stockholm (2013), por ejemplo, estudiamos mucho sobre los rasgos psicopáticos. Eso nos da cierta autoridad sobre los aspectos psicológicos de los que estamos hablando.

No conozco a nadie como Andrés Bosque, el personaje de Javier Pereira en Que dios nos perdone (2016), pero sí que conozco a cuatro o cinco personas con una serie de rasgos, que si los reunimos, podrían formar el personaje de Javier en Stockholm.

Es una mezcla entre lo que has investigado, lo que conoces, porque lo has visto, lo has leído o visionado en una película y luego, todo el trabajo que le pones a eso.

Que dios nos perdone, un thriller hiperrealista de Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen

– ¿Cómo consigues unos diálogos tan realistas y humanos?, ¿son así o hay mucha improvisación?

Supongo que soy curiosa, cotilla y tengo buen oído (risas). Cuando voy por la calle o estoy con mis amigos tomando algo, su forma de hablar me entusiasma. Por ejemplo, el otro día vi el maravilloso documental El año del descubrimiento, de Luis Carrasco, y me pareció una clase magistral de diálogo. Ni en diez años intentando dialogar a la gente, conseguiría hacerlo como está ahí, ¿por qué? Porque esas personas son de verdad.

Cuando dialogo pienso en las personas, no pienso en los personajes de las películas. Así como para los personajes sí pienso en las películas, para los diálogos, no. Sería imitar algo que ya imita a la realidad y eso va a ser peliculero siempre. Siempre pienso en la realidad, en lo que escucho, en lo que veo. De alguna forma se queda en algún lugar de mi cerebro.

Hay mucho de cómo es alguien en la forma en la que se expresa, en lo que dice y sobre todo, en lo que no dice. Esto lo decía Cesare Zavattini que era un guionista italiano maravilloso. Él decía que lo único que había que hacer era sentarse en una terraza de Roma con una libreta y una pluma y escuchar a la gente que pasaba.

Hay algo de las personas que me interesa muchísimo, por eso me gusta mi trabajo.

– Hablemos de las historias ¿A la hora de trabajar las historias también lo haces desde ese lugar de observación?

Sí, totalmente. Si la historia que quieres contar quieres que sea realista y verosímil, intentas que las leyes del universo que estás intentando recrear se parezcan lo más posible al mundo real.

Hay algo de organicidad y naturalismo en las historias que siempre intento con mis compañeros. Que siempre esté en la estructura. Luego, para construir la historia, lo que a mí me hace falta es muchísimo tiempo. Tirar las veces que haga falta la pizarra abajo, borrarla entera. Tener un nivel de exigencia alto para intentar ser original o contar las cosas de una forma un poco distinta a como se han contado antes.

– Cuando dices que te hace falta tiempo ¿De cuánto tiempo estamos hablando?

No sé, cada proyecto tiene sus tiempos. Ya sean los que tú te pones o los que te está poniendo un contrato si lo has podido firmar.

Con El Reino, Rodrigo y yo tuvimos poco tiempo de escritura por el tema del contrato, pero al mismo tiempo, recuerdo, que hubo dos o tres meses muy intensos de trabajar la estructura. Recuerdo borrar la pizarra de su casa, tres o cuatro veces. Una pizarra llena de estructura, con la película diseñada. Mirarnos y decirnos, “esto no puede ser”. Nos íbamos y al día siguiente, volvíamos a empezar.

Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen, Antonio de la Torre y Nacho Fresneda en El Reino.

Con Antidisturbios hemos estado un año y medio trabajando. La mayor parte de ese tiempo ha sido trabajando la estructura.

– Hay muchas guionistas. ¿Por qué cuesta tanto encontrar mujeres en el departamento de guion de las producciones cinematográficas?

Hay muchas más mujeres guionistas en televisión que en el cine. Yo estoy feliz porque cada vez somos más, pero lo que está claro es que somos menos que ellos, como en muchos otros gremios de nuestra realidad.

Ha habido menos referentes. De pequeña veía cine sin parar y todo eran directores. Me creé a mí misma un universo en el que para ser director de cine había que ser hombre. Ahora, sin embargo, veo muchísimas películas dirigidas por mujeres. Pienso en la cantidad de estudiantes de cine o amantes del cine que se han criado en un mundo en el que sí hay directoras. Eso es fundamental.

Soy optimista. Creo que es cuestión de tiempo. Ojalá vaya de la mano la equidad y el poner la figura del guionista en el lugar que merece. Como guionista y como mujer veo que algo está cambiando. Estoy hablando contigo. Me estás haciendo una entrevista. Esto hace cinco años no habría pasado.

– ¿Qué nos puedes contar de tu faceta como productora?

Fui productora ejecutiva junto con mis compañeros, y la verdad es que me he sentido casi todos los días ante un abismo. He aprendido muchísimo y he pasado muchísimo miedo. Muchos días pensé que la serie no se iba a hacer. Entrar a una reunión con tres problemas gigantes y salir con cinco problemas gigantes.

Luego es muy emocionante ver como con el trabajo en equipo todo se soluciona e incluso se mejora. Me siento muy afortunada de haber pertenecido a este grupo de producción ejecutiva. También me ha servido mucho como guionista, para ser más realista en lo que escribes. Riman muy bien las dos facetas.

– ¿Para cuando un guion solo tuyo?

Espero que nunca. Me divierte muchísimo trabajar como lo hago, en diálogo con otro ser humano. El monólogo es otra cosa. Mientras no me convierta en alguien muy insoportable y tenga un buen compañero al lado, yo feliz de seguir trabajando así.

– Seguro que tienes algún guion guardado…

Tengo “buenas joyitas” en el cajón (risas). No, en serio, hay uno que quizá algún día le pueda quitar el polvo y ver qué tal le han sentado los años.

– ¿Qué nos puedes contar de tus futuros proyectos?

Tengo dos películas, coescritas, por supuesto, de las que estamos esperando noticias para ver si van a poder ser producidas este 2021.

Una es con Rodrigo. Un thriller en el mundo rural. Es un guion que escribimos antes de El Reino que. por motivos de la vida, se ha ido posponiendo y creo que ahora es el momento. Hemos aprovechado todos estos años para no parar de revisitarlo, reescribirlo y mejorarlo y creo que ahora es mucho mejor guion que en 2015. Que es el momento para que Rodrigo lo dirija. Con todo lo que ha aprendido en estos años puede hacer un trabajo brutal.

Con Pedro Martín Calero he escrito durante el confinamiento un guion de terror con unos personajes femeninos que nos encantan. Pedro es un director muy interesante. Es capaz de crear atmósferas y de conseguir dar una estética a la narrativa de una forma maravillosa.

Con los compañeros de Antidisturbios, seguimos adelante. No sabemos si en otra serie o en una segunda temporada de Antidisturbios.

– ¿Qué sueños te quedan por cumplir?

Seguir trabajando y haciendo cosas que me interesan, sería cumplir un sueño.

Cuestionario furioso de Isabel Peña

Película favorita: Azul de Kieslowski.

Serie favorita: The Wire.

Libro favorito: Nubosidad Variable de Carmen Martín Gaite.

Cómic favorito: La levedad de Catherine Meurisse.

Cantante, grupo o músico favorito: Elliott Smith.

Artista plástico favorito: Goya.

Miedo tecnológico: Fobia total a la tecnología.

Imagen de portada: Isabel Sandoval Contacto: @skinny_sadie @skinny_sadie.portraits

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