La Cosa del Pantano de Alan Moore

Sergio Márquez

Las dos grandes editoriales americanas llevan más de medio siglo tirándose de los pelos. Aun así, comparten muchas más cosas de las que quisieran admitir. La Cosa del Pantano pasó de ser un trasunto del Hombre-Cosa a convertirse en uno de los mayores iconos del cómic. Y esto fue gracias, en gran medida, al mago Alan Moore.

Marvel VS DC

La rivalidad entre las dos grandes editoriales del cómic mainstream americano cumple ya más de medio siglo. Dicha rivalidad (bien entendida) propicia intensos debates entre los aficionados, así como diversión. También, fomenta una competencia sana entre ambas para ir sacando mejores productos.

Afinidades personales aparte, lo cierto es que tanto “Marvel” como “DC Comics” han producido una gran cantidad de ideas originales. Del mismo modo, se han copiado otras tantas la una a la otra. El personaje que ocupa este cenagoso artículo es un claro ejemplo de ello.

De pantanos va la cosa

El Hombre-Cosa debutó en mayo de 1971, en el primer número de “Savage Tales”, una revista antológica publicada en blanco y negro por “Marvel Comics”. Stan Lee, Roy Thomas, y Gerry Conway juntaron cabezas para crear a Ted Sallis, un experto en bioquímica. Ted intenta reproducir un suero de supersoldado en los Everglades de Florida, cuando un grupo terrorista irrumpe en su laboratorio para robarle la fórmula. Con intención de salvarla, se la inyecta a sí mismo y escapa en coche, solo para sufrir  un accidente que da con sus huesos en el fondo de un pantano. Ted sale del agua convertido en un monstruo, mitad hombre mitad planta.

Pues bien, tres meses después, la Cosa del Pantano debutó en el número 92 de “House of Secrets”, de “DC Comics”, firmado por Len Wein y Bernie Wrightson, con prácticamente el mismo origen. En este caso, Alec Holland trabaja en una fórmula bio- restauradora en un pantano de Luisiana, cuando una organización criminal hace estallar una bomba que prende fuego a su cabaña. En llamas, Holland corre a arrojarse al pantano, cubierto de restos químicos. Imaginaos lo que ocurre cuando emerge.

Anton Arcane, la némesis de La cosa del Pantano.

Ninguno de los dos personajes fue precisamente un éxito de ventas. La versión de DC, sin embargo, produjo incluso peores réditos que su precursor marvelita. Esto fue, claro, hasta que Alan Moore se metió hasta el cuello en el fango.

El mago de Northampton

Nacido en 1953, Alan Moore es, probablemente, el guionista de cómic más excéntrico y celebrado del mundo. El autor de “Watchmen”, “V de Vendetta” y “La Liga de los Hombres Extraordinarios” (entre otros títulos) es también novelista, músico, mago y ocultista. No sé el vuestro, pero mi currículum, en comparación, parece una mierda.

Para 1983, Moore se había labrado un nombre en las revistas británicas “2000 AD” y “Warrior”, donde dio muestras de su fecunda imaginación, facilidad para los diálogos, sentido del ritmo literario, y retorcida sensibilidad poética. Fue por todos estos motivos que Wein, editor por aquel entonces en Vertigo” (final adulta de DC Comics), decidió entregarle las riendas de su personaje. La Cosa del Pantano debía reverdecer con urgencia o resignarse a morir.

Lo bueno de que te asignen un cómic que parece abocado a la desaparición es que las expectativas a su alrededor son realmente bajas, y puedes hacer un poco lo que te apetezca con él. Moore gozó de libertad creativa total, y vaya que si la aprovechó.

Suero en viñetas

Su etapa al frente de “La Saga de la Cosa del Pantano” se extendió desde el número 20 al 58, para volver después en el 60, 61, 63, 64, y en un especial anual. Desde este momento en adelante me referiré a todos estos números como un solo cómic, pues cuentan una historia completa.

Moore le inyectó una buena dosis de su propia fórmula a base de multitud de influencias culturales. En el cómic se encuentran trazas de mitología clásica, por ejemplo. Es probable que Moore tuviera en mente al Minotauro, creado por Dédalo para guardar el laberinto de Creta, mientras le daba forma a su Cosa del Pantano. También contiene algo del “Paraíso Perdido” de Milton, en su decadente versión del jardín del Edén y sus múltiples habitantes demoníacos. Y de “Frankenstein” de Mary Shelley, cómo no, y su reflexión acerca de la humanidad del monstruo.

La Cosa del Pantano y Arcane

Igualmente, la fórmula de Moore tiene mucho de película de la “Hammer Productions” de los años 50 y 60. Para completar el menjunje, “La Saga de la Cosa del Pantano” muestra un aire inequívoco a revista de misterio y terror de la misma época, al estilo de “Creepy” o “Historias de la Cripta”.

La verde poesía del horror

El resultado es la mejor etapa del personaje, con diferencia, y una de las mejores de la Historia del cómic.

Para empezar, Moore cambió el origen de la Cosa del Pantano a su antojo. Alec Holland no se convirtió en un hombre-planta en absoluto, más bien al contrario. Las plantas del pantano devoraron su cuerpo junto a la fórmula de la que estaba saturado, ingiriendo (literalmente) su consciencia. Así fue como nació una criatura del cieno, el fantasma de un hombre muerto, hecho de moho y liquen.

Dicha criatura camina por un eterno crepúsculo de limo negro, un sueño oscuro de vapor y moscas. En su camino se topa con toda clase de diabólicos seres que ponen a prueba su humanidad largo tiempo perdida. Moore narra estas andanzas con un lirismo horripilante, perfectamente representado por Stephen Bisette y sus dibujos de un surrealismo de pesadilla.

La Cosa del Pantano lucha por comprenderse a sí misma y su lugar en el mundo. Su única compañía son las plantas y alimañas que pueblan el bayou. Ellas y Abby, su interés amoroso a lo largo del cómic y sobrina de Anton Arcane.

La Cosa del Pantano con su amada Abby Arcane.

Arcane es, a su vez, el archienemigo de la Cosa del Pantano. Remozado por Moore, este personaje pasó de ser un científico loco al uso a convertirse en uno de los villanos más aterradores de “DC Comics”. Arcane muere a manos de su rival, solo para volver a hostigarlo, más formidable que nunca. Su alma repta desde el inframundo como una exhalación hedionda y posee el cuerpo de Matt, el marido de Abby. En esta nueva forma, Arcane lleva a cabo un plan macabro que hace las delicias de los aficionados al terror sobrenatural y el body horror.

“La Saga de la Cosa del Pantano” es un viaje alucinógeno de primer nivel que nos lleva desde la húmeda Luisiana hasta la ciudad de Gotham, pasando por el mismísimo Infierno. Narrado como un moderno y escalofriante cuento de hadas, explora los rincones más espantosos del universo DC. A medida que avanza, el lector se va encontrando con multitud de personajes conocidos, tales como Etrigan el Demonio, Sargón el Hechicero, Mento, el Fantasma Errante, el Barón Winters, el Doctor Destino, John Zatara, el Espectro, etc. También asiste a la presentación de otros nuevos. El más famoso de todos es John Constantine, el antihéroe que se ha hecho popular en su propia serie, “Hellblazer”, así como en la televisión o el cine.

Antes creía que sabía lo que era el miedo. Me equivocaba. No conocía más que las afueras del miedo. Y aquí estoy ahora, en la gran ciudad.

Abby Arcane

Flores sobre Gotham

Mi episodio favorito de la Cosa del Pantano de Alan Moore transcurre entre los números 51 y 54. En ellos se realiza una exploración de los sentimientos del monstruo hacia Abby, y del amor en general en una sociedad que juzga y constriñe.

Moore ejercita aquí su músculo poético, muy al estilo de la literatura gótica de los siglos XVIII y XIX. Abby llega hasta Gotham City, donde es detenida por las autoridades locales debido a su relación antinatural con la Cosa del Pantano. Cuando esta se entera de lo ocurrido, marcha a la gran ciudad con una amenaza de muerte. No se anda con medias tintas: o le devuelven a Abby, o sepultará toda Gotham bajo una tumba de vegetación que la devolverá a la pre-Historia.

El viaje al espacio de raíces psicotrópicas de La Cosa del Pantano

Como guinda, aparecen una serie de personajes sobradamente conocidos por los aficionados al cómic (y a la cultura pop en general) de la talla de Batman o Lex Luthor, así como varios inquilinos habituales del Asilo Arkham.

Otras cosas del pantano

Aunque el de Moore sea el periodo más reseñable del gigante verde, también hay otros que merece la pena mencionar. Las riendas del personaje han pasado por manos tan capaces como las de Grant Morrison o Mark Millar.

En años recientes destaca la etapa de Scott Snyder (quizá mi segunda favorita). Esta duró 18 números y terminó con un evento titulado “Mundo Putrefacto”, en el que la Cosa del Pantano cruza su camino con el de Animal Man y Frankenstein, agente de S.H.A.D.E.

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Redacción Las Furias Cultural Magazine
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