‘Fried Barry’. Bienvenidos al éxtasis total

Locura, desenfreno, risas, sexo, drogas y alienígenas

Miguel A. Bernao

Muchas ganas teníamos de poder visionar las andanzas de Fried Barry, programada en la sección Oficial Fantàstic de Sitges y os podemos asegurar que, tras su visionado, el film nos ha dejado un sabor más que agradable.

Una historia simple, repetida hasta la saciedad, sin más artificio que el deterioro físico y emocional de un «padre de familia» adicto a la heroína. No obstante, el mérito de tan desternillante (grandes momentos para la risa) y estrambótica historia, es su forma de ser contada.

Un alegato consciente y certero del irreversible estallido de los bajos instintos de un hombre perdido en su adicción y guiado por fuerzas extraterrestres.

Fried Barry es el debut en el largometraje del director británico Ryan Kruger. Pese a llevar más de una década realizando videoclips, hasta ahora no había dado el salto al formato del largo. El film está basado en un cortometraje realizado por Kruger en 2017 acerca de la odisea de un ser alienígena por los barrios bajos de Ciudad del Cabo.

‘Fried Barry’: los alienígenas toman el control

Tras otro de los muchos escarceos con la droga, la discusión familiar y la consiguiente huida hacía quién sabe donde de nuestro protagonista, por arte de magia, aparece una luz en medio de la noche. Esa es la presentación en sociedad de Fried Barry. Barry es abducido por unos alienígenas. Aquí es donde empieza el «cachondeo padre», la comedia, el desenfreno y una gran ración de sexo. Además de una actuación desquiciada y portentosa protagonizada por Gary Green.

Todo ello aderezado por la frenética música de Haezer, uno de los mejores DJs underground de Sudáfrica y difusor de que «la música comercial está muerta.»

Una bomba de relojería suiza que explota en nuestra retina con la intención de trasladar la cotidianidad de una vida trágica, sin los habituales y recurrentes clichés ornamentales de otros films de este estilo, a nuestras conciencias, porque, Fried Barry también es un buen hombre, una persona que necesita ayuda y que lejos de la celosía opaca de las drogas, quiere, desea y anhela, ser un gran «padre» de familia. Y este es uno de los grandes aciertos de la película: explorar la inmundicia del ser humano con un tono particularmente honesto y divertido.

No te contamos más, adéntrate en el film, déjate abducir, ríe, reflexiona, tiembla, el viaje merece la pena.

Tenemos muchas ganas de más…

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