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Mazzy Star: la banda que convirtió la melancolía en un lugar donde quedarse

Hay grupos que marcan una época y otros que parecen vivir al margen del tiempo. Mientras el rock alternativo de los noventa se llenaba de distorsión, rabia y camisetas de franela, Mazzy Star apareció como un espejismo. Sus canciones sonaban como si llegaran desde otro lugar: lentas, nebulosas, cargadas de una tristeza hermosa que no pedía ser explicada. En una década dominada por el ruido, el dúo formado por Hope Sandoval y David Roback eligió el susurro.

Más de tres décadas después de su debut, la influencia de Mazzy Star sigue creciendo. Su influencia puede rastrearse en artistas contemporáneas como Lana Del Rey, Phoebe Bridgers o Soccer Mommy, así como en grupos de dream pop como Beach House, Cigarettes After Sex, Widowspeak o Still Corners, mientras nuevas generaciones descubren sus discos gracias a plataformas digitales y redes sociales.

Lo curioso es que nunca parecieron interesados en convertirse en estrellas. Quizá por eso siguen resultando tan fascinantes.

Hope Sandoval y David Roback son Mazzy Star.
Hope Sandoval y David Roback son Mazzy Star.

Mazzy Star: cuando el folk se encontró con el sueño

La historia de Mazzy Star comenzó en la ciudad de Los Angeles a finales de los años ochenta. David Roback ya era una figura respetada dentro de la escena alternativa estadounidense gracias a proyectos como Rain Parade y Opal. Cuando la vocalista de Opal abandonó la formación durante una gira, Roback recurrió a una joven cantante llamada Hope Sandoval, que había coincidido con él años antes.

La química artística fue inmediata. Sandoval poseía una voz difícil de clasificar: delicada pero inquietante, cercana pero distante. No cantaba para impresionar; parecía cantar para sí misma, como si el oyente estuviera escuchando algo íntimo que no debería oír.

En 1989 publicaron su primer álbum, She Hangs Brightly. Allí ya estaban presentes todos los elementos que definirían su sonido: guitarras influenciadas por el folk y la psicodelia de los años sesenta, órganos fantasmales, ritmos pausados y una atmósfera que parecía suspendida en el tiempo.

La canción que todo el mundo conoce (aunque no sepa de quién es)

So Tonight That I Might See llegó en 1993 y convirtió al grupo en un fenómeno inesperado. El motivo fue una canción: Fade Into You.

Pocas canciones han capturado tan bien la sensación de desear a alguien y, al mismo tiempo, sentirse irremediablemente lejos de esa persona. La interpretación de Hope Sandoval evita cualquier dramatismo. Su voz apenas se eleva sobre la instrumentación, pero precisamente ahí reside su fuerza. No implora ni exige; simplemente acepta una distancia emocional imposible de salvar.

El éxito de Fade Into You fue enorme. Sonó en radios de todo el mundo, apareció en películas, series y recopilatorios, y terminó convirtiéndose en uno de los himnos definitivos de la melancolía noventera.

Sin embargo, Mazzy Star nunca aprovechó comercialmente aquella popularidad. Mientras otras bandas multiplicaban entrevistas y apariciones públicas, ellos continuaron cultivando el misterio. Hope Sandoval, incómoda con la fama, evitaba la exposición mediática y rara vez concedía entrevistas extensas.

Mazzy Star: la belleza de no encajar

Resulta tentador etiquetar a Mazzy Star como dream pop, pero la realidad es más compleja. Su música también contiene elementos de blues, folk, country alternativo, psicodelia e incluso música tradicional estadounidense.

Esa mezcla ayudó a construir una identidad propia que escapaba de las categorías habituales. Mientras grupos como My Bloody Valentine exploraban los límites del ruido y la distorsión, Mazzy Star apostaba por espacios abiertos y silencios. Mientras el grunge convertía la frustración en una declaración generacional, ellas transformaban la vulnerabilidad en arte.

Su tercer álbum, Among My Swan, publicado en 1996, profundizó todavía más en esa dirección. El disco prescindía casi por completo de cualquier concesión comercial y abrazaba una estética aún más lenta, introspectiva y nocturna.

Fue recibido con admiración por la crítica, aunque sin el impacto comercial de su predecesor. Con el tiempo, sin embargo, se ha convertido en una de las obras más queridas del grupo.

Hope Sandoval y la resistencia a la industria

La historia del rock está llena de artistas que fueron moldeados por la industria musical. Hope Sandoval representa justo lo contrario.

En una época obsesionada con la visibilidad, la cantante convirtió la discreción en una forma de resistencia. No participó del culto a la celebridad ni de la obligación de estar constantemente disponible para el público. Su figura siempre estuvo protegida por cierta distancia.

Esta actitud generó críticas en algunos sectores durante los noventa, pero vista desde el presente adquiere una dimensión distinta. En un contexto donde las artistas femeninas han sido sometidas históricamente a una vigilancia constante sobre su apariencia, personalidad y vida privada, la negativa de Sandoval a convertirse en espectáculo puede interpretarse también como un gesto de autonomía.

No necesitaba explicar quién era. Le bastaba con las canciones.

Hope Sandoval y David Roback son Mazzy Star.
Mazzy Star.

Mazzy Star: el regreso inesperado

Tras varios años de silencio, Mazzy Star reapareció durante la década de 2010. En 2013 publicaron Seasons of Your Day, su primer trabajo de estudio en diecisiete años.

Lejos de intentar sonar contemporáneos, el grupo mantuvo intacta su esencia. El disco parecía una continuación natural de todo lo anterior, como si el tiempo apenas hubiera transcurrido para ellos.

Canciones como California o Common Burn demostraban que seguían dominando ese lenguaje propio hecho de susurros, reverberaciones y emociones suspendidas.

La muerte de David Roback en 2020 cerró definitivamente una de las colaboraciones más singulares de la música alternativa estadounidense.

Por qué seguimos necesitando a Mazzy Star

Vivimos rodeadas de estímulos, opiniones instantáneas y contenido diseñado para captar nuestra atención en cuestión de segundos. Frente a esa lógica de la velocidad, escuchar a Mazzy Star sigue siendo una experiencia casi radical.

Sus canciones no buscan imponerse. No prometen respuestas ni ofrecen grandes revelaciones. Hablan de la pérdida, del deseo, de la soledad y de la fragilidad humana con una delicadeza poco habitual.

Quizá por eso continúan conectando con nuevas generaciones. Porque en una cultura que nos exige estar constantemente activas, optimistas y disponibles, la música de Mazzy Star recuerda algo sencillo pero necesario: también existe belleza en la tristeza.

Y no, no siempre hace falta salir de ella inmediatamente.

A veces basta con sentarse un rato a escuchar cómo Hope Sandoval susurra entre guitarras fantasmales mientras el mundo sigue girando ahí fuera.