‘Pesadilla bajo la lluvia’, de Naomi A. Hintze: maternidad, encierro y horror
La biblioteca de Carfax vuelve a hacernos felices publicando Pesadilla bajo la lluvia, la claustrofóbica primera novela de Naomi A. Hintze. Esta sería su primera novela de ficción publicada en nuestro país, ya que anteriormente tan solo se le conoce un libro divulgativo sobre parapsicología llamado El reino de lo psíquico. Así que estamos de enhorabuena, porque Pesadilla bajo la lluvia es una asfixiante historia que al fin podemos leer en castellano y que, en días lluviosos, se puede convertir en una experiencia inolvidable.

Pesadilla bajo la lluvia: no busques a quien no te responde las cartas
Pesadilla bajo la lluvia es una novela neogótica de 1969 que nos cuenta la historia de Francesca, una chica embarazada y viuda que decide viajar hasta Ohio para visitar a su desconocida suegra, la señora Kinsolving. Cuando murió su marido en Vietnam, Francesca le envió varias cartas a su suegra que nunca fueron contestadas; ese motivo, junto con el hecho de que se esté planteando dar a su hijo en adopción, son los dos factores que la empujan a visitarla. Eso, y que su marido siempre le decía que su madre le caería muy bien. Precisamente, el título original de la novela es You’ll Like My Mother.
Pero nada más lejos de la realidad. Cuando Francesca llega al pueblo donde vive su suegra, Always, en Ohio, se sorprende al ver la casa familiar, una especie de castillo rodeado de la verde vegetación que caracteriza a una zona húmeda y lluviosa que sufre numerosas y duraderas inundaciones. Lo que no se imaginaba era que, cuando conociera a la señora Kinsolving, su vida cambiaría irremediablemente y se convertiría en uno de esos oscuros, retorcidos e interminables sueños en los que no estás segura de si estás despierta o sigues en los brazos de Morfeo.
Pesadilla bajo la lluvia: literatura gótica contemporánea
La novela de Naomi A. Hintze tiene algo de obsesiva fascinación por los espacios y su historia. La casa de la familia Kinsolving se puede oler, reconocer en todo tipo de detalles y notar en tus huesos los efectos de su humedad. Como lectores, nos sentiremos tan encerrados en ese castillo como lo está su protagonista. Las sombras y su oscuridad, irremediablemente, nos irán alcanzando hasta dejarnos inmóviles en la esquina de una de sus numerosas habitaciones. Nos sentiremos observadas por las miradas de todos los retratos que cuelgan de sus paredes, y nuestra banda sonora estará compuesta por el sonido de la lluvia en los cristales y los maullidos de una gata que busca a sus crías.
Pesadilla bajo la lluvia tiene uno de esos problemas sin solución de los que tan solo algunas novelas hacen gala: cuando te sumerges en ella, es muy difícil dejar de leerla. Más que difícil, imposible. Tú, como Francesca, necesitas descubrir la verdad a cualquier precio, aunque eso signifique dejar de dormir o, como le ocurre a ella, querer despertar de una pesadilla. Le ocurre lo mismo que a Crímenes reales, de Samantha Kolesnik, pero sin la extrema dureza de esta.
La novela consigue atraparnos desde sus primeras páginas, y la angustia y el ahogo que nos inyecta en cada capítulo son progresivos e inevitables. Sin duda, su autora tenía muy claro qué nos quería contar y cómo, ya que su primera novela es directa, golpea como un bulldozer y consigue atrapar tanto a las amantes de la literatura gótica como a aquellas personas que disfrutan sintiendo la adrenalina de verse atrapadas y al borde del abismo, buscando desesperadamente una escapatoria.
Pesadilla bajo la lluvia: la fuerza de una madre
Francesca es una madre que duda entre dar a su hijo en adopción o no, y, en ese sentido, la novela se muestra muy moderna en torno a la maternidad, ya que a finales de los 60 no era tan común contemplar esa opción cuando estabas embarazada, porque el patriarcado se había encargado de que te sintieras mala madre por tener ese tipo de pensamientos. Mala mujer. De que pensaras que estabas defectuosa, o rota. Pocos años antes, ese tipo de ideas eran motivo suficiente para encerrarte en un asilo mental.
Pero Naomi A. Hintze, además de cuestionar la maternidad, también pone el foco en las diferencias de clase, en el supuesto poder de los linajes, de los apellidos. En la fragilidad de mantener la “pureza” que te da el dinero, un apellido compuesto y una piel blanca como una perla de agua dulce… Esa pureza de raza, y algo más, que los nazis quisieron mantener a toda costa realizando auténticas salvajadas que duelen hasta escribirlas.
El poder de la familia no se escapa de la afilada pluma de Naomi A. Hintze. La autora disecciona la capacidad de hacer el mal dentro del núcleo familiar, otra de esas construcciones que necesitaría una profunda revisión. En este caso, los tópicos sobre las bondades de la familia en los que cree Francesca se pondrán en entredicho, como tantas otras veces en la vida de cualquiera, pero en su caso de una manera terrorífica, opresiva y profundamente amenazante.
Pesadilla bajo la lluvia: una lectura adictiva
Sin duda, Pesadilla bajo la lluvia es una lectura liviana, sencilla y muy efectiva para las amantes del terror, que se hace corta precisamente porque no puedes dejar de leerla y necesitas saber mucho más de su protagonista. Es una novela con la que no fallarás al regalarla o regalártela este Sant Jordi/día del libro. Tiene todos los elementos de esas películas de terror de los años 70 que aún recordamos con tanta nostalgia. Precisamente, esta novela también fue adaptada al cine en una correcta y fiel película que sustituía la lluvia por la nieve.
Esperemos que La biblioteca de Carfax nos traiga alguna más de las siete novelas de una autora amante de lo paranormal y de aquello real que, sin necesidad de artificios, es capaz de aterrorizarnos tanto como lo desconocido.
Saludos furiosos.
Imagen de portada de Rafael Martín.
