‘La trinchera infinita’: ¿por qué ha sido elegida para representar a España en los Oscars?

Silvia Panadero

La trinchera infinita (Garaño, Arregi, Goenaga, 2019) es la elegida por España como candidata para estar nominada a los Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

La he visto, claro, y entiendo por qué, aunque en cierto sentido estoy un poco dividida con esta historia. Porque sí… España hablando, otra vez, del franquismo. Para ser justa he de decir que en esta ocasión hay algunos matices, pero aún así.

Basta de hablar del franquismo

Cuarenta y cinco años han pasado y no lo superamos. En parte entiendo el por qué de no superarlo, nuestros abuelos que lo vivieron de cerca siguen vivos en muchos casos. Cómo lo vamos a superar si es un acontecimiento que ha marcado nuestras familias y la vida política y monárquica de nuestro país a día de hoy. España, la monarquía europea que cayó y de repente se volvió a instaurar gracias a un militar. Reducido al absurdo es bastante rocambolesco.

En fin, que me voy por las ramas. Disculpen mi falta de sensibilidad, pero es que ya estaría. Basta de películas sobre el franquismo una y otra y otra vez. No hay año que pase en que no se estrene una película, un documental o una serie sobre el tema. Y sí, yo lo veo todo, pero oye, variemos un poco.

La última queja

Hecho mi speech, pasemos a hablar de la película en sí. Por si no quedaba claro, está ambientada durante el franquismo, concretamente entre 1936 y 1969, en Andalucía. Y sí, antes de continuar tengo que quejarme de otra cosa más. El largometraje dura dos horas y media. En este caso está medio justificado, pero aun así… dos horas y media.

No es que no sea yo capaz de estar dos horas en el sofá o en el cine mirando a la pantalla, pero es que no veo la necesidad formal de hacer películas de más de hora y media. Las dos horas de metraje tienen que estar justificadísimas, si no te da tiempo a contar lo que quieres contar en dos horas… malamente, mu malamente.

Así envejecen los protagonistas (y nosotros también) alargando tanto la historia.

Como decía, en La trinchera infinita está justificado (más o menos) porque abarca un período de tiempo largo, pero se podría reducir a las dos horas sin problema. Concretamente hay una trama con dos homosexuales que si se elimina de la película no cambia absolutamente nada en el argumento central y es, por tanto, una trama innecesaria desde el punto de vista de  la escritura de guion.  

El argumento

La historia es sencilla, algo que se agradece cuando se habla de estos temas. Comienza la guerra civil y en un pueblo de Andalucía buscan matar a todos los concejales y “malhechores” que había durante la república. Uno de ellos, Higinio, escapa de su casa, le cogen, pero vuelve a escapar y finalmente regresa a su casa y se esconde en un hueco que hay en el suelo.

Esa será la vida de Higinio durante más de 30 años. Vivirá emparedado en la pared por miedo a salir y que se lo lleven a matarlo. Cosa que habría pasado con toda probabilidad en los primeros años de la dictadura pero que, pasados 20 años, quizá no.

Antonio de la Torre y Belén Cuesta en La trinchera infinita.

La película es realmente devastadora, ya que Higinio está con su familia al mismo tiempo que no, pues sale lo menos posible de su escondrijo. Él y su mujer deben mantener la compostura ante el pueblo, especialmente ella, debe fingir que no tiene marido, algo que les hace pasar por situaciones muy complicadas.

De la realidad a la ficción

Como no podía ser de otra manera, el filme está basado en hechos reales. Al parecer, la amnistía que se proclamó el 1 de abril de 1969 dio paso a que muchas personas salieran de sus confinamientos voluntarios en casa, que habían asumido por miedo a represalias (represalias que podían ser la misma muerte para ellos).

Esta es una de las cosas por las que esta película sobre el franquismo no es una más. Yo, personalmente, desconocía que eso había ocurrido en nuestro país y, en ese sentido, sí son necesarias las películas y los documentos, en general, sobre esta etapa negra. Es importante conocer lo que pasó y saber lo que fue para no repetirlo otra vez.

El por qué han elegido esta película para representar a España en los Oscar está claro. Es un vivo retrato de España, tiene la dosis perfecta de dramatismo y tragedia, al mismo tiempo que algo de humor y un tierno final, esperado, pero bonito igualmente.

¿Podrá optar a llevarse la estatuilla?

Hacer cábalas en esto me parece complicado, ya que desconozco totalmente las competidoras de La trinchera infinita y los Oscars me parecen una pantomima influida por lo políticamente correcto y lo mainstream, no creo que sean ninguna garantía de calidad para una película.

Sin embargo, creo que sí se merece la nominación, aunque no se llevase el Oscar, pero al menos sí ese reconocimiento internacional a una historia que pasó y que el mundo debe conocer por la atrocidad que supone.

Quizá el hecho de que el argumento gire en torno a un hombre que pasa confinado tantos años sea un punto a su favor. Al fin y al cabo, aunque creo que no se puede comparar, 2020 ha sido el año del confinamiento a nivel global y eso hace que, salvando las muchas distancias entre una cosa y otra, conectes con la película de forma particular.

No obstante, sabiendo cómo funcionan los Oscars últimamente tengo mis dudas de que finalmente la película llegue ahí. Habrá que esperar a febrero para conocer la primera criba de la Academia y a abril para saber quién gana en esta particular categoría de los premios.

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