Entrevista a Itziar Miranda: Arte, educación y literatura

Xesco Simón

Itziar Miranda es una actriz que obtuvo el cariño del público con su impecable interpretación de Manolita, personaje que interpreta desde hace 16 años en la serie Amar es para siempre.

Además, la hemos visto en otras series como Impares, o la reciente El último show para HBO, películas como Nada en la nevera o El Arte de morir, o sobre las tablas del escenario de un teatro con obras como Dani y Roberta, Lúcido o El principito.

Pero su sensibilidad, talento e inquietudes artísticas no se conforman con el arte dramático. La literatura es otra de sus virtudes y precisamente sobre esa faceta irá la entrevista.

Itziar Miranda junto a su hermano Jorge, se lanzaron a la creación de un personaje literario femenino que se encargaría de informar a otros niñas, niños y adultos, desde la sencillez del lenguaje de una niña, sobre las grandes mujeres de la historia, la igualdad, el feminismo o los objetivos de desarrollo sostenible. Su nombre: Miranda.

Miranda. Ilustración de Lola Castejón

Hablamos con Itziar Miranda

– ¿Dónde estudiaste?

Estudié interpretación en el estudio de Jorge Eines.

– ¿De dónde surgió la idea de Colección Miranda?

La idea surgió de la falta de referentes que había sobre mujeres. Mi hermano acabó de estudiar la carrera de Historia del Arte y se dio cuenta de que no sabía nada sobre mujeres, sabía sobre Frida Kahlo y poco más.

A mí me había pasado igual, éramos dos grandes lectores a los que les apasionaba la historia y que no sabíamos nada sobre mujeres. Así que empezamos a plantearnos si esas mujeres habían estado silenciadas o no habían existido, y a nada que empezamos a investigar nos dimos cuenta de que la historia había estado llena de grandes mujeres que habían hecho cosas de las que no teníamos ni idea, ni sabíamos nada. Desde Dorothy Hodgkin o Jocelyn Bell a Hildegarda de Bingen. Nos sorprendíamos de cómo no sabíamos la historia de esas increíbles mujeres. No nos lo creíamos.

Esas mujeres realmente hicieron grandes cosas para la humanidad. Esa falta de referentes nos llevó a pensar que nosotros teníamos una misión, de alguna manera, que era devolver a los niños y sobre todo a las niñas, que necesitan tener ejemplos a seguir, las historias de todas esas mujeres.

– ¿Ahí fue cuando pensasteis en que contara esas historias una niña, Miranda?

Claro, nosotros pensamos que lo mejor sería que lo contara una niña. Pensamos que las tendencias y los prejuicios son muy difíciles de cambiar, que solo se pueden hacer a través del relato cultural y la educación. Pensamos en qué maravilla hubiera sido que a nosotros nos hubieran contado esas historias y empezamos a pensar en una niña que se llamaba Miranda y que sería el alter ego de mi hermano y de mí.

Miranda tiene ocho años, es una niña sin pelos en la lengua, que lo que más le gusta en el mundo es que le cuenten historias, y más si son de verdad.

Parte del éxito de Miranda es que los niños, por primera vez, tenían algo que contarles a sus padres de lo que ellos no sabrían. Como nadie sabe nada de mujeres, toda la familia acaba aprendiendo algo.

La Colección Miranda, la comenzaron leyendo niños, pero la acabaron leyendo, padres, abuelos, tíos e incluso gente que no tiene hijos. Nuestras colas en la feria del libro son muy heterogéneas, hay gente de todas las edades, de los dos sexos y por supuesto de todas las ideologías posibles. Es una maravilla lo que está pasando.

– ¿Siempre quisiste escribir?

Sí, nuestra madre es escritora y nosotros siempre habíamos escrito de una manera lúdica. Mi madre nos daba un par libros para que pasáramos el rato igual que a mis hijos les digo tomad y poneros a dibujar algo para que pasen el rato cuando se aburren.

Además, nosotros habíamos escrito juntos nuestras historias, un poco haciendo un cadáver exquisito de “con tu última frase yo sigo la historia” y nos pareció muy bonito retomarlo cuando nos hicimos mayores.

Así surgió la Colección Miranda y para nuestra sorpresa cumplimos un sueño que no nos habíamos ni atrevido a soñar: que se vendiera en todo el mundo, que haya tenido el éxito que ha tenido y que nos hiciera viajar como nos ha hecho viajar: México, Argentina, Ucrania, Lituania…

Con los hermanos tienes un universo muy tuyo. Comparto cosas con grandes amigos, con mi marido, con mucha gente, pero con tu hermano compartes el universo de la infancia, ese humor y complicidad que hace que Miranda sea algo tan especial.

– En Miranda y Tato volvemos a encontramos con Miranda, pero esta vez le acompaña su hermano y tratan historias sobre los 17 objetivos de desarrollo sostenible. Nacho Rubio se une a la escritura. Si Miranda erais tú y tu hermano, ¿Tato quién es? ¿Nacho?

En realidad, un poco sí, pero todos somos todos. En el último cuento me tocó escribir casi todo lo de Tato. Miranda tiene mucho de nosotros, pero Tato cada vez tiene más de mi hermano y Nacho tiene la acción de todos.

Nos apetecía que Miranda creciera y con ella, su preocupación e implicación con el mundo y con todo lo que la rodea. Tenían que ser libros de aventuras, divertidos, con mucha acción y mucho conflicto.

Nacho venía de escribir guiones, eso lo tenía muy dominado, y nos pareció perfecto. Además, Nacho nos daba mil vueltas en todo el tema de la implicación social. Es un hombre muy comprometido con el medio ambiente y con nuestras decisiones sobre el planeta. Él nos decía, y también lo pensamos, que los problemas globales necesitan soluciones globales, pero que las soluciones individuales son las que hacen que haya un cambio global. Nos pareció que era perfecto para desarrollar los temas del desarrollo sostenible.

Jorge e Itziar Miranda y Nacho Rubio.
Jorge e Itziar Miranda y Nacho Rubio.

La agenda que desarrolló las Naciones Unidas con esos 17 objetivos, nos pareció que era el punto de compromiso perfecto que necesitaba la historia.

El lenguaje de acción, conflicto e incluso cómic que hemos metido en Miranda y Tato, era lo que necesitaban los personajes en aventuras con las que acaban aprendiendo incluso de sus propios errores.

– Hay momentos en los que Miranda y Tato parece estar escrito como un guion cinematográfico u obra de teatro, los chicos lo podrían interpretar en casa.

Así es, al final es nuestro medio, nosotros venimos del audiovisual, yo soy actriz y Nacho es actor, presentador y escribe muchos guiones. Nos apetecía que el lenguaje que usamos y con el que estamos acostumbrados a trabajar, fuera con el que nos expresáramos en estos cuentos.

Creo que es divertido en ese sentido, ahora que todo el mundo ve tantas series y conocemos tantos lenguajes cinematográficos, nos apetecía mucho.

También los hemos escrito de forma detectivesca y no solo hablamos de temas habituales como la inmigración o el medio ambiente, también de las infraestructuras, de cómo cambia una sociedad si tiene internet o unas carreteras desarrolladas, de instituciones sólidas para que haya paz en un país, etc.

El premio a mejor interpretación femenina obligaba a que hubiera mujeres protagonistas para poder darlo.

Itziar Miranda

– Tanto en Colección Miranda como en Miranda y Tato, tenéis dos ilustradoras, Lola Castejón y Ángeles Ruiz, súper acertadas ¿Cómo llegasteis a ellas?

Pues mira, Lola era amiga nuestra. Cuando empezamos a escribir Miranda ella todavía vivía en Nueva York, vivió muchos años allí, y de repente decidió venir a vivir a España. Ella venía de trabajar con Annie Leibovitz, de hacer los decorados de Sexo en Nueva York… me encantaba todo lo que hacía.

Le dije que estábamos escribiendo unos cuentos y le propuse hacer una ilustración de Miranda. Se leyó el primero, hizo la ilustración y me pareció que era una belleza y que tenía nuestra esencia. Nos conocía tanto, que la Miranda que hizo en su ilustración fue la que teníamos nosotros en la cabeza.

Ella tiene una cosa muy preciosista, una cosa muy íntima, es bellísimo lo que hace y me parece deliciosa.

Ángeles es una genia del color, y tiene una cosa muy de acción, todas sus ilustraciones tienen acción y es más juvenil. Era perfecto para el cambio en Miranda y Tato.

Los lectores han crecido con Miranda y han entrado en Miranda y Tato de una manera muy natural. Las ilustraciones han ayudado a pasar de una serie a otra.

Miranda y Tato por Ángela Ruiz.
Miranda y Tato por Ángela Ruiz.

– ¿Seguiremos teniendo aventuras de Miranda?

Sí, sí, seguramente seguirá creciendo, por eso también lo de dejar a Lola Castejón solo con Miranda. Primero para diferenciar las dos colecciones y segundo porque no queremos dejar a Miranda de lado, tiene mucho que contar.

Gracias a Miranda hemos hecho muchos trabajos en muchos colegios, ponencias sobre educación, feminismo… eso ha dejado un poso en muchos niños.

Nos gustaría que eso fuera más allá, que la igualdad también tiene que ver con trabajo digno, con una educación de calidad para todo el mundo, con el fin de la pobreza… un montón de cosas que al final, todos los objetivos de desarrollo sostenible contemplan y que están interconectados. Así que nos parece interesante que Miranda, de hablar de feminismo e igualdad, tratara también el resto de temas.

– Si tuvieras que decidirte por un solo objetivo, ¿cuál sería?

Los que tienen que ver con la educación. Al final, la educación es todo.

Es un error muy grande que los profesores y maestros de nuestro país, no cobren el doble de lo que cobran, que no se invierta más en educación, porque al final, la educación es lo que vertebra un país.

La educación y la cultura es lo que va a hacer que los niños que ahora están siendo educados luchen para tener una mejor salud y por el resto de los objetivos. Si no hay educación poco podemos hacer por el resto.

Necesitamos una educación de calidad e igualitaria para todo el mundo.

– ¿Se plantea la posibilidad de hacer serie de Miranda y Tato?

Sí, la hay sí, ahí estamos (risas), ojalá os pueda hablar pronto de eso, pero sí la hay y tiene muchos novios. Novios muy interesantes a los que queremos mucho y otros nuevos que también nos encantan y ahí estamos, teniendo este verano para pensar y reflexionar sobre eso.

– ¿Cómo ves la figura de la mujer actualmente en el mundo del cine?

Bueno, cada vez más comprometida. Tenemos la fortuna de que han ganado dos películas en los Oscar, una a mejor guion y la otra a mejor película, dirigidas por mujeres, que son Nomadland y Una joven prometedora, reivindicando el papel de la mujer.

Pero sigue siendo muy duro y difícil encontrar grandes papeles femeninos. Creo que la cosa está cambiando, porque muchas mujeres están siendo productoras y directoras, pero los datos de CIMA son desoladores porque las que salen son las que son, no hay más.

Todavía hay una diferencia muy grande entre los hombres y las mujeres creadoras, las y los guionistas y actores o actrices con grandes papeles. El papel protagónico casi siempre cae en un hombre y la mujer sigue teniendo papeles secundarios con el mito de la belleza rondando.

– ¿Qué opinas sobre la decisión del Festival de San Sebastián de quitar el género al premio de mejor interpretación?

A mí no me parece bien, creo que todavía no hay personajes tan interesantes de mujeres, con lo cual, lo van a seguir ganando hombres.

Si hubiera un equilibrio me parecería bien, pero a día de hoy no estamos para quitar el género, me parece un error garrafal. El premio a mejor interpretación femenina obligaba a que hubiera mujeres protagonistas para poder darlo, ahora, ni eso.

¿Cuándo te volveremos a ver dejando a un lado a Manuela Sanabria (Amar es para siempre)?

He seguido haciendo un montón de trabajos a la vez que Manolita porque me lo ha permitido, ahora si no lo hago es porque Miranda me da un espacio de creación, de poner la emoción y los sentimientos y canalizarlos a través de la literatura de una manera muy bestia.

Itziar Miranda en Amar es para siempre.
Itziar Miranda en Amar es para siempre.

Además, soy muy feliz con Manolita, me parece el gran personaje de la historia de TVE. Un personaje que empieza con 18 años en una España republicana y vive todo lo que está viviendo… una mujer pionera, un símbolo de la mujer española, que ha tenido un recorrido muy interesante. Me parece un lujo de personaje con el que no me aburro y me lo paso muy, muy bien.

– ¿Qué sueños te quedan por cumplir?

Tengo un sueño por cumplir que es, trabajar un poco menos. Me explico: trabajo muchas horas, me levanto cada mañana a las cuatro para poder escribir, ir a la serie, pasar la tarde con mis hijas, etc. Lo que me gustaría es organizarme mejor y ser capaz de disfrutar más cuando estoy escribiendo o actuando. Lo disfruto mucho, pero algunas veces he acabado muy cansada, felizmente cansada, pero cansada.

Mi sueño es pasear más por el monte, ver más verde, llenarme más de naturaleza y abordar el trabajo de una manera no tan responsable. Soy hiper responsable, nunca he llegado tarde, siempre he ido con el texto perfectamente aprendido… no quiero dejar de ser responsable, pero sí tomarme las cosas desde otro lugar. Más despreocupada.

Cuestionario Furioso de Itziar Miranda

Película favorita: El apartamento de Billy Wilder

Serie favorita: Big Little Lies de HBO

Libro favorito: El infinito en un junco de Irene Vallejo

Cómic favorito: Astérix y Obélix de Uderzo y Goscinny

Cantante, grupo o músico favorito: Miles Davis

Artista plástico favorito: Tito Pérez Mora

Miedo tecnológico: Me da miedo lo de los anuncios que aparecen en el teléfono, después de que hablemos con alguien, sobre alguna cosa de la que hayamos hablado. Y me sigue dando mucho miedo que la WIFI nos afecte y nos salgan tumores y esas cosas. Que la WIFI nos provoque un tumor cerebral en casa me da un poco de miedo…

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